Roglic sale reforzado de la etapa reina y aumenta su distancia con Pogacar
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LANDA BUSCÓ EL PODIO, PERO NO TUVO FUERZAS

Roglic sale reforzado de la etapa reina y aumenta su distancia con Pogacar

Una de las llegadas más escarpadas que se recuerdan en el Tour sirvió para ratificar el liderazgo de Roglic, que está a dos jornadas de ganar su primer Tour

placeholder Foto: Miguel Ángel López, vencedor de la etapa reina del Tour (Reuters)
Miguel Ángel López, vencedor de la etapa reina del Tour (Reuters)

El colombiano Miguel Ángel López se adjudicó de 17ª jornada del Tour de Francia, la etapa reina, en una llegada alpina que marcó la tercera cota más alta que haya alcanzado nunca la carrera. El corredor de Astaná se mantuvo en el grupo de los favoritos hasta los últimos kilómetros, cuando aprovechó la pájara de Mikel Landa, con quien competía por el último puesto en el podio, para lanzarse en solitario hasta la victoria. Aguantó perfectamente Roglic, líder de la carrera, flanqueado por sus compañeros hasta los últimos metros. Sufrió mucho más Pogacar, en el día del asalto al liderazgo, y acabó perdiendo unos segundos con su compatriota, que se mostró inaccesible siempre.

La jornada comenzó a ponerse exigente en las primeras rampas de Madeleine, que este año se subió por una variante inédita, más estrecha pero también tendida como la clásica, con el trabajo de los Bahrein. Mikel Landa se veía con piernas para asaltar el podio e impuso en sus gregarios un ritmo que apenas aguantaron cuarenta unidades del pelotón. Calentó las piernas Colbrelli, que mantuvo cerca a un grupo de cuatro escapados (Carapaz, Alaphillipe, Martin e Izaguirre) que tenía visos de llegar a meta. A medio puerto entró al relevo un Wout Poels arrollador, que recortó dos minutos a la fuga y descolgó a parte del pelotón. Los que no sufrieron, una vez más, fueron los miembros del Jumbo, que por momentos amenazaron con relevar al Bahrein al mando del pelotón.

placeholder El grupo de escapados, en Madeleine (Efe)
El grupo de escapados, en Madeleine (Efe)

Por delante Alaphillipe confiaba en que hoy era su día. Los arreones del francés, un sprinter de montaña, perdieron brillo con la persecución de Poels, de modo que se lanzó al descenso como él solo puede hacerlo: trazando al milímetro y saliendo despavorido de las curvas. Se descolgó pronto Daniel Martin, más flojo que sus compañeros con desnivel negativo, y optó por bajar descansando y esperar al pelotón.

Sin embargo, las cartas estaban marcadas al comienzo del Col de la Loze, el último de la jornada, el de mayor altura de este Tour y cima histórica de la carrera. El calentón de los fugados, especialmente en el descenso de Madeleine, ponía en duda que pudiesen aguantar los empellones finales de la etapa, a la que los grandes escaladores llegaban sin dar un relevo, con rampas de hasta el 22%.

placeholder El Bahrein estirando el grupo de los favoritos en la bajada del Madeleine (Efe)
El Bahrein estirando el grupo de los favoritos en la bajada del Madeleine (Efe)

Camino de la cima de la Loze, a 14 kilómetros de meta, entró al relevo Pello Bilbao y empezaron a encenderse las luces rojas en el pelotón. Descolgó a Gesink, en la primera muestra de sufrimiento del Jumbo en la jornada, que se había mantenido impertérrito franqueando al líder Roglic. Mientras, un minuto por delante, Alaphillipe, sabedor de su destino, quemaba los fuegos artificiales, tan clásicos de los franceses en el Tour, con arreones y frenazos que Carapaz e Izaguirre ignoraron siempre. Cuando las rampas se pusieron serias, a 12 del final, cortaron a Allaphilipe, que entró a meta perdiendo una minutada.

No llegarían muy lejos: los Bahrein los neutralizaron a 8 kilómetros de meta, en un pelotón que contaba 25 corredores asfixiados. Estaban todos los favoritos menos Nairo Quitana, que este año ni está ni se le espera, y Egan Bernal, que abandonó esta mañana, desesperado al descubrir que una mala preparación implica una pésima temporada. Tan salvaje fue el ritmo de Peio que terminó por reventar a Miguel Ángel López, cuarto en la general, que por unos momentos pareció perder pie.

placeholder Pogacar sufrió en los últimos metros de la etapa (Reuters)
Pogacar sufrió en los últimos metros de la etapa (Reuters)

A falta de 6 kilómetros, con lo peor por delante, Carapaz seguía soñando con 20 segundos de ventaja sobre el maillot amarillo. El corredor ecuatoriano a menudo queda opacado por el empuje de los Pogacar, Evenepoel y Bernal, pero sin duda es uno de los gallos del pelotón en las grandes cimas. Dio un recital subiendo Loze y solo cedió a falta de 3 kilómetros, cuando Superman López, que tenía mucha más fuerza de la que mostraba, se lanzó en solitario, espoleado por la debilidad de Landa y la falta de ambición de Rigoberto Urán, con quienes se estaba jugando el podio.

Roglic, que ya ganase la Vuelta en 2019, está a dos jornadas de imponerse en el Tour

Supermán no volvió a mirar atrás, sobre todo porque en las últimas rampas podía implicar caer de culo. En un final más propio de la Vuelta a España, el pelotón se desmigajó a la unidad, dejando a cada uno con el cuchillo entre los dientes. Llegaron todos en fila, desfondados, viéndose incapaces de alcanzar al que llevaban delante, pese a parecían poder tocarlo. Reaccionó de fábula Roglic, aupado hasta casi el final por el joven Kuss, una de las sensaciones de esta edición, y luchó hasta la extenuación Pogacar, esta vez sin gas suficiente para acometer el plan que había diseñado en su cabeza.

Landa terminó perdiendo más de tres minutos con Supermán y algunos segundos con Yates, los hombres a los que había estado desgastando desde Madeleine. El alavés de mostró valiente, al menos en las órdenes de equipo, pero pinchó nuevamente cuando los grandes ciclistas se quedan solos. Justo tras él entró Enric Mas, de Movistar, que parece estar haciendo un master este Tour: va a todas las clases, incluso a las avanzadas, por ahora como oyente. Las sensaciones en torno al mallorquín son muy buenas y, si sigue progresando a buen ritmo, pronto estará compitiendo las grandes vueltas.

A Roglic le queda una etapa de montaña -muy apta para emboscadas- mañana y la contrarreloj del viernes antes de apuntarse su primer Tour de Francia. Su objetivo es, cuando menos, salir de los Alpes con el minuto de ventaja que le lleva a Pogacar para sentenciar en la crono de Champagnole, donde supera holgadamente a su compatriota. Tampoco se puede descartar la opción Supermán, que está a 1:26 del maillot amarillo y hoy se ha mostrado potentísimo en la alta montaña.

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