¿Cuál es el mejor Madrid de la historia? El pentacampeón de Europa no tenía color
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ganador de la primera intercontinental

¿Cuál es el mejor Madrid de la historia? El pentacampeón de Europa no tenía color

La víspera de la final del Mundial de Clubes, Sergio Ramos manifestó: “El Real Madrid es el equipo de Dios y del mundo”. Al jugador sevillano,

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La víspera de la final del Mundial de Clubes, Sergio Ramos manifestó: “El Real Madrid es el equipo de Dios y del mundo”. Al jugador sevillano, que tiene una cabeza de oro, nadie le puede discutir que el equipo blanco, el de este 2014 que ya se nos escapa, ha logrado cuatro títulos (Copa del Rey, Champions League, Supercopa de Europa y el reciente Mundialito, sucesor de la Copa Intercontinental) y ha batido récords en el campeonato español.

Si echamos mano de la dilatada y brillante historia del club, tampoco nadie podrá rebatir que de aquel conjunto que conquistó cinco Copas de Europa consecutivas y la primera Intercontinental se podría haber dicho: “El Real Madrid es el equipo de Dios, de toda su corte celestial y del planeta”. En un lustro, el que transcurrió entre los años 1956 y 1960, su nombre comenzó a escribirse siempre entre signos de admiración.

Del “¡Oh, la, la la!”, tras vencer al Stade de Reims por un apretado 4-3 en el Parque de los Príncipes de París, el 13 de junio de 1956, a proclamarse pentacampeón de Europa en la final más bella del torneo continental.En aquel duelo entre el Real Madrid y el Eintracht de Fráncfort, que tuvo lugar en el Hampden Park de Glasgow el 18 de mayo de 1960, ante cerca de 130.000 espectadores, el equipo blanco ofreció un fútbol tan apoteósico e inconmensurable que no sólo le llevó a lograr un histórico triunfo (7-3, con cuatro goles de Puskas y tres de Di Stéfano), sino a que los millares de aficionados, puestos en pie, le tributaran una estruendosa y calurosa ovación al terminar el partido.

La gesta de proclamarse pentacampeones de Europa la culminó el Madrid inaugurando el palmarés de la Copa Intercontinental, trofeo que disputaron los considerados dos mejores equipos del planeta: el campeón de la Copa Libertadores de América y el de Europa, tras el acuerdo que alcanzaron Henri Delaunay, secretario general de la UEFA, y José Ramos de Freitas, su homólogo sudamericano. Los dos dirigentes también acordaron que la confrontación sería a doble partido.

El Peñarol de Montevideo y el Real Madrid fueron los primeros equipos que iban a competir por el preciado trofeo. Tras empatar a cero en Montevideo, en el segundo encuentro (4-9-1960), el conjunto blanco se exhibió con un fútbol arrollador que concluyó con una indiscutible goleada (5-1) en el estadio Santiago Bernabéu. Aquella victoria supuso alcanzar la cúspide mundial. Era la culminación a la época más dorada de la entidad madridista. Era el comienzo de la leyenda del club

Se habían asentado unos sólidos cimientos, los que había deseado Santiago Bernabéu al fichar, con su inigualable visión del fútbol, a los mejores jugadores españoles o extranjeros. Los Santamaría, Kopa, Rial, Gento, Puskas… y, sobre todo, el inolvidable Alfredo di Stéfano. Fueron ellos los que pusieron los pilares para que, con el inexorable paso del tiempo y las generaciones de futbolistas que tomaron el relevo, la FIFA nominara al Real Madrid como el Mejor Club del siglo XX.

Habría que tender un puente entre aquel equipo en blanco y negro y el actual en color. Cierto es que los tiempos cambian una barbaridad, que diría don Hilarión, o también el recurso del tópico de que las comparaciones son odiosas, pero, evidentemente, el nombre del pentacampeón de Europa había llegado hasta el último confín del mundo.

Cierto es que el año 2014 será otra página en la historia del club a la que habrá que ribetear con orlas doradas y que el equipo que dirige Carlo Ancelotti juega con la fe de la intuición, que es el talento de los apostadores, pero no hay que olvidar que las hazañas del Madrid en aquel lustro entre 1956 y 1960 serán irrepetibles. Suyos fueron el poder y la gloria, el vértigo del triunfo, el bramido endiosado de los aplausos sobre el terreno de juego. Añejas imágenes en blanco y negro que aún perduran en la memoria de centenares de madridistas.

Sergio Ramos Santiago Bernabéu