el chelsea repesca a David luiz y ficha a marcos alonso

Dos mourinhistas cambian de equipo y otras historias del cierre de mercado

Álvaro Arbeloa fue recibido como un héroe por el West Ham, su nuevo equipo. Diego López formará parte del Espanyol esta temporada. Granada, Valencia y Espanyol, los más activos en España

Foto: Arbeloa, al West Ham.
Arbeloa, al West Ham.

Una llamada llegó a la Liga hace un año cuando quedaban unos pocos segundos. La persona que cogió el teléfono nombró al Real Madrid y quienes allí estaban abrieron los ojos al máximo ¿David de Gea? no, Raúl de Tomás, que se iba al Córdoba y los andaluces pedían unos minutos más para formalizarlo todo. Aquella tensión de esos últimos días de agosto brilló por su ausencia esta vez. No se esperaban fuegos artificiales, y no llegaron. No hubo emails ni mensajes en el sistema interno. Tampoco fax, un sistema célebre y que ha dado pie a cientos de bromas, dejó de utilizarse hace ya unos cuantos años. No hay fax.  

Sí hay traspasos, y en ellos se nota, sobre todo, la falta de dinero y la necesidad. También algunos nombres célebres a los que su mejor fútbol ya queda en las espaldas, como dos de los protagonistas del culebrón Iker Casillas en la época de Mourinho. Diego López, que vio en el Milan como un niño le quitaba el puesto, ahora jugará en el Espanyol. Tampoco allí lo tendrá fácil, pues en este mismo mercado el club fichó a Roberto. El otro traspaso exmadridista es Álvaro Arbeloa, que cumple su deseo de marcharse de España y, además, jugará en Europa. ha recalado en el West Ham, que aún confía en el nombre del espartano a estas alturas. Le ha costado al lateral encontrar nueva casa, así que el este de Londres es una muy buena opción para sus intereses. Y en Inglaterra se le anunció como a una estrella mundial. Primero con suspense, diciendo que iban a fichar a un campeón del mundo español. Después con vídeo de bienvenida. 

Tres equipos españoles estuvieron especialmente activos, y no puede ser casualidad que fuesen tres de los que peor inicio de temporada han tenido. El Granada, por ejemplo, que se pasó la tarde entera anunciando fichajes para apuntalar la plantilla. Primero llegó uno testado y conocido, Alberto Bueno, que sale del Oporto para volver a España y reunirse con su exentrenador en el Rayo, Paco Jémez. Después siguieron cayendo: Rubén Vezo, Mehdi Carcela, Frank Tabanou, Omer Atzili y Artem Kravets. Casi una plantilla nueva de inicio a fin. 

En el Valencia, institución gloriosa, la cosa fue igual o peor. Habían perdido esta semana a dos de sus mejores jugadores, Mustafi y Alcácer, y la afición ya estaba afilando los cuchillos. Todo en el club ché sonaba a apocalipsis, pero más o menos fueron logrando objetivos a última hora. Lo primero que tenían que cerrar eran salidas, y se consiguieron. Vezo y Orban, defensas, se marcharon. Y por esos que se fueron llegaron dos de mucho más nombre. Mangala fue uno fichaje de 40 millones de euros en su día, los que pagó el Manchester City al Oporto. En Inglaterra no ha parecido tener nivel ni de una décima parte de eso. Ahora busca la resurrección en las orillas del Turia. Ya el año pasado estuvo en la órbita ché, pero no se hizo. Poco después declaró que irse al Valencia era un paso atrás. Porque la vida da muchas vueltas y la hemeroteca es traicionera. Un poco más tarde, cuando el tiempo ya expiraba, apareció un nombre más: Ezequiel Garay. Son 25 millones por un central de primer nivel, un balón de oxígeno para Paco Ayestarán, que ya veía como el club había renunciado a ser bueno. Arriba Munir y nada más, no llegó más gol. 

También estaba necesitado el Espanyol, que tuvo una tarde agiitada. Se esperaban tres o cuatro fichajes y más o menos cumplieron. Nuevos son Diego Reyes, central que el pasado año jugó en la Real, Diego López, que vuelve a la Liga, y Álvaro Vázquez, que retorna a casa. Curioso caso este último, que había hasta pasado el reconocimiento médico con el Deportivo pero, a última hora, decidió que no quería irse a La Coruña sino a Barcelona. Los coruñeses, a cambio, cazaron a última hora a Joselu, exmadridista que ahora jugaba en el Stoke. El Espanyol también tuvo bajas. Por el overbooking de porteros Pau Cendrós se fue al Tottenham y también salió Ciani. Sumen en la lista de traspasos de la Liga a Donk, un central holandés que jugará en el Betis, y Robert Ibáñez, prometedor canterano del Valencia que jugará en en Leganés este año o Katai, que se va del Estrella Roja al Alavés. 

No solo son traspasos lo que cuenta en un día como este. Al Thani, el jeque del Málaga, se congratulaba de que Camacho se vaya a mantener un año más en la disciplina andaluza. Viendo las informaciones que salían de la casa estas últimas semanas parece casi un milagro. Como milagroso parece que el Madrid haya conseguido estar tan tranquilos durante un verano entero. No hubo ni siquiera amagos. 

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La calma en España fue evidente, pero no se puede decir lo mismo en todo el mundo. En Inglaterra el último día de fichajes tiene programas de televisión exclusivos y mucha animación porque siempre, absolutamente siempre, pasan grandes cosas. ¿El motivo? que allí hay dinero y gente con ganas de gastarlo. Como el Chelsea, que decidió terminar a lo grande gastándose en una tarde casi 70 millones de euros. Primero Marcos Alonso, que llega de la Fiorentina para jugar como lateral izquierdo. Y si esto parece extraño aún lo es más lo siguiente: recuperaron a David Luiz por 40. El central/mediocentro fue uno de los traspasos más caros de la historia del club cuando se fue hace un par de años al PSG y ahora vuelve, también por una morterada. 

Los medios ingleses andaban también muy implicados con el culebrón de Wilshere. Aún joven prometedor -24 años- después de una vida en el Arsenal como eterna estrella en ciernes, truncado siempre por las lesiones buscaba una cesión. Para volver a sentirse futbolista, que es lo que se dice en estos casos. Como es bueno, a pesar de su fragilidad, hubo hasta 22 equipos que pidieron tenerle cedido. Incluidos grandes de Italia, como el Milan o la Roma. Pero el gordo no cayó en ninguno de esos lugares sino en Bornemouth, que se frotaban las manos ante la posibilidad de tener uno como él. El motivo más probable de haber elegido el club del sur de Inglaterra es la amistad. Allí juega Afobe, padrino de su hijo. Y a veces es tan fácil como eso. 

En Inglaterra también hay dramas. El Newcastle, que bajó, aún tenía alguna pieza que vender, especialmente el mediocentro Sissoko, que como hizo una buena Eurocopa había llamado la atención de unos cuantos. Incluso del Real Madrid, que en el modo zen tomado en este estío pronto descartó ir a por él. Al final quedaron dos el Everton y el Tottenham. Durante buena parte de la tarde los signos iban por el club de Liverpool: traspaso cerrado, papeleo, centro médico preparado para el reconocimiento... Y así fue hasta que, de repente, el jugador dejó de coger el teléfono. Le llamó hasta Koeman, según cuentan los medios ingleses. Lo siguiente que supieron en el Everton fue por un tuit en el que salía con la camiseta del Tottenham, que parecía fuera de juego pero volvió justo a tiempo para llevarse el premio. 

A Sissoko le pasó algo similar a Mangala. Hace un tiempo se dijo en el Arsenal, se pensó fichado por los gunners y lo celebró, pues decía que era su equipo de toda la vida. Pues bien, ahora le tocará jugar en el rival tradicional del equipo de Wenger en el norte de Londres. El Everton, eso sí, se conformó con firmar a Enner Valencia del West Ham. 

En el resto de países la cosa fue, como en España, algo más calmada. En Francia la sensación fue un fichaje del Niza, y con eso podría parecer que todo esta dicho. La clave en este caso está en el quién, Mario Balotelli, un jugador que hace años que es incapaz de rendir pero que es curioso y hace gracia en todas partes. Si consiguen recuperar al jugador será un buen fichaje, porque talento tiene. Y de eso, de tener talento y no rendir, lleva viviendo unos buenos años.

En Italia hubo algo más de movimiento. El Nápoles, que tiene mucho dinero porque vendió por una morterada a Higuaín, fichó a Maksimovic, del torino, por 25 millones. El Milán, en horas bajas, intentó un poco de esperanza con el delantero Matigol. Y el más grande del país, la Juve, que ha tenido un verano movidito, dejó alguna cosa para el final. Lo hizo con Cuadrado, un ex del club al que han repescado del Chelsea. Es un cedido con opción obligatoria de compra, esa figura que se extiende por el mercado como setas en otoño. Lo más curioso de la Vecchia signiora no fue lo que consiguió, sino lo que no logró. Tenía todo para fichar a Witsel, incluso el reconocimiento médico pasado, pero a los rusos del Zenit se les olvidó rellenar los datos y se quedaron sin el belga. Como si fuese De Gea 365 días antes. 

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