El 'antialonsismo' se despierta: ¿está acabado Fernando Alonso? No tan deprisa…
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PRIMER PUNTO, PERO SIN BUENAS SENSACIONES

El 'antialonsismo' se despierta: ¿está acabado Fernando Alonso? No tan deprisa…

Tras un gris fin de semana, el piloto español reconocía nuevamente que aún debe mejorar en numerosas áreas ante el escaso tiempo de preparación

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Foto: Reuters.

Después de un decepcionante gran premio, Fernando Alonso reconocía la realidad: está aún falto de rodaje. Porque no hay que andarse con paños calientes, su rendimiento estuvo muy lejos de lo esperado. Ni piloto ni equipo están a día de hoy en el lugar que se espera de ellos. Punto. Pero veamos ahora el porqué.

"No ha habido entrenamientos, la gente tiene que entender que cuando vas a jugar a Wimbledon o Roland Garros, tienes unos días para adaptarte a esa superficie", explicaba al final de la prueba. "Aquí tuvimos tres días en Baréin, un día y medio para cada piloto, y de ahí te meten al campeonato del mundo. Esto es como preparar una Olimpiada sin ningún tipo de entrenamientos, así que es fácil imaginar la cantidad de cosas que he aprendido en las primeras vueltas, el 'safety-car', la bandera roja...".

¿Fue la de ayer una carrera para empezar a insinuar que Alonso está acabado? A pesar de haber vivido un más que entretenido Gran Premio de la Emilia-Romaña, asistimos también al espectáculo bizarro en las redes sociales al término de la carrera, donde los detractores del piloto asturiano con saña inusitada daban por acabada su carrera. El antialonsismo tiene la extraña pasión de celebrar con júbilo los momentos grises del personaje causante de sus obsesiones. Pero ¿aciertan en estos momentos?

Falta de adaptación

Ciertamente, todos los pilotos que han cambiado de equipo o han debutado en la especialidad han sufrido bastante más que los pilotos que gozan de experiencia previa con sus máquinas en el circuito de Imola. Es necesario poner esta circunstancia en perspectiva, porque aunque desde fuera parezcan todos los coches visualmente iguales, las diferencias entre ellos son enormes. Un periodo de adaptación mayor del que se ha permitido este año no es un capricho o una excusa, es una necesaria realidad.

Por su estrechez y características, Imola precisa de comunión absoluta entre pilotos y máquina. El problema se agudiza cuando las condiciones meteorológicas convierten en algo mucho más incierto el arte de buscar los límites del coche. Equipo por equipo, este hecho afectó prácticamente a todos los ‘nuevos’. Daniel Ricciardo fue una sombra de sí mismo frente a Lando Norris. Carlos Sainz, mientras la pista estuvo mojada, cometió más errores que Leclerc. Qué decir de los problemas de Checo Pérez, quien ni siquiera puntuó mientras Max Verstappen ganaba la carrera. Sebastian Vettel, cuatro veces campeón, anduvo lejos de su compañero de equipo Lance Stroll, que no es precisamente alguien con vitola de piloto excepcional, así que resulta evidente el problema.

"Todas estas cosas solo pueden entrenarse en carrera —admitía Alonso—, necesito encontrarme más cómodo con el coche, no tenía nada que ver cómo me encontraba en la vuelta primera que en la 63, ahora vienen muchas carrera seguidas y esto vendrá bien para ir ganando esa confianza y sumar los primeros puntos". Los había ganado finalmente tras la sanción a Kimi Raikkonen. Un punto que no cambiaba la realidad de Alonso, pero al menos suponía un paso importante en la montaña que aún le queda al asturiano por ascender.

El primer punto

"Hay que recordar —insistía Alonso— que es la primera carrera que acabo, así que lo importante son las experiencias que van quedando en el bolsillo, voy aprendiendo cosas al ritmo que voy corriendo. Por eso era importante acabar, sobre todo con estas condiciones difíciles que hemos tenido a principio y a mitad de carrera. Por ello, quizá la prueba de hoy ha servido por dos o incluso tres en cuanto a sensaciones y experiencias, luego en ese sentido estoy contento". En la comparativa entre pilotos ‘veteranos de coche’ y los ‘novatos’, quizás el español es el que haya estado más cerca de su compañero de equipo, pues finalizó la prueba justo a espaldas de Esteban Ocon. Sin embargo, tampoco el francés tuvo un día inspirado, pues él mismo cometió también una buena dosis de errores.

Cuando Alonso anticipaba antes de su retorno que se siente mejor piloto que aquel de 2018, se daba munición al antialonsismo más recalcitrante en una temporada singular. Lo cierto es que, a día de hoy, Alonso está aún lejos de su mejor versión. Conociendo su absoluta entrega y obsesiva dedicación, pocos dudan de que se avecinan días intensos en ‘Villa Alonso’, donde se analizarán una y otra vez los datos de telemetría y seguirán desarrollando automatismos del pilotaje en el simulador. Fernando Alonso tiene muchísimo trabajo por delante, pero el pasado enseña que es prematuro enterrar tan pronto al asturiano. Visto lo visto en Imola, quizá también deberían preparar planes de jubilación Ricciardo, Vettel, Pérez, Sainz y Tsunoda, que también fueron derrotados por sus compañeros de equipo. De momento, el antialonsismo tendrá que esperar.

Después de un decepcionante gran premio, Fernando Alonso reconocía la realidad: está aún falto de rodaje. Porque no hay que andarse con paños calientes, su rendimiento estuvo muy lejos de lo esperado. Ni piloto ni equipo están a día de hoy en el lugar que se espera de ellos. Punto. Pero veamos ahora el porqué.

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