victoria incontestable

UFC Ottawa: el KO de la leyenda Cerrone a Iaquinta y el reto a Conor McGregor

La paliza que se llevó Iaquinta fue tal que intentó irse del octógono a la carrera. Tras la pelea, Cerrone retó a McGregor. ¿Pelearán el 4 de julio?

Foto: Donald Cerrone venció a Al Iaquinta por KO en UFC Ottawa. (USA TODAY Sports)
Donald Cerrone venció a Al Iaquinta por KO en UFC Ottawa. (USA TODAY Sports)

A finales de 2016, Donald Cerrone llevaba 12 victorias en sus últimos 13 combates en la UFC. Pero, a partir de 2017 el 'Cowboy', como se le conoce, empezó a perder. Lo hizo con Masvidal, Lawler y Darren Till. Entonces parecía que comenzaba su declive, que empezaba a formar parte de otro tiempo, prueba de lo cual fue que sobre él cayó la etiqueta de leyenda, ese apelativo que quita tanto como da, porque a uno se le reconoce, pero se le envía al pasado. A finales de 2018, no obstante, Cerrone le hizo un roto a Mike Perry, después a Alexander Hernandez y en la noche del sábado, en UFC Ottawa, a Al Iaquinta. A sus 36 años, puede que Cerrone sea una leyenda de la UFC, pero desde luego es una leyenda viva. Tiene el reconocimiento, pero no es del pasado. Es más, los años le han otorgado un aplomo alcanzado por muy pocos.

En Canadá salió al octógono tranquilo. Mientras Iaquinta se movía y calentaba nervioso, a Cerrone se le veía sereno. Solamente su ceño fruncido indicaba que venía la batalla. En el primer asalto ambos se dedicaron a probarse y a medir las distancias. Iaquinta, con menos envergadura, tenía que ver cómo recortar distancia para alcanzar a Cerrone y este, a su vez, tenía que ver cómo dañar a su rival cuando este intentara alcanzarle. Hasta el final del asalto ninguno de los dos encontró la manera.

En el segundo asalto, ambos subieron un poco el nivel hasta quedar más o menos parejos, pero Iaquinta se comió un 'jab' que le causó una herida en la nariz que le hizo sangrar el resto de la pelea. En el tercero, Cerrone empezó a despegar y, pese a que su rival lo intentó todo, poco pudo hacer. Ni golpear ni derribar, nada. La impotencia se apoderó de Iaquinta, que pareció verse inmerso en una pesadilla que duró los dos últimos asaltos. Diez minutos en los que a Iaquinta no le salió nada mientras que a Cerrone le fue saliendo todo. Frontales, directos, crochés… Seguramente muchos todavía nos estamos preguntando cómo es posible que Iaquinta aguantara semejante castigo. Los jueces no pudieron más que darle la victoria a Cerrone.

La paliza que se llevó Iaquinta fue tal que intentó irse del octógono a la carrera. No sólo le habían herido físicamente sino, sobre todo, psíquicamente. Cerrone, la leyenda viva de UFC, le había partido el orgullo y era consciente de ello. Cuando Michael Bisping, que en Ottawa hizo las veces de periodista, le entrevistó al final del combate, Cerrone dijo: "Estos niños son fuertes, pero no está mal para un viejo borracho como yo, ¿verdad?". Lo cierto es que Cerrone dio una lección de solidez, madurez y amplitud de registro. Con esta suma tres victorias consecutivas que le permiten mirar al horizonte con una cierta ambición, que puede pasar por intentar pelear por el cinturón del peso ligero o con un rival de peso.

Donald Cerrone lleva tres victorias seguidas. (USA TODAY Sports)
Donald Cerrone lleva tres victorias seguidas. (USA TODAY Sports)

La pelea por el título, no obstante, parece cerrada para septiembre entre Khabib Nurmagomedov, actual campeón, y Dustin Poirier, que viene de ganar a Holloway. Si por cualquier razón Poirier se cayera de la pelea, Dana White dijo que entraría Tony Ferguson (si es que se recupera de sus problemas de salud mental). Cerrone lo sabe y, aunque en Canadá reclamó el cinturón, parece que a quien de verdad retó desde el octógono fue a Conor McGregor: "Quiero el título... a menos que McGregor quiera pelear conmigo el 4 de julio".

Es una pelea que el estadounidense lleva buscando desde hace meses y que parece no desagradar al irlandés. La verdad es que sería un combate que tendría sentido y por medio de la cual se podrían despejar múltiples incógnitas. Si ganara McGregor, sería una buena oportunidad de demostrar que todavía puede hacer algo más que montar numeritos en la calle y acabar en comisaría. Y si ganara Cerrone sería el momento de, además de hacer más dinero que en todas sus peleas juntas, tener a tiro un cinturón que, por raro que parezca, nunca ha conseguido. En cualquier caso, sería una gran pelea entre dos de los mejores peleadores que la UFC jamás haya visto. Ojalá tengamos pelea el 4 de julio.

Boxeo y Artes Marciales

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