Luis Enrique ensaya con la segunda unidad ante Países Bajos: bien Canales, mal Asensio
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empate de 'la roja' en ámsterdam

Luis Enrique ensaya con la segunda unidad ante Países Bajos: bien Canales, mal Asensio

Enésimo experimento del técnico asturiano a pocos meses de la Eurocopa

placeholder Foto: Wijnaldum, rodeado de jugadores españoles. (Efe)
Wijnaldum, rodeado de jugadores españoles. (Efe)

España y Países Bajos jugaron dos partidos esta noche. Uno durante la primera parte, en la que España dominó el juego, apretando a los neerlandeses contra la frontal y creándole peligro en las coladas por la línea de fondo. Marcó a través de Canales, en una incorporación desde la segunda línea tan propia del cántabro, y los de Frank de Boer se fueron al vestuario con el susto en el cuerpo y ningún disparo a puerta.

Lamentablemente el partido continuó después del descanso, con Reguilón por Gayá, que recibió un cabezazo terrorífico en una acción fortuita, y los naranjas contruyeron una autopista de seis carriles en la banda izquierda de España. Por esa zona entró Van Den Beek, tres goles en todo el año, para fusilar al debutante Unai Simón. Stengs y Dumfries se hincharon a ganarle la espalda a Reguilón y al final la Selección terminó pidiendo la hora en una noche que se prometía plácida.

Para Luis Enrique fue una noche de pruebas. Hoy regreseban al combinado nacional clásicos como Canales, Koke y Morata. También lo hizo Marco Asensio, aunque por la lesión de Ansu Fati el pasado fin de semana. Para los tres primeros fue como si nunca se hubieran marchado: el equipo los reconoce y ellos se ven representados en su juego. La pieza más suelta, Morata, a falta de goles, ofreció lo que se espera de un 'nueve': que fije a la defensa, desgaste a los centrales con caídas a banda y, sobre todo, que se baje balones para que se incorporen al ataque desde el medio campo.

Así nació el gol de España, con una recepción entre líneas de Morata, que se dio la vuelta y encontró a Canales en pleno sprint. Sergio se ha roto los ligamentos de la rodilla tres veces, pero el fútbol siempre puede con él. Sabía que hoy pasaba un examen de cara a jugar la Eurocopa y no despaprovechó sus minutos sobre el césped.

En el otro extremo, Marco Asensio. El mallorquín no está en un buen momento de juego y su convocatoria ha sido cuestionada. ¿Su respuesta sobre el campo? Un partido errático, sin ideas en ataque y con alarmantes problemas de actitud en defensa. Asensio tuvo al menos dos ocasiones para redimirse, pero estrelló el balón contra la defensa e inmediatamente bajó los brazos. Se le vio desesperanzado.

Peor lo pasó Reguilón, que entró para sustituir a un imponente Gayá, y se vio superado por Dumfries y Stengs, la banda diestra de los neerlandeses. Cuando los españoles adelantaron las líneas, la espalda del lateral del Sevilla se convirtió en una mina de oro. Hasta en tres ocasiones se plantaron solos frente a Unai Simón, con la fortuna de que dos fueron fuera y una la detuvo el guardameta vasco, que con este poco ya podría reabrir el debate en la portería. El gol vino en un centro desde la derecha que primero Eric García y después Reguilón fueron incapaces de despejar.

El nuevo experimento de Luis Enrique salió raro: éxito en la primera parte y fracaso en la segunda. El problema es que los humanos tendemos a quedarnos con la sensaicón más reciente, y esa es fragilidad defensiva y poca profundidad en ataque, más allá de las cabalgadas de Adama. Fue solo una prueba, dirá el seleccionador con toda la razón, pero quedan siete meses para la Eurocopa y la Selección sigue sin terminar de carburar.

Selección Española de Fútbol Luis Enrique