domina la final por 2-0

El triple para la historia de Carroll que deja al Real Madrid un paso del título de la ACB

El Real Madrid perdía por ocho puntos a un minuto y medio para el final, pero se llevó la victoria tras una remontada culminada con un triple de Jaycee Carroll

Foto: Carroll celebra la victoria del Real Madrid ante  Barcelona en el segundo partido de la final de la ACB. (ACB Photo / E. Cobos)
Carroll celebra la victoria del Real Madrid ante Barcelona en el segundo partido de la final de la ACB. (ACB Photo / E. Cobos)

Un rebote de Rudy Fernández, una asistencia de Sergio Llull y un triple de Jaycee Carroll. El triple. Esa fue la secuencia final de un partido que pasará a la historia de la ACB. Por cómo acabó y por la trascedencia del momento. El Real Madrid tenía el partido perdido ante el FC Barcelona Lassa y la serie cuesta arriba, obligado a ganar al menos un encuentro fuera de casa para tener opciones de ganar el título. Pero acabó ganando (81-80) y celebrando como si ya hubiera ganado esta noche la liga.

A 1'44'' para el final, el Real Madrid perdía por nueve (65-74). En ese tiempo anotó 16 puntos. ¿Cómo lo hizo? Para Pablo Laso fue cuestión de fe. Para Svetislav Pesic, suerte. Hubo de ambas, seguro, y también un puñado de errores del Barça que dieron alas a su rival. No hay un solo factor que explique un final como este. Hay aciertos, como los tres triples anotados por el Madrid en los dos últimos dos minutos, y fallos, como la pérdida de Kevin Pangos por agotar los cinco segundos en un saque de banda cuando el Barça ganaba por cinco a falta de 27 segundos. El equipo azulgrana, que se levantó tras perder por 20 puntos en el primer partido y dominó el marcador durante 37 minutos, se hundió en los minutos finales y ahora tiene el título muy lejos. Nunca antes se ha remontado un 2-0 en la final.

El Real Madrid nunca dejó de creer y de intentarlo, pero la fe no evita que el rival anote y hasta que el Barça no empezó a fallar la remontada parecía un quiero y no puedo. Todo cambió a 45 segundos del final con un triple de Anthony Randolph. Lo imposible empezó a parecer posible. Era su primera canasta del partido. Él mismo se encargó de hacerle falta a Víctor Claver, que con uno de sus dos tiros libres fallados alimentó un poco más el sueño de un Madrid al que Llull empujaba en la cancha. Con Facundo Campazzo eliminado por faltas, el balear fue el líder en los últimos minutos. Esta vez no metió la canasta decisiva, pero lo celebró como si lo hubiera hecho.

Llull, que un minuto antes había metido un triple, falló uno a 30 segundos del final, pero después metió dos tiros libres. En medio, el Barça había cometido una pérdida absurda por mediación de Pangos. Poco a poco el Madrid iba acercándose: quedaban 25 segundos y estaba a tres (74-77). Thomas Heurtel, que fue pesadilla para para los madridistas y terminó con 30 puntos, metió dos tiros libres (74-79). Entonces apareció de nuevo Randolph para meter su segunda canasta del partido, otro triple (77-79). Se repitió lo que había sucedido poco antes: de nuevo él hizo falta a Claver y de nuevo Claver falló un tiro libre.

Se acercaba un final que difícil de imaginar un rato antes, cuando los dos equipos se medían en un partido feo con casi tantas faltas (50) como canastas (54). Habían sido más de dos horas de baloncesto poco vistoso, con la tensión atenazando a los jugadores y también a los árbitros, que desde la Copa del Rey arbitran en territorio hostil en el WiZink Center. El segundo partido de la final también tuvo su ración de decisiones polémicas, algunas de ellas en los instantes finales. Primero, un saque de banda que parecía favorable al Madrid tras tocar el balón Pangos, pero que los árbitros dieron al Barcelona tras comprobar que había sido Rudy Fernández el último en tocar el balón. La falta que dio origen a la última acción también fue muy protestada: Hanga paró a Llull, que se levantó y lanzó nada más notar el contacto. El Madrid pidió tres tiros, pero le dieron dos. A nueve segundos del final, el base metió el primero, falló el segundo y el resto ya es historia.

El triple de Jaycee Carroll que le dio la victoria al Real Madrid ante el FC Barcelona Lassa. (ACB Photo / E. Cobos)
El triple de Jaycee Carroll que le dio la victoria al Real Madrid ante el FC Barcelona Lassa. (ACB Photo / E. Cobos)

Rudy Fernández demostró de nuevo que hay pocos jugadores más astutos que él dentro de una cancha. Se llevó el rebote del segundo tiro libre de Llull y pasó el balón al balear, liberado en la esquina. Parecía que, otra vez, iba a ser el héroe, pero una vez en el aire, Llull invirtió el balón para Carroll, solo en el otro lado de la zona. El escolta recibió, engañó a Claver con un bote y ejecutó una suspensión que acabó con el triple de la victoria. Pocos tiros más fiables que un triple de Carroll liberado. El último intento del Barcelona no entró y el Madrid se llevó la victoria.

El héroe de la noche fue Carroll, probablemente el mejor secundario de la historia del Madrid. Un tirador tan fiable que muchos no dudarían apostar por él si su vida dependiera de ello. Con el triple coronó una actuación magnífica. Terminó con 25 puntos (10 en el último cuarto) y cinco triples, la mitad de todos los que anotó el Madrid, que ganó un partido que tenía perdido y acaricia un título que, lo gane o lo pierda, será recordado por este final de partido. "La madre que lo parió", resumió Campazzo.

ACB

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