el relato de saleta fernández, la sucesora

"Saltar siempre con una sonrisa": el legado de Ruth Beitia a su mejor alumna

Saleta Fernández está llamada a recoger el testigo de su amiga Ruth Beitia en el salto de altura español. El consejo de la cántabra, "trabajar siempre con una sonrisa en la boca"

Foto: En la imagen, Saleta Fernández. (EFE)
En la imagen, Saleta Fernández. (EFE)

Derramó lágrimas a la vista de todo el mundo, seguro que muchas más en la intimidad. Pero la vida impuso su inexorable ley y Ruth Beitia decidió poner fin a una excelsa carrera deportiva. No sólo ella lloró, también a su alrededor muchas personas que han caminado a su lado durante tantos ellos. Una de ellas, la que ahora aparece como más claro relevo de la legendaria saltadora cántabra. Saleta Fernández (Monforte de Lemos, 15-7-1997) ya ha confirmado este mismo año que le toca ir cubriendo poco a poco ese enorme vacío que ha dejado la más grande. "¿Presión? No, no lo veo así porque Ruth sólo hay una", comenta la atleta gallega en conversación con El Confidencial.

El pasado mes de julio se confirmó que ahora el salto de altura en categoría femenina queda, sobre todo, en manos de la monfortina. Durante el Campeonato de España absoluto de atletismo se llevó la medalla de plata con un salto de 1,83, igualando su mejor marca personal. El oro se lo llevó la leyenda recién retirada. El mismo resultado que en pista cubierta se dio meses antes en Salamanca. Vivió Saleta unos momentos intensos, de máxima emoción, cuando Ruth, su amiga y compañera de entrenamientos a las órdenes de Ramón Torralbo, desveló la noticia. "Sobre todo yo sentí tristeza porque quería que siguiera en activo, aunque ya sabía lo que iba a pasar. Quería que estuviera a mi lado durante más tiempo para seguir aprendiendo", reconoce la joven atleta.

Dedicó Saleta a su amiga, con la que durante un tiempo compartió piso, unas emotivas líneas. "No me equivoco cuando digo que eres la mejor persona que me ha dado este deporte, porque me ha dado muchas cosas, pero sobre todo me quedo con las personas, y tú, sin duda, eres la mejor", escribió entre otras cosas la gallega. "Como una vez te dije, eres una de esas personas que cogen los sueños y los convierte en realidad", añadió. "Lloré muchísimo", reconoce a este periódico, "porque nunca piensas que vaya a llegar este momento; ojalá no llegue nunca, piensas siempre, pero...". "Nunca te haces a la idea, pero ahora ya es leyenda y nos quedamos con todo lo bueno que nos ha dado", remata.

La lejana madurez

Saleta Fernández va progresando según lo previsto. Será el tiempo, su trabajo y dedicación los que la coloquen en su lugar. Con sólo 20 años de edad, todavía queda mucho hasta que alcance su madurez, el momento adecuado para explotar y demostrar si seguirá la laureada estela de la cántabra eterna. "Siempre he trabajado mucho, ahora lo haré más incluso porque esto es parte del legado que me ha dejado Ruth", explica Fernández. "No rendirse jamás, superar los malos momentos...", frases que brotan de manera espontánea para subrayar la figura de la maestra, las directrices que marcaron su carrera y la hicieran grande. "Y siempre con una sonrisa en la boca, a la hora de entrenar, a la hora de competir", algo que Saleta subraya seguirá haciendo porque Beitia le ha inculcado con fuerza esta máxima.

Aunque ya no esté a su lado, Saleta sigue trabajando con una sonrisa, continúa disfrutando de la exigente vida de un atleta ahora en plena formación. No compartirá las duras sesiones de trabajo que tanto la han aportado, aunque desvela que Ruth Beitia "me acompaña dos veces a la semana a las sesiones de pesas", algo que ha prometido seguirá haciendo en el futuro. Entiende que su crecimiento, su mejora como saltadora, transita por el carril correcto. "Considero que voy por el buen camino; prefiero ir poco a poco y con buena letra", especifica, recordando que "es a los 25 o 26 años cuando una saltadora alcanza la madurez. En una palabra, todavía tengo mucho margen de mejora".

En la imagen, Saleta Fernández es abrazada por Ruth Beitia. (Instagram)
En la imagen, Saleta Fernández es abrazada por Ruth Beitia. (Instagram)

Psicólogo

Prefiere Saleta no hacer planes a medio y largo plazo. El ejemplo de Ruth Beitia marca su trayectoria, también para saber cuáles son las pautas correctas para alcanzar algún día las metas que hoy son sueños. Recuerda que su amiga "ganó con 37 años de edad un oro olímpico". "Fue algo excepcional por el tremendo esfuerzo que hizo, muy pocos atletas ganan un oro olímpico con esa edad", resume. "Ese gen competitivo, esa motivación a la hora de saltar" es lo que Saleta espera haber interiorizado perfectamente para seguir la estela de su maestra.

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No trabaja con psicólogo por el momento, lo que sí hacía Ruth Beitia. "Sobre la marcha y cuando surja decidiré qué hacer en este sentido", explica. Sí tiene claro que la faceta mental "es fundamental" cuando llega la hora de la verdad. La que ayudado a la discípula en esa faceta es su amiga, que "siempre me ha dado consejos de todo tipo, sobre todo cómo competir en situaciones límite". "Sólo puedo darle las gracias por todo lo que le ha dado al atletismo, por lo que ha aportado a mi carrera". "Y que la vida la siga sonriendo", afirma para acabar. Ahora le toca seguir sonriendo a Saleta, sobre todo cuando toque saltar...

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