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El método ruin y peligroso que sortea las cláusulas antiembarazo en el deporte español
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LA RESCISIÓN DE CONTRATO DE 'MUTUO' ACUERDO

El método ruin y peligroso que sortea las cláusulas antiembarazo en el deporte español

Precariedad laboral y presiones, además de las aún existentes cláusulas antiembarazo, dejan indefensas a las jugadoras que quieren ser madres y regresar tras la baja jugando en España

Foto: Jorge Garbajosa, presidente de la FEB, rodeado por el baloncesto femenino español. (Foto: AgenciaLOF FEB)
Jorge Garbajosa, presidente de la FEB, rodeado por el baloncesto femenino español. (Foto: AgenciaLOF FEB)

Las precariedad laboral de las deportistas españolas, la distancia con el profesionalismo, hacen que siga siendo casi imposible que se respete una baja por maternidad, y utópico que una jugadora se plantee ser madre en mitad de su carrera deportiva. Todo un atropello de derechos.

Los abogados deportivos consultados por El Confidencial para este reportaje (asociaciones de fútbol, baloncesto y balonmano) coinciden en que la ilegalidad de las cláusulas antiembarazo está totalmente tipificada, y jugadoras y clubes son ya conscientes de la lacra que representan. Quizá por eso las estrategias negociadoras de los equipos ahora van por otra vía. Basta con presionar a la jugadora en menor o mayor medida. Igual de ruin y más peligroso, porque no se nota menos.

Nuria Martínez, coordinadora de fútbol femenino en la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) y el abogado José María Borreguero aseguran que actualmente ya casi no se ven las cláusulas antiembarazo en los contratos porque suelen ser contratos modelo. Sin embargo, aconsejan a las jugadoras, por si acaso, enviar el contrato a la AFE antes de firmarlo.

Acuerdos bilaterales para rescindir contrato

Lo que reconocen es que es habitual es llegar a acuerdos bilaterales, en caso de que un embarazo se interponga en los planes del club. Estos acuerdos suelen ser habituales cuando finalizan los contratos. Es en estos acuerdos, e incluso antes, en los silencios aceptados y en la necesidad, cuando empiezan las coacciones. La jugadora que quiere ser madre en mitad de su carrera rescinde el contrato con el club y cuando se recupera intenta encontrar equipo de nuevo.

Foto: Cristiano lamenta uno de sus múltiples fallos. (EFE)

La última vez que María José López, abogada de la AJUB (Asociación de Jugadoras de Baloncesto), se topó con una cláusula antiembarazo fue la temporada pasada: “En el contexto de un contrato que estaba impagado.” A pesar de las polémica, y aunque parezca mentira, siguen existiendo.

Pero a la trampa, ahora, se la llama 'mutuo' acuerdo: “Hace un par de meses una jugadora me comunicó que habían rescindido el contrato de mutuo acuerdo por haberse quedado embarazada”, asegura María José López, “y para mí eso es una forma de presión. Y no está en consonancia con lo que dicen la Ley de Igualdad y el Estatuto de los Trabajadores”.

Efecto intimidatorio para la futura madre

En baloncesto no hay contratos únicos aprobados por la FEB para las jugadoras. Y no todas pueden conseguir uno –las extranjeras lo tienen seguro, porque es obligatorio para el permiso de residencia–. “Hay efecto intimidatorio para las mujeres que quieren ser madres y tienen derecho”, continúa la abogada. “Si se suspende el contrato dejan de estar amparadas para las prestaciones necesarias como mujer y madre trabajadora. Están absolutamente indefensas.”

El discurso de la Asociación de Jugadoras de Balonmano (AMBM) al respecto de las cláusulas antiembarazo sigue la misma línea. Maru Sánchez Bravo, exportera internacional, cuenta a El Confidencial que “hace tiempo que no hay reclamaciones. Durante los últimos tres o cuatro años los contratos han pasado a ser modelo únicos y aprobados por la Federación”. La principal tarea laboral del abogado de la AMBM, Eduardo Nistal Rovira, normalmente está orientada a “problemáticas de despido, por no dar de alta a alguna jugadora, lo normal.”

Sin embargo, se confirman los juicios preestablecidos. “La verdad es que en estas edades es lógico querer tener hijos, pero las jugadoras no se lo plantean porque están muy centradas en su carrera, que dura pocos años”, opina Maru Sánchez Bravo. “Por eso existen pocos casos de embarazo. Ellas lo tiene claro: trastocaría mucho su carrera deportiva”.

El IDK Gipuzkoa, un ejemplo a seguir

El caso es que en Estados Unidos y el Reino Unido, con el deporte femenino más profesionalizado, ya hay niños en los concentraciones de equipos y selecciones. En España estamos lejos, pero hay luz al final del tunel, como la gestión del IDK Gipuzkoa de baloncesto. Dos de sus jugadoras, Toch Sarr e Iva Brkic, son madres. El segundo embarazo de la ala-pivot senegalesa no estaba planeado, pero cuando terminó la temporada con el club ya tenía firmado otro contrato. “Cuando el club lo supo, me esperó hasta dar a luz y luego me reincorporé”.

La base croata remarca que el retorno es muy duro: “Sabía que no se me había olvidado jugar al baloncesto, pero siempre tienes dudas de cómo va a ser el después”. El equipo donostiarra la tenía entre sus planes y fue a por ella sin dudarlo: “Recuerdo que cuando estaba yendo al hospital para dar a luz mi agente me comentó la oferta del IDK Gipuzkoa. El club se arriesgó. Estaban preparados para esperar a que retomara la forma. Eso me dio confianza y fuerza para regresar. Dos mujeres brillantes, madres como yo, Carmen [Muguruza], la presidenta, y Azu [Muguruza], la entrenadora, me dieron la bienvenida”.

Algo de optimismo dentro del desamparo generalizado. Y más espejos en el que fijarnos: “Tengo amigas jugadoras en Francia que son madres y están jugando Euroliga”, señala Toch Sarra. “Me sorprende lo de España. Podemos tener hijos y seguir con nuestra pasión, que es jugar al baloncesto”.

Las precariedad laboral de las deportistas españolas, la distancia con el profesionalismo, hacen que siga siendo casi imposible que se respete una baja por maternidad, y utópico que una jugadora se plantee ser madre en mitad de su carrera deportiva. Todo un atropello de derechos.

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