Cuando a las grandes estrellas como Daniel Ricciardo no saben por dónde les da el aire
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los problemas del piloto australiano en 2021

Cuando a las grandes estrellas como Daniel Ricciardo no saben por dónde les da el aire

Al igual que a Fernando Alonso con Alpine, la adaptación a McLaren le está llevando a agujeros tan profundos como el del pasado GP de Mónaco, doblado por un compañero que sube el podio de nuevo

Foto: Daniel Ricciardo vivió en Mónaco el que fue posiblemente el peor Gran Premio de su carrera deportiva
Daniel Ricciardo vivió en Mónaco el que fue posiblemente el peor Gran Premio de su carrera deportiva

“En términos de ritmo, no esperábamos que pudiéramos estar tan cerca de Mercedes, Red Bull y también Ferrari”. El podio de Lando Norris y McLaren en Mónaco no estaba siquiera en las quinielas del propio equipo, como reconocía Andreas Seidl tras el GP de Mónaco. El piloto británico lo está rompiendo en la presente temporada, y su estado de forma sublime coadyuvó al resultado. Cómo se sentirá Daniel Ricciardo tras su humillante y desconcertante actuación en la última carrera...

Mónaco ha deparado algunos de los momentos más duros en la carrera del australiano. Su sonrisa se transmutó en un gestto desconocido en el podio de 2016, cuando se encontró en boxes con un monoplazas sin ruedas y sin una victoria asegurada antes de entrar. Pero quien en 2020 presumía de su nivel con Renault, el rutilante fichaje que podría destruir a un bisoño con solo dos años de experiencia en la F1, se desplomaba en Mónaco hasta ser incluso doblado por ese piloto que luego subía al podio.

Si en Mónaco el talento y la experiencia pueden marcar diferencias, no fue el caso de Ricciardo (como el de Alonso). Sus primeros pasos con McLaren no tienen parangón en su carrera, más demoledores cuanto mayor es el estatus y la confianza en el propio talento. Ricciardo era la viva imagen del desconcierto al termino del pasado gran premio, la peor termita que puede comer por dentro a un piloto. Porque, además, el actual Ricciardo puede lastrar a McLaren de mantener semejante rendimiento en la intensa pugna con Ferrari por el tercer puesto en 2021.

Machacado en Mónaco

McLaren se volcó con sus mensajes de apoyo al australiano tras la carrera. Como en el caso de Alonso, pocos dudan que será cuestión de tiempo que supere el escenario actual. Ambos ilustran hacia el exterior la extraordinaria complejidad de exprimir la identidad dinámica de cada monoplaza, sin olvidar el escaso tiempo de adaptación en 2021. De momento, el australiano ha dado más datos para explicar su situación que el español. Sin embargo, por el momento parece que Ricciardo no sabe por dónde le sopla el aire, mientras su compañero de equipo lo lleva de cola en cada carrera.

“Hay diferencias en los datos (de telemetría, comparando con los de Norris), pero no estoy convencido de poder hacerlo yo”. Si los compañeros de equipo se estudian obsesivamente para replicar o superar sus actuaciones al volante, de resultar desmoralizante no ni siquiera ser capaz reproducir lo que Norris hace con el MCL35M. Porque en Mónaco el “Honey Badger” (esa mascota dulcemente agresiva) fue machacado. La imagen de Norris subiendo hacia el Casino dando las gracias a Ricciardo cuando este se dejaba ser doblado tuvo que resultar descorazonadora dentro del mono y casco del australiano.

El sábado Norris le endosó medio segundo en los entrenamientos y entraba quinto en Q3, mientras que Ricciardo se clasificaba duodécimo y fuera de los diez primeros en ninguna de las sesiones de libres (El primer día terminó a 1.5 segundos de Leclerc). El australiano reconocía su desconcierto cuando el jueves sentía que tenía confianza en el coche, “pero había sido 12 o 15, y en una ocasión, incluso 17. …”. En carrera el diferencial de ritmo entre ambos pilotos fue sideral, incomprensible para un piloto de su talento y nivel con la referencia de su compañero. “Estoy más confundido que frustrado. Estoy seguro que Lando es rápido, pero me niego a creer que sea medio segundo más rápido aquí, y no quiero decir que este signifique nada en detrimento suyo”. La frustración surge por la derrota, mientras que la confusión de andar entre las tinieblas con su monoplaza. “Con el medio al comienzo, estaba perdido. Sentía que patinaba y no sabía qué pasaba para intentar encontrar el grip, era complicado”. Si Norris hubiera vivido la misma experiencia.., pero no.

"El potencial está ahí"

“Es más en la entrada de las curvas, y en el equilibrio del coche”, intentaba explicar Ricciardo tras el pasado gran premio. “Es muy sensible (el coche), y esto es probablemente lo más frustrante. Parece que requiere un cierto estilo de pilotaje, y si no lo haces bien, no es rápido”. Andreas Seidl reafirmaba la misma línea con un enfoque salomónico, sin ocultar que la proyección del actual Ricciardo será letal para McLaren con Charles Leclerc y Carlos Sainz rindiendo a un nivel muy elevado y homogéneo. “Para pilotar nuestro coche rápido por el momento hace falta un estilo especial de pilotaje que no es natura para Daniel. Por eso no es fácil para él cuajar las vueltas y extraer el rendimiento del coche”, explicaba el responsable de McLaren. "Y luego hay dos cosas: por un lado, su adaptación a nuestro coche, porque obviamente ve que el potencial está ahí (el dardo comparativo con Norris) es positivo que lo vea. Y a la vez, (veremos qué se puede hacer) desde el lado del equipo para ayudarle con el coche, devolverle las sensaciones naturales que necesitas para ir rápido”.

Tras doblar a su compañero en Mónaco, Norris se dirigió hacia su segundo podio en 2021. Es tercero del campeonato y dobla los puntos del australiano. “Fue un fin de semana miserable, para olvidar por mi parte”, remataba quien había ganado en la penúltima carrera celebrada en Mónaco (2018). “Obviamente, el otro lado (Norris) y el resto del equipo logró un podio y lo clavaron, así que felicidades. Para nosotros, ha sido un fin de semana para olvidar, hay que seguir adelante y espero encontrar respuestas. Pero, obviamente, estar tan lejos es una anomalía”. Ciertamente, pero para una superestrella de la F1 semejante revolcón no resulta fácil de asumir. Por ejemplo, cuando uno vuelve a la sede del equipo y mira a la cara de sus miembros. Peor aún si tampoco se encuentran respuestas en el próximo GP de Bakú.

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