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Daniel Jacobs cumple su sueño: es el primer campeón mundial que ha ganado al cáncer
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SUFRIÓ OSTEOSARCOMA EN LA COLUMNA VERTEBRAL

Daniel Jacobs cumple su sueño: es el primer campeón mundial que ha ganado al cáncer

Jacobs ha ganado a Fletcher el título mundial de peso medio de la AMB. El segundo lo hace tras superar un cáncer de huesos que le rompió la columna vertebral

Foto: Daniel Jacobs en una foto de archivo (AP).
Daniel Jacobs en una foto de archivo (AP).

Este fin de semana Nueva York acogía el Campeonato Mundial de peso medio de la AMB. El combate ha tenido lugar en el Barclays Center de Brooklyn y los focos han estado centrados en la figura de Jarrod Fletcher y, sobre todo, en la de Daniel Jacobs. El neoyorkino no sólo peleaba con el público a su favor (nació en el citado barrio hace 27 años) sino que llegaba a la cita después de haber protagonizado una auténtica historia de superación. Hace tres años le diagnosticaron osteosarcoma, un cáncer óseo poco frecuente: “El tumor se envolvió alrededor de mi columna y me la rompió dejándome paralizado y luchando por mi vida”. Un año y medio después, Jacobs se volvió a subir a un ring; ganó por ‘nocaut’ aquel combate y cuatro más antes de pelear por el título de peso medio este fin de semana y ganarlo. Triunfos que se quedan pequeños al lado del combate que ganó al cáncer.

‘El hombre milagro’ se subió a un ring cuando aún era un adolescente y dejó detalles dignos de ser un prodigio. Corría el año 2007 cuando se hizo profesional y firmó con Golden Boy Promotions, una empresa cuyo objetivo es promocionar deportes de combate y que en aquel momento estaba presidida por Óscar de la Hoya. Su debut tuvo lugar en Las Vegas, era el principio de una prometedora carrera: ocho de sus once primeros combates acabaron con un ‘nocaut’ en la primera ronda. El potencial de Jacobs le hizo subir como la espuma, algo que no se le escapaba a nadie. Mientras sus rivales le miraban con cierta envidia, Richard Schaefer, CEO de Golden Boy, se fortaba las manos: “Su forma de hablar y como lucha… Se puede ver que este chico iba a llegar lejos. No hay que ser un experto pata ver que va a ser una estrella”.

El sueño de Daniel había salido a pedir de boca, pero no era invencible. Su primera derrota llegó en julio de 2010 en Las Vegas ante Dmitry Pirog. Ambos luchaban por el título de peso medio de la OMB y la victoria fue para el ruso. Después se supo que la abuela de Jacobs, Cordelia, había fallecido días antes. Daniel no había podido superar la pérdida de la persona que le había criado y el dolor se reflejó dentro del ring. El mundo del boxeo daba por hecho que el niño de oro no tardaría en volver. Lo que nadie se imaginaba era lo que iba a suceder nueve meses después de saborear la derrota por primera vez.

A sus 24 años, Jacobs tenía una forma física envidiable digna de un joven de su edad y de un deportista profesional. Un día, notó cierta debilidad en sus piernas y dio por hecho que era una consecuencia normal que se desprendía de su deporte. Incluso lo atribuyó a algún problema relacionado con el nervio ciático. El problema es que la flaqueza no disminuía, todo lo contrario: primero tuvo que usar un bastón para caminar, después necesitó un andador e, incluso, tuvo que arrastrarse ayudado por los brazos para abrir la puerta de su casa. A pesar de su optimismo, de su esperanza en que el problema desaparecería, sabía que aquella situación no era normal en alguien con su buena forma física.

Era la primavera de 2011 y Daniel Jacobs escuchó la palabra maldita: cáncer. “El médico me dijo que el tumor estaba creciendo tan rápido que si hubiera esperado cuatro días más, habría ralentizado mi corazón. Estaba literalmente en mi lecho de muerte y escapé de ella”, confesaba el boxeador. Acaba de recibir el golpe más duro, pero rendirse no estaba en sus planes porque soñaba con ganar peleas, levantar títulos mundiales y, sobre todo, con dar a su hijo Nathaniel una vida sin preocupaciones. El tumor que tenía en su columna vertebral alcanzó el tamaño de una pelota de balonmano y era maligno; la tasa de supervivencia sin la presencia de metástasis era de un 60-80%. Esta fue la única buena noticia que recibió Jacobs por aquel entonces.

El procedimiento elegido para operarle se conocía como CyberKnife, una forma no invasiva de eliminar tumores que están localizados en las zonas sensibles del cuerpo humano. El problema es que esta técnica, normalmente, se realiza a través del pecho… y Daniel era boxeador por lo que un golpe en esa zona podría traer problemas. Había que buscar otras opciones y los médicos decidieron llevar a cabo la operación a través de la espalda pensando en el futuro de Jacobs: “Era más difícil porque tendrían que desinflar los pulmones, rodear las costillas y llegar hasta el tumor”. La última parte del proceso estuvo compuesta por 25 sesiones de radioterapia. Una vez superadas, Daniel Jacobs pudo decir que había noqueado al cáncer.

En declaraciones recogidas por Boxeo Total, el neoyorkino reconoce: “Tan pronto como salí del hospital quería ir al gimnasio y esa fue mi terapia. Sabía que el boxeo me podía dar la ayuda y coordinación que necesitaba para mover mis piernas de nuevo”. Este particular tratamiento funcionó porque un año y medio después, Daniel Jacobs volvió a subirse a un cuadrilátero. Su reaparición tuvo lugar en el mismo escenario en el que este fin de semana peleará por el campeonato mundial del peso medio de la AMB. El boxeador neoyorkino soñaba con ocupar la vacante que dejó el ‘supercampeón’ Gennady Golovkin ante su gente: “Puedo conseguir ese momento tan especial y compartirlo con mi familia y amigos”. Con el título en su bolsillo, también ha cumplido su principal deseo: ser el primer campeón del mundo que ha derrotado al cáncer.

Este fin de semana Nueva York acogía el Campeonato Mundial de peso medio de la AMB. El combate ha tenido lugar en el Barclays Center de Brooklyn y los focos han estado centrados en la figura de Jarrod Fletcher y, sobre todo, en la de Daniel Jacobs. El neoyorkino no sólo peleaba con el público a su favor (nació en el citado barrio hace 27 años) sino que llegaba a la cita después de haber protagonizado una auténtica historia de superación. Hace tres años le diagnosticaron osteosarcoma, un cáncer óseo poco frecuente: “El tumor se envolvió alrededor de mi columna y me la rompió dejándome paralizado y luchando por mi vida”. Un año y medio después, Jacobs se volvió a subir a un ring; ganó por ‘nocaut’ aquel combate y cuatro más antes de pelear por el título de peso medio este fin de semana y ganarlo. Triunfos que se quedan pequeños al lado del combate que ganó al cáncer.

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