Rodrigo Caio, la penúltima bomba de un Valencia que es un campo de batalla
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descartado al no superar el reconocimiento

Rodrigo Caio, la penúltima bomba de un Valencia que es un campo de batalla

Rodrigo Caio no superó el reconocimiento médico por unos problemas de rodilla. Una operación que ha abierto aún más la fractura abierta entre los dos bandos que manejan el club a nivel ejecutivo

Foto: Peter Lim y Amadeo Salvo ya no congenian como hace unos meses (EFE)
Peter Lim y Amadeo Salvo ya no congenian como hace unos meses (EFE)

La bélica situación que se vive en el Valencia a nivel interno desde hace semanas sigue sumando capítulos. O seguramente quedará alguno más mientras los dos bandos no firmen la paz. Que no parece a día de hoy. El brasileño Rodrigo Caio, que finalmente no fichará por el club levantino -en la tarde del lunes lo hizo oficial en un comunicado-ha sido el protagonista de un nuevo episodio en el que han quedado a la vista del personal las graves diferenciasque hay en el interior de la institución. Por un lado, Peter Lim -dueño del club-, Nuno Espírito Santo -entrenador- y Jorge Mendes -el agente que maneja los hilos de la política deportiva-;y por otro,Amadeo Salvo -presidente ejecutivo- y Francisco Rufete -mánager deportivo-. Dos bandos en plena guerra con éste último con todas las de perder…

El pasado viernes, Valencia y Sao Paulo -club de procedencia del jugador de 21 años- hacían oficial la operación, pero el club valencianista especificaba en su comunicado que todo quedaba a expensas del reconocimiento médico. Y por ahí llegaron los problemas entre los dos grupos de poder; más bien se recrudecieron, pues todo estalló cuando se desveló que Salvo y Rufete nada tenían que ver con el fichaje y no tenían información al respecto. El penúltimo capítulo de la guerra civil que se libra en las oficinas de Mestalla.

Defensa de 21 años -también puede actuar de mediocampista-, Rodrigo Caio, que puede acabar en el Atlético de Madrid,pasó a cobrar un protagonismo inesperado cuando sus rodillas no superaron el examen médico por parte de los doctores del Valencia. Llegado a este punto, Amadeo Salvo esbozó una amplia sonrisa viendo cómo los que hicieron la operación -Nuno, Lim y Mendes- quedaban en una incómoda posición. El presidente ejecutivo tardó lo justo en hacer correr la noticia como un reguero de pólvora por toda la ciudad. Salvo disfrutaba del momento, sobre todo, pensando enel batacazo delagente portugués. Hace tiempo su unión era sólida; hoy sus diferencias parecen irreconciliables.

El pasado sábado, los doctores del Valencia realizaban el correspondiente reconocimiento médico, siendo su diagnóstico muy claro: el fichaje era de alto riesgo. Con una grave lesión sufrida con 14 años en la rótula derecha y una rotura de ligamentos en su rodilla izquierda el año pasado, el resultado de la revisión desaconsejaba su fichaje, tal y como transmitió al Valencia Juan Albors, jefe de los servicios médicos. El club pidió la opinión del doctor Enrique Gastaldi, que coincidió con su colega. El panorama se tornaba sombrío para el trío que manda, mientras Salvo se frotaba las manos viendo el traspiés de sus ahora enemigos.

Dos ejecutivos marginados

En la jornada del lunes, el futbolista se trasladó a Barcelona para ser examinado por el prestigioso Ramón Cugat, un especialista si de rodillas hablamos. Y el diagnóstico no varió sustancialmente. El fichaje de Rodrigo Caio, representado por Jorge Mendes, quedaba tocado de muerte, algo que alteró la vida del Sao Paulo, que daba por hecha la operación hace unos días. En una complicada situación, el popular club brasileño esperaba recaudar 12,5 millones de euros -más 4 en variables- con los que sanear su delicada situación económica.

Desde hace mucho tiempo Amadeo Salvo y Rufete están marginados en la toma de decisiones. Poco a poco han sido arrinconados por el triunvirato que manda de verdad, siendo residual su participación a nivel ejecutivo. La polémica surgida con Rodrigo Caio ha supuesto que las diferencias entre ambos bandos, que vienen de lejos, quedaran a la vista del personal, por mucho que desde un lado y otro hayan negado más de una vez que hubiera problemas internos. El desenlace de este episodio, con el futbolista buscando otro destino, ha provocado que la guerra interna se recrudezca todavía más.

En la renovación de Gayà la fractura entre los dos equiposcomenzó a aumentar. Salvo y Rufete no alcanzaron un acuerdo con los agentes del lateral, filtrando que las negociaciones quedaban rotas. Ahí entró en acción Peter Lim de inmediato, ordenando a sus dos ejecutivos que convocaran una nueva cita y arreglaran el asunto sin tardar, como así fue finalmente. Presidente ejecutivo y mánager deportivo fueron dos simples mandados en este capítulo. Igual que en el de Dani Parejo, cerca de renovar porqueNuno entró en escena para instar a Peter Lim a cerrar un asunto enquistado largo tiempo. Aquí también han quedado marginados Salvo y Rufete. Una vez más...

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