el caso de santi malvar

Cuando el sueño de participar en unos Juegos Paralímpicos se desvanece por solo 200€

Antes de que el taekwondo entrara en el programa paralímpico (debutará en Tokio 2020), la federación española no sufragaba los costes de desplazamiento de los deportistas

Foto: Santi Malvar (segundo por la izquierda) ganó el bronce en el Mundial de Aruba 2012. A su izquierda, Jesús Castellanos, presidente de la federación. (Fotos: Santi Malvar)
Santi Malvar (segundo por la izquierda) ganó el bronce en el Mundial de Aruba 2012. A su izquierda, Jesús Castellanos, presidente de la federación. (Fotos: Santi Malvar)

Este jueves se celebraron en Londres (Reino Unido) los Campeonatos del Mundo de Parataekwondo, los primeros del actual ciclo olímpico que acabará en Tokio 2020. La cita japonesa será el debut del taekwondo en unos Juegos Paralímpicos y España, una potencia en este deporte, aspira a sumar allí alguna medalla. Aythami Santana, Gabriel Amado y Álex Vidal (medallista de plata en la capital británica), los tres integrantes del equipo español que compitió esta semana en el Mundial, quieren imitar los logros de Joel González, Eva Calvo o Jesús Tortosa en Río 2016. No solo ellos tienen ese sueño, pero sí son los únicos que todavían pueden ver cómo se hace realidad. Por el camino se quedó otro taekwondista, Santi Malvar, que denuncia el abandono de una federación que hasta no hace mucho obligaba a los deportistas a costearse los desplazamientos a campeonatos internacionales si querían competir.

Malvar, que tiene una discapacidad física del 71% debido a una enfermedad neurodegenerativa, comenzó a competir con el equipo nacional de parataekwondo en 2011. Aquel año, en el Campeonato de Europa de Moscú, el primero que se celebraba, ganó una medalla de bronce. Por entonces el apoyo a la disciplina por parte de la Real Federación Española de Taekwondo (RFET), presidida por Jesús Castellanos, era mínimo. Su inclusión en los Juegos Paralímpicos aún estaba lejos y no recibía subvenciones, como sí sucede ahora. El equipo nacional daba sus primeros pasos y estaba dirigido por Manuel Vázquez, que en 2012 fue acusado de abusos sexuales a menores, delito por el que fue condenado este año.

Santi Malvar formó parte del equipo nacional de parataekwondo entre 2011 y 2015.
Santi Malvar formó parte del equipo nacional de parataekwondo entre 2011 y 2015.

Cuatro medallas internacionales

A Vázquez le sustituyó Rafael Alcázar, que siguió contando con Malvar en los siguientes años. El de Pontevedra participó en el Mundial de Aruba 2012 (donde ganó un bronce), el Campeonato de Europa de Bucarest 2013 (bronce), el Mundial de Lausana (cuarto puesto), el Mundial de Moscú 2014 (cayó en primera ronda) y en el Campeonato de Europa de Antalya 2014 (bronce). Malvar denuncia que la RFET nunca cubría los costes de los deportistas, que tenían que recurrir a sus clubes y las federaciones autonómicas.

La cosa funcionaba así: antes de un campeonato, la secretaria de la federación se ponía en contacto con los deportistas por correo electrónico, les detallaba los gastos a los que tenía que hacer frente y les indicaba el número de cuenta en el que tenían que hacer el ingreso. Luego los taekwondistas tenían que enviarle el justificante. Un ejemplo: para el Mundial de 2014, Malvar tenía que pagar 125,9 euros entre habitación (la organización pagaba la mitad), seguro de viaje y visado (que tenían que gestionar los deportistas).

La federación no pagaba los viajes

El mayor desembolso se produjo dos años antes, para el Mundial de Aruba, en el Caribe. Para ese campeonato, la federación gallega pagó casi 3.000 euros de los viajes de Malvar y Vidal, también gallego: 2.121,92 de los vuelos y 746 euros del alojamiento, según la documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial. El presidente de la federación gallega, Juan Carlos Eiriz, confirma a este medio que durante varios años la federación sufragó entre el 60% y el 70% de lo que tuvieron que pagar ambos deportistas. Había más gastos. Normalmente la selección salía desde Madrid, por lo que los deportistas tenían que pagarse el desplazamiento (y a veces una noche de alojamiento) en la capital.

Malvar, sin apoyo de un club ni patrocinadores, como otros integrantes del equipo, decidió no acudir al Campeonato de Europa 2015 que se celebró en Chisinau (Moldavia). No podía hacer frente al gasto de los 200 euros del desplazamiento a Madrid y el alojamiento previo al viaje al campeonato. Puede parecer que no es mucho dinero, pero para él era un esfuerzo enorme porque su situación económica era muy mala. Con su pensión y algún contrato temporal que encontraba no le daba para llegar a fin de mes. Su padre le echaba una mano y su hermano le dejaba la casa, en la que vivía con su pareja y su hija.

Santi Malvar dejó la federación de taekwondo y entró en la Federación Española de Artes Marciales Coreanas y Disciplinas Asociadas.
Santi Malvar dejó la federación de taekwondo y entró en la Federación Española de Artes Marciales Coreanas y Disciplinas Asociadas.

Fuera del equipo desde 2015

Un mes antes del campeonato, Malvar le comunicó a Rafael Alcázar a través de un grupo de WhatsApp del equipo que no podía acudir y se quejó de que le federación no corriera con esos gastos mientras pagaba sueldos altos a los directivos. Desde ese momento dejó de contar para el seleccionador. Ahí acabó el sueño de Tokio 2020 que había empezado unos meses antes, cuando el Comité Paralímpico Internacional (CPI) introdujo la disciplina en el programa. "Siento rabia e impotencia", dice Malvar cuando se le pregunta por el Mundial de Londres y el camino a los próximos Juegos Paralímpicos. "Se me pasan muchas cosas por la cabeza, pero no les deseo nada malo a ellos (los tres integrantes del equipo nacional en la actualidad). Me dediqué seis años a eso y mira cómo acabó".

Desde 2015 no ha vuelto a competir en taekwondo. Incluso dejó la federación (aunque sigue estando reconocido como deportista de alto nivel) y entró en la Federación Española de Artes Marciales Coreanas y Disciplinas Asociadas (FEDAMC), que no está reconocida por el Consejo Superior de Deportes (CSD). Con su ayuda lleva unos meses elaborando el primer reglamento de artes marciales en el que tengan cabida incluso personas en silla de ruedas. "Estoy creando un arte marcial para personas con discapacidad", comenta orgulloso antes de marcharse al club que montó a principios de año y que le ocupa la mayor parte de su tiempo. Así intenta salir de una situación económica que sigue siendo apurada.

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