el 1-1 de la vuelta deja todo abierto en albacete

La Sub 21 solo pasa una vez y Saúl sabe que contra Austria él puede redimirse

El jugador del Atlético, que bien podría estar con la absoluta, se marcó un gol en propia hace dos años que dejó al combinado nacional fuera de la última edición. Ahora busca desquitarse

Foto: Saúl, en un partido con España (Reuters)
Saúl, en un partido con España (Reuters)

En la memoria de los aficionados, especialmente si son del Atlético, estará siempre aquel monumental gol de Saúl Ñiguez al Bayern de Múnich. Es una pequeña obra de arte en la que el mediocentro coge el balón en el medio del campo y trata a sus rivales como si fuesen niños. Uno, dos y tres recortes, en vertical hacia el área, determinado hasta marcar gol. El caso es que los rivales no eran críos sino jugadores de élite y si alguien podría considerarse como tal era el propio Saúl Ñiguez, que no en vano sigue disputando partidos con la selección sub-21. Ya ha estado con el primer equipo, algunos piensan incluso que fue una injusticia su ausencia en la última Eurocopa, 

Saúl es el centro de un equipo que esta tarde se juega la vida. La selección sub-21 de Celades ya se perdió el último europeo, y no puede permitirse otro error de ese calado. Por nombres suena a imposible que no esté. No hay un equipo de jóvenes en el continente con tal profusión de nombres de primera fila. Saúl, pero también Deulofeu, Oliver, Denis Suárez o Munir, todos ellos con experiencia en Liga de Campeones y futuro prometedor. A ellos se le suman algunos más jóvenes pero que también empiezan a sonar con fuerza, como Vallejo, central del Madrid que está cedido en el Eintrach, donde ya es el dueño de la zaga, o Mikel Merino, comprado el pasado verano por el Borussia Dortmund que vio en Osasuna un mediocampista para una década. 

El caso es que ese equipo, tan superior a los de su edad en teoría, no ha hecho aún los deberes. Podría haber entrado directamente en la fase de grupos, pero esa plaza terminó yendo a parar a Suecia. Mal augurio, pero de los que se pueden solventar. En la primera opción para hacerlo España falló. No catastróficamente, pero el empate a uno en Austria dejó la eliminatoria abierta para el partido de vuelta. Es en casa, en Albacete y vale con una victoria o un empate a cero para estar en el Europeo del próximo verano. Todo eso es cierto, también lo es que se la juega. 

No estar en Polonia sería un aldabonazo para un equipo que aspira a todo y, también, para el propio concepto de las categorías inferiores de la selección. Después de haber ganado dos campeonatos consecutivos, esta selección ya estuvo ausente de la última cita, en 2015. "El equipo ya sabe que este partido sí que es una final. No hay partido ni más opciones, solo ilusión por conseguir el objetivo", contaba estos días en los medios oficiales de la federación Saúl Ñiguez. 

El seleccionador de la sub-21, Albert Celades (EFE)
El seleccionador de la sub-21, Albert Celades (EFE)

La última oportunidad

Está el prestigio general del fútbol español en juego, pues también en los pequeños detalles hay que valorar estas cosas. También está la única oportunidad de un buen puñado de jugadores de ganar un título. Porque la edad no perdona, es inexorable y Deulofeu o Saúl no tendrán una oportunidad más de ser campeones europeos con esta selección. Su carrera no se definirá por esto, pero siempre queda bien en un resumen de una vida poder presumir de ello. 

"Jugar un europeo es algo increíble que te puede dar mucho en una carrera deportiva, la sub-21 no vuelve y es una oportunidad que tenemos que aprovecharla", estima Saúl. No, no vuelve, es ahora o nunca. 

Para estar en Polonia, allí ya habrá más nivel y dificultad, lo primero que tiene que hacer la selección de Celades es enderezar el tiro que salió mal en la ida. El empate a uno de Austria no es un mal resultado, pero está por debajo de lo que debería ser en este equipo. El propio Saúl es autocrítico y sabe que la pasada semana el equipo estuvo falto de ideas. "Ellos plantearon bien el partido, se metieron atrás doblaron los laterales... Nosotros tenemos que afrontar el partido de manera diferente, mover el balón más rápido porque sabemos que si lo hacemos vamos a crear espacios", explicaba el mediocentro, pidiendo algo más de velocidad a sus compañeros para abrir la lata austríaca, que a buen seguro volverá a aparecer en el Carlos Belmonte. 

Todos los avisos son pocos, en la memoria está lo que ocurrió hace dos años, contra Serbia en el Ramón de Carranza. España llegaba también con un empate, a cero en aquella ocasión, y la necesidad acuciante de ganar ese partido. Perdió 1-2, con la maña suerte de que el propio Saúl, muy bisoño en aquel momento, se marcó un gol en propia puerta. Eso fue, claro, mucho antes de que se convirtiese en un jugador de élite, una época casi hasta aquel gol de Múnich. Porque Saúl, que aspira a ser uno de los grandes en el fútbol español, no quiere que se le señale por no haber hecho su parte con los sub-21.

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