La crono bendice a un Egan Bernal victorioso en el Giro de Italia
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Historia de un favorito que cumplió

La crono bendice a un Egan Bernal victorioso en el Giro de Italia

Caruso se consagra como segundo y Yates, a pesar de su inicio, consigue redondear el podio. El líder de Ineos logra su segunda Gran Vuelta con 24 años. Poca cosa no es

placeholder Foto: Bernal celebra su triunfo en Milán. (Reuters)
Bernal celebra su triunfo en Milán. (Reuters)

Usted.

Sí, sí, usted. El que está tiraduco en el sofá, el de la expresión hastiada. Sí, ese que tiene moreno desde la muñeca hasta medio bíceps, desde los pies hasta medio muslito. Seguro que sabe de lo que hablo. Está a punto de subírsele la bola, ¿verdad? Usted, vamos, no otro. Quien acaba de ver la última etapa, contrarreloj, de este Giro. Sepa que todo eso anda fuera de su alcance.

Foto: Bernal entra en Milán consagrado como el vencedor del Giro. (Efe)

No, oigan, no hablo de ritmos, cadencias y vatios. Qué va. De vatios que hablen los electricistas, que a veces parece esto un análisis preñado de positivismo y nada más lejos. Construcción subjetiva a la Gadamer, eso es la bicicleta. Y con entrenamiento y tal... oye, no seré yo el que hurte sus esperanzas. No, yo hacía referencia a otra cosa. El final, el final del Giro. Qué bonito, qué de clase, que preciosidad Milán, que blanco el Duomo. Monumento a la grandeza gótica, esa Edad Media llena de tinieblas que... oigan, esperen, pero si esto lo ventilaron finalmente hace menos de cien años. Qué cucos, los lombardos, que no la quieren meter doblada.

Como en el otro sitio. Ha salido bastantes veces por la tele, y ustedes han dicho que, joder, bien coqueto es, me voy para allá a hacer unas compras. La Galeria Vittorio Emanuele. Sus techos acristalados, sus suelos pulidos en extremo, su aire de art nouveau un poco decadente (porque la decadencia, cuando es pequeña y buscada, exhibe cierto encanto). Solo que no. Olvídenlo. Lo de comprar allí. Ustedes piensan en unos altramuces, cuatro bolsas de pipas, a lo mejor tres preservativos sabor maracuyá. Y... me temo que inalcanzable. Allí solo hay grandes marcas, de esas que te venden bolsos a precio de bicis. Y, puestos a elegir, prefieren las bicis, ¿verdad? Así que nada, centrémonos en lo nuestro. Para firmas gordas los autógrafos de Gianni Bugno...

Foto: Caruso atraviesa la línea de meta. (Reuters)

Llegaba el Giro a su jornada final. Y eso... más bien poco para andar ordenando. Hombre, la incógnita del rosa, porque dos minutos no es diferencia abismal, y todos estamos sujetos a accidentes o percances. Pero... improbable, afortunadamente improbable. ¿El pódium? Pues lo mismo, cajones repartidos al mejor albur. Asuntillos chicos, eso sí. Hasta dónde subirá Daniel Felipe Martínez, cómo remontará Almeida, cuántos puestos acabará perdiendo Carthy. Ah, y la etapa, claro.

Sobre esto... lo esperado. Si está Filippo Ganna las cronos son coto casi exclusivo. Aunque pinche. Y eso que esta se la pudo ventilar Rémi Cavagna, que venía en tiempos, pero se comió una curva cuando quedaba ná de Giro, cuando ya estaba ahí, cerquita del Duomo. Pena para él, y otra victoria para Ganna. Dos, primera y última. Loas.

Los otros... pues eso... Del rosa nada destacable, porque Bernal hizo todo con la tranquilidad de quien tiene margen, y no arriesgó ni un pelo, y apretó lo necesario, y solo perdió medio minutín frente a Caruso, que tampoco es que sea Lemond con manillar de triatlón. Los dos, cada uno a su forma, salen muy satisfechos de este Giro. Si Bernal vuelve a lo más alto del pódium después de un año horrible, Damiano se encuentra con un premio absolutamente inesperado. Vamos, que ni en el pueblo más recóndito de Sicilia apostaban por esto. La exhibición de la última montaña ennoblece aún más el asunto, que hasta entonces estaba quedando algo gris...

placeholder Caruso, el otro gran vencedor de la prueba italiana. (Reuters)
Caruso, el otro gran vencedor de la prueba italiana. (Reuters)

Tercero Yates. Que tú dices... pero cómo va a ser tercero Yates, si en las primeras etapas no podía con el sillín, si se quedaba en los cambios de rasante. Y luego viene tu primo y dice... pero cómo va a ser tercero Yates, si le vi la última semana y el tío iba sobrado, si tenía el rostro como quien sale a dar una vueltuca con los colegas el sábado, parada a medias para comer tortilla. Bueno, esto lo pueden hacer si no tienen un amigo cuarentón recién divorciado y toques de “canallita”... en tal caso la cosa irá a fuego desde el principio, presentando mayor competitividad que algunas Vueltas a Murcia, qué hermosa eres... Yates, dijimos, tercero. Qué raro es Yates, macho. Y qué mal cronea. Salvo en Torrelavega, allí bien. Pero es que es rarísimo...

A Vlásov se quedó cerca de pillarlo Daniel Felipe Martínez, y no vean ustedes qué sensaciones tan distintas. El ruso empezó bien y acabó pidiendo la hora, arbitro, la hora, que ya pasa la hora, joder. Igual es porque nació en Vyborg, como Berzin, y allí es tradición, ni idea. Martínez, por su parte, ha terminado como un auténtico obús, toda la última semana esperando a Bernal, con esos zapatazos que parece a punto de romper las bielas, con esa mirada de chico siempre algo malhostiado. Rendimiento acojonante, y un gregario del líder top cinco. Así no hay manera.

Por centésimas fue el asunto, porque Almeida se sacó una crono como para llamar corriendo a casa, que de lejos te equivocabas y semejaba un Sforza dominando el asunto, toda Lombardía a sus pies. Bueno, no tanto, pero me entienden ustedes. Acabó a siete y medio de Bernal, perdió cinco minutos el primer día de montaña. Luego le tocó hacer de niñera para Evenepoel en un par de ocasiones. Mala decisión, visto lo visto, y mal trabajo el suyo, lleno de gestitos y sacadas de rueda al líder. O sea, que todo mal en Deceuninck. Vale para camiseta la frasecilla...

Foto: Bernal sufrió como nunca en la decimoséptima etapa (Efe)

Y después... pues oigan, lo típico. Carthy petardeando y mostrando un tono de piel cangrejero en cuanto asoma el sol. Eso sí, encomiable su esfuerzo, si hacemos caso a muecas, babas y ojos perdidos. Bardet que ni fu, ni fa. Martin lo mismo, pero con etapa. Tobías Foss... en fin, ¿quién es Tobías Foss? Bennet, otro con rendimiento lagunar raro de narices. Pello Bilbao, apariciones estelares recién salido del túnel espacio-temporal. O Attila Valter, que hace decimocuarto pero sigue teniendo el nombre más acojonante de todo el pelotón. Por cierto, decimocuarto a cuarenta y cinco minutos, lo que demuestra que el abismo entre quienes disputaban la carrera en vanguardia y el resto ha sido más grande que otras veces. Como las diferencias de los fugados (muchas veces victoriosos). O la superioridad de Bernal. Yo creo que ha contemporizado estos últimos días, pero jamás vio en peligro su victoria (ayuda tener una escuadra como Ineos, seguramente). Segunda Gran Vuelta para un tipo que tiene veinticuatro años. El último que hizo algo así fue Laurent Fignon. No es poca cosa, ¿eh?

Enhorabuena a todos.

Giro de Italia Egan Bernal
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