el nuevo modelo que buscan los americanos

La Fórmula 1 cambia de dueño: ¿le van a meter un gol entre las piernas a Liberty?

Este martes 17 de enero, está previsto que la Junta de Accionistas de Liberty Media Corporation someta a aprobación su propuesta de comprar el 100% de la Fórmula 1

Foto: Bernie Ecclestone no será el jefe de la Fórmula 1 durante mucho más tiempo (Michael Dalder/Reuters).
Bernie Ecclestone no será el jefe de la Fórmula 1 durante mucho más tiempo (Michael Dalder/Reuters).

Este martes 17 de enero está previsto que la Junta de Accionistas de Liberty Media Corporation someta a aprobación su propuesta de comprar el 100% de Delta Topco Limited, el holding que controla la Fórmula 1. De prosperar, esta pasará a estar bajo su control en un cambio histórico, pues desde los años setenta ha estado bajo el férreo control de Bernie Ecclestone.

La que puede ser la operación corporativa más importante del mundo del deporte en muchos años, no deja a nadie indiferente. Son muchos los que piensan que CVC, tras haber ordeñado la vaca de la Fórmula 1 durante una década, le está metiendo un gol de varios miles de millones de dólares a Liberty.

Problemas estructurales

La popularidad de la especialidad no se encuentra en su mejor momento. Y tiene unos problemas estructurales tales que hacen que la mitad de los equipos de la parrilla solo consiga cuadrar sus cuentas a final de año a base de inyecciones de capital multimillonarias por parte de sus accionistas.

Además, la forma en la que los aficionados consumen contenido audiovisual está en plena transformación. Para colmo, el cambio a modelos de ‘Pay Per View’ ha llevado a un desplome de las audiencias en varios de los mercados tradicionales de la Fórmula 1.

Ingresos, y errores estratégicos

Para empezar el grupo americano estima que los ingresos actuales (cifra de negocio de 1.900 millones de dólares y EBITDA de 470 millones) son estables a medio plazo. Las principales partidas de ingresos corresponden a los derechos audiovisuales vendidos a distintas cadenas de televisión (30-35%), los cánones que pagan los 21 organizadores de Grandes Premios (otro 30-35%), patrocinadores del campeonato (15%) y otros ingresos menores como la venta de entradas del Paddock Club, los campeonatos de GP2 y GP3, licencias de merchandising, etcétera (20%).

A su vez, consideran que la Fórmula 1 ha cometido dos errores estratégicos (que creen estar en la posición de subsanar), y que han limitado enormemente la difusión del campeonato: no haber dado la importancia necesaria al canal digital y no haber invertido lo necesario en el mayor mercado del mundo en consumo de deporte audiovisual, Estados Unidos.

La F1 podría ir más veces a Estados Unidos (Tony Gutiérrez/EFE/EPA).
La F1 podría ir más veces a Estados Unidos (Tony Gutiérrez/EFE/EPA).

El impacto para calendarios y equipos

No pretendemos tratar de describir el nuevo modelo de negocio de la F1 bajo el paraguas de Liberty, sino reseñar algunos de los muchos cambios que va a sufrir la especialidad en los próximos tiempos. Para empezar, se insiste en que el calendario de pruebas debe evolucionar. En próximas temporadas veremos probablemente tres carreras a celebrar en Estados Unidos. Y como no querrán renunciar a los ingresos de algunos de los recién llegados, el campeonato acabará teniendo 22 o 23 carreras a pesar de la más que probable oposición de los equipos. Pero a su favor cuenta que Liberty es un socio bien visto por parte de los equipos, al contrario que su predecesor CVC, para quien su participación en la Fórmula 1 fue una simple operación financiera con entrada y salida, y nunca mostró el más mínimo interés en invertir en el campeonato pensando en el largo plazo.

Otra de las áreas que requiere una intervención firme es la actual estructura de costes de los equipos, así como la distribución de premios entre los mismos. El modelo actual es inviable para la mitad de la parrilla. La fugaz vida de Hispania/HRT y Caterham, o la actual situación de Manor (o incluso Sauber, salvado 'in extremis' hace unos meses por un grupo inversor) son un buen ejemplo de ello. Es probable que veamos a Liberty adoptar un modelo de gestión más al estilo del deporte americano, donde se limitan los costes y se prima la igualdad, aunque no sin la oposición de los principales beneficiados del actual reparto, Ferrari, Red Bull, Mercedes y McLaren.

Una nueva estructura de gestión

Por otro lado, y por mucho que Liberty insista en su continuidad, Bernie Ecclestone no seguirá más que, a lo sumo, un breve periodo de transición. Y ello no por su avanzada edad (86 años) sino porque una empresa con el volumen de negocio de la Fórmula 1 que, además, cotiza en bolsa, requiere de una estructura de gestión y gobernabilidad muy alejada de la que tiene actualmente Fórmula One Management (FOM).

Durante los últimos años hemos visto a muchos candidatos postularse como sucesores del genio inglés, pero la realidad es que Bernie es insustituible. Sabemos que la presidencia será asumida por Chase Carey, veterano ejecutivo de medios audiovisuales, y que para el puesto de CEO (el actual de Bernie), uno de los nombres que más suenan es el del español Alejandro Agag, que se ha curtido en mil batallas poniendo en marcha la Fórmula E. Pudiera ser incluso, que acabemos viendo una dirección bicéfala, en la que queden separadas las responsabilidades técnicas (¿Ross Brawn?) de las comerciales y de gestión empresarial, todo ello supervisado por un Consejo, cuya estructura para los primeros treinta meses ya ha sido decidida.

La Fórmula E

Otra de las áreas en las que Liberty insiste como catalizador para la generación de valor es la de la política de sinergias. En principio, con sus propios intereses en medios audiovisuales (son los dueños, entre muchos otros, de Eurosport), pero no olvidemos que a través de su subsidiaria Liberty Global, han adquirido recientemente una participación en Fórmula E, aunque de momento minoritaria.

Muchos aficionados al automovilismo parecen ver ambos campeonatos, Fórmula 1 y Fórmula E, como antagónicos. Sin embargo, desde el punto de vista del accionista que es Liberty, tendría todo el sentido crear una plataforma de colaboración entre ambos, de cara a también explotar sinergias con promotores, equipos, sponsors y medios audiovisuales.

Las claves del éxito o el fracaso

Una vez se haya ejecutado la operación, Liberty Media Group (la subsidiaria a cargo de la misma) cambiará su nombre por el de Fórmula One Group, y pasara a cotizar en bolsa bajo el símbolo FWON. Tras la previsible aprobación de compra por parte de la Junta, se habrá cumplido el segundo de los tres trámites necesarios para su cambio de control, después de que los tribunales internacionales de la competencia dieran su aprobación hace unas semanas. Ahora solo faltará el esperado visto bueno de la FIA en febrero.

Liberty Media viene dispuesta a demostrar a quienes se muestran críticos con las cifras de la operación que la gestión de FOM no ha sabido adaptar la Fórmula 1 a los tiempos modernos y que, por tanto, CVC y el resto de accionistas actuales no les están metiendo un gol por debajo de las piernas. La clave de su éxito o fracaso estará en mantener las cifras de negocio actuales ante el paradigma de cambio en la forma de distribución de contenidos, estabilizar el modelo económico de los equipos, así como en conseguir hacerse un hueco en el importante mercado americano.

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