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Lissavetzky busca trabajo a Policarpo Díaz
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AHORA DA CLASES PARTICULARES DE BOXEO

Lissavetzky busca trabajo a Policarpo Díaz

El Consejo Superior de Deportes (CSD) podría encontrar un final feliz a la rocambolesca y azarosa vida de Policarpo Díaz Arévalo (Palomares -Almería-, 1967) "El Potro

Foto: Lissavetzky busca trabajo a Policarpo Díaz
Lissavetzky busca trabajo a Policarpo Díaz

El Consejo Superior de Deportes (CSD) podría encontrar un final feliz a la rocambolesca y azarosa vida de Policarpo Díaz Arévalo (Palomares -Almería-, 1967) "El Potro de Vallecas", el púgil de mayor éxito deportivo y mediático de finales de los 80 y principios de los 90. Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, hizo referencia a Poli Díaz en un su discurso de presentación oficial en Madrid del Programa de Atención al Deportista de Alto Nivel. "Es un deportista que quiere salir adelante después de una vida dura y difícil. Vamos a conseguir que el propio Grupo Eulen le consiga un contrato, porque Poli se lo merece. Se merece tener ese contrato y en ese sentido vamos a intentar trabajar", dijo Lissavetzky.

Si el hombre es esclavo de sus palabras, Lissavetzky deberá mediar en breve con Eulen y a favor de Poli Díaz, de 41 años. La rehabilitación definitiva del último mito del boxeo español está en juego. Una gran puerta a la esperanza se abre para el que fuera ocho veces campeón de Europa del peso ligero y que cayó después, vertiginosamente y en picado, sobre el terrible mundo de las drogas, el alcohol y la violencia. "Le vendría fenomenal", comenta Paco Díaz, de los ocho hermanos el que más ha ayudado a Poli a salir del 'agujero'. "Está en forma, limpio, da clases particulares de boxeo y se lo merece como persona", subraya.

Paco admite que los amigos que entonces rodearon a Poli "le perjudicaron". "Es verdad que hizo mucho dinero, pero era tan generoso que en seguida lo malgastó. Aquel entorno le destrozó", apunta. ¿Qué buen aficionado no recuerda al "Potro de Vallecas" aquella madrugada del 27 de julio de 1991 enfrentándose en Norfolk, Virgina (Estados Unidos), con el imbatido Pernell Withaker, entonces el mejor del globo del peso ligero? Sobre ese ring, llevando un calzón de color rojo intenso, Poli alcanzó el cenit de su carrera.

El combate frente a Withaker y la caída al abismo

Aunque llegó a esa combate invicto, Poli ejerció el papel de víctima. Pero, en el quinto asalto, obligó a Withaker, el "Guisante Dulce ("Sweat Pea"), a que hincara la rodilla en la lona, tras un inesperado directo de derecha propinado por el español. Poli Díaz, no obstante, perdió ese combate. El joven vallecano, de origen muy humilde, regresó de aquel sueño americano con una costilla y una muñeca rotas, pero con muchos dólares en la faltriquera.

El destino hizo que aquel combate marcara un antes y un después en la vida del controvertido boxeador. Después de aquel verano de 1991 Poli comenzó su descenso a los infiernos. Inmerso en ese remolino sin escape de los bajos fondos, Poli entró en la espiral de las drogas, las salidas nocturnas, el alcohol, las malas compañías y los actos violentos. Poli tocó fondo como arrendador de una tienda de campaña en el poblado marginal de La Rosilla, en Madrid. El ex púgil cobraba a otros drogadictos por el uso de ese minúsculo e inmundo espacio bajo techo a cambio de un "pico", que en el argot es una dosis para inyectarse heroína.

Antes y en plena caída, Poli Díaz coqueteó con el cine pornográfico (llegó a actuar con la súper estrella Nacho Vidal) y fue detenido hasta cuatro veces, entre 1992 y 1994, por desordenes de orden público y peleas. En Oviedo se vio envuelto en una trifulca junto al actor y boxeador aficionado Mickey Rourke. También fue protagonista de un extraño suceso en el que su primera mujer se lanzó desde un primer piso en Vallecas tras una pelea.

Albañil, jardinero, profesor de boxeo...

Un buen día, el "Potro de Vallecas" se propuso poner fin a todas estas turbulencias, con la misma determinación que le llevó, de joven, a convertirse en un icono mediático y un excelente púgil a base de sacrificio y esfuerzo en los gimnasios. Poli trabajó durante un tiempo en la construcción, ha hecho trabajos temporales como jardinero e imparte, ahora, clases particulares de boxeo. Su hermano Paco le colocó un anuncio en Internet para dar clases, y asegura que está en forma, muy en forma. "Cuando vamos a correr por la montaña, deja tirados a los perros que nos acompañan", comenta su hermano.

A Paco Díaz se le ocurrió un día, antes del verano de 2008, redactar una carta a Lissavetzky, en la que le solicitaba una ayuda para que Poli pudiera explotar un gimnasio en algún espacio de una instalación pública o privada. "Este es uno de sus anhelos, tener su propio gimnasio", asegura Eva, su compañera y pareja sentimental. "Pero desde la Federación Madrileña de Boxeo le ponen trabas para renovar la licencia de entrenador desde 2005", se lamenta Eva.

Paco Díaz también remitió al CSD un 'currículum vitae' del ex púgil, con la esperanza de que las puertas a la vida se le abrieran de una vez por todas al que fuera un gran deportista y, tras el éxito, uno de tantos 'juguetes rotos' que arroja el ámbito del boxeo. Lissavetzky ha instado en público al Grupo Eulen, ante un auditorio de más de cien personas, a que contraten a Poli Díaz. Este grupo de empresas, que entre otros servicios ofrece los de seguridad y limpieza, tiene encima de la mesa el currículum de Poli Díaz y la recomendación de las autoridades deportivas del país.

A la televisión

El mundo del deporte ansía ahora que esa nueva esperanza abierta no caiga en saco roto. El Potro de Vallecas, uno de los 'grandes' del boxeo español y europeo, tiene ante sí la gran oportunidad para recuperar el control definitivo de una vida que en breve será el argumento de una película para televisión. El pasado mes de diciembre una productora compró los derechos de imagen a Poli Díaz para hacer una película por capítulos de su vida. La productora negocia con TVE 1, Telecinco y Antena 3 para sacar adelante el proyecto. "Si le ofrecen un contrato digno pues claro que lo aceptaría. A Poli no se le caen los anillos", proclama Eva, su gran apoyo en esta nueva etapa a la que Poli se enfrenta con todas sus energías.

El Consejo Superior de Deportes (CSD) podría encontrar un final feliz a la rocambolesca y azarosa vida de Policarpo Díaz Arévalo (Palomares -Almería-, 1967) "El Potro de Vallecas", el púgil de mayor éxito deportivo y mediático de finales de los 80 y principios de los 90. Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, hizo referencia a Poli Díaz en un su discurso de presentación oficial en Madrid del Programa de Atención al Deportista de Alto Nivel. "Es un deportista que quiere salir adelante después de una vida dura y difícil. Vamos a conseguir que el propio Grupo Eulen le consiga un contrato, porque Poli se lo merece. Se merece tener ese contrato y en ese sentido vamos a intentar trabajar", dijo Lissavetzky.

Si el hombre es esclavo de sus palabras, Lissavetzky deberá mediar en breve con Eulen y a favor de Poli Díaz, de 41 años. La rehabilitación definitiva del último mito del boxeo español está en juego. Una gran puerta a la esperanza se abre para el que fuera ocho veces campeón de Europa del peso ligero y que cayó después, vertiginosamente y en picado, sobre el terrible mundo de las drogas, el alcohol y la violencia. "Le vendría fenomenal", comenta Paco Díaz, de los ocho hermanos el que más ha ayudado a Poli a salir del 'agujero'. "Está en forma, limpio, da clases particulares de boxeo y se lo merece como persona", subraya.

Paco admite que los amigos que entonces rodearon a Poli "le perjudicaron". "Es verdad que hizo mucho dinero, pero era tan generoso que en seguida lo malgastó. Aquel entorno le destrozó", apunta. ¿Qué buen aficionado no recuerda al "Potro de Vallecas" aquella madrugada del 27 de julio de 1991 enfrentándose en Norfolk, Virgina (Estados Unidos), con el imbatido Pernell Withaker, entonces el mejor del globo del peso ligero? Sobre ese ring, llevando un calzón de color rojo intenso, Poli alcanzó el cenit de su carrera.

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