La clase estuvo, el esfuerzo no tanto

¿Fue un Clásico o un amistoso? Faltó ritmo, pero se vio el mejor talento

Los jugadores no se dejaron la piel en la pachanga de Miami, pero en el terreno de juego había gente como Messi o Asensio que justificaron la disputa de un encuentro así en pretemporada

Foto: Asensio hace un recorte en Miami. (EFE)
Asensio hace un recorte en Miami. (EFE)

Stephen Ross, dueño de los Miami Dolphins y cerebro detrás de esta International Champions Cup, está convencido de que el concepto de amistoso es lo que hacía naufragar a los partidos de pretemporada que se disputaban en Estados Unidos. El deporte allí, cree, o es competitivo o no es deporte. Por eso se inventó un torneo al que seguro que él y los suyos dan mucha importancia aunque aquí, en Europa, nadie vaya a mirar demasiado la clasificación.

Ross ha conseguido, no sin mucha lucha, que el Real Madrid y el Barcelona jueguen un partido de pretemporada. Eso ha sido suficiente para que esta semana se disparasen los titulares hablando de una "Super Bowl" o de que la palabra amistoso no existe cuando se juntan dos eternos rivales. Y, como todo, solo a medias. Esto son algunas cosas, sin orden ni concierto, que hicieron de este Clásico un amistoso (o no tanto):

- El talento no entiende de pachangas. Quien lo tiene lo utiliza sin valorar que se pueda acabar, precisamente porque su gracia es esa, que no se acaba. Marco Asensio, por ejemplo, si recibe un balón en un chiringuito de playa y con las sandalias puestas no dudará en controlarlo e intentar hacer una filigrana. Si le pones en Miami, con calor, humedad y sin jugarse nada, hará lo mismo. Y, por descontado, también se pondrá a ello en un partido oficial.


- La defensa sí que sabe lo que es un amistoso. Las tareas que tiene que hacer un central, un lateral o un mediocentro implican necesariamente correr. Y en el mes de julio, no apetece. Las zagas de los gigantes fueron verbenas que veían como los delanteros, que con el balón no se cansan nunca, entraban sin grandes dificultades hasta el centro del área y podían pensar para hacer alguna diablura.

- Messi no descansa nunca. O, más bien, no parece descansar. No derrochó energías, que la tarde tampoco era para eso, pero en solo tres minutos de partido ya había hecho lo suficiente para evangelizar en el fútbol a un buen puñado de estadounidenses renuentes. Si vieron el recorte previo al primer gol, uno de tantos en él, pero tan escasos fuera de él, se pudieron convencer de que merece la pena subirse a este barco.

- Los 'shows' del descanso son amistosos porque, en realidad, cuadran poco con el fútbol. Marc Anthony puede desarrollar sus grandes clásicos para así estar más cerca de ese concepto de 'Super Bowl' que parecía ser el deseo de los organizadores. Muy buena actitud la del cantante, pero el aficionado al fútbol no suele ser muy dado a la farándula cuando se junta con su deporte ¿alguien recuerda alguna previa memorable en algún partido importante?

- Para Kovacic esto no era un amistoso. Cada jugador tiene su agenda personal y la del croata es reclamar su espacio en una plantilla en la que jugadores de su posición no faltan. Es jovencísimo y es muy bueno, es capaz de romper líneas con su zancada y tiene incluso gol en sus botas. Este verano han llegado a Madrid Ceballos o Llorente y muchos parecen olvidar a algunos de los que estaban, porque lo nuevo suena a diferente. Bien, estos partidos no son pachangas para los jugadores que reclaman un espacio.

- Neymar (y sus botas). Suficiente televisión y expectación en el partido para tener problema con el calzado. Un clásico en el brasileño, que nunca pierde una oportunidad para que ocurra algo y así poder enseñar el 'swosh' de Nike. También tuvo un conato de bronca con Carvajal, debe ser que se ha quedado una semana para pegarse con laterales derechos.

- Titulares. Sí, la obligación contractual de que jueguen los mejores hace que los capitanes del Clásico sean Iniesta y Ramos, que Bale y Benzema antagonicen con Suárez Messi y Neymar, que Modric ponga un poco de fútbol a la vida o Piqué le marque un gol más al Real Madrid. El partido podía ser de fogueo, pero los nombres eran de partido de verdad. Todos menos Cristano, que aún no está para estos temas.

- El ritmo no es de un partido real. Dicen que en Estados Unidos no entienden el concepto de amistoso. Es lógico, en realidad lo que se vio en Miami fue algo diferente a un partido de fútbol y a todo aquel que tenga cierta experiencia en la materia el ojo no le engaña. No son encuentros son ráfagas, los jugadores buenos atacan, buscan y compiten cuando tienen el balón en los pies y miran a otro lado cuando no. Van a jugar en el año más de 60 partido soficiales, pedirles que se dejen la piel en esto es una quimera.

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