TRAS LA OPERACIÓN DE LOS MOSSOS HACE UN AÑO

El entrenador olímpico de atletismo Jama Aden, al banquillo por el dopaje de Sabadell

La juez considera que no hay pruebas contra los atletas de élite que entrenaban con él a pesar de que el suministro de EPO era uno de los fines de la concentración en España

Foto: El grupo de élite de Jama Aden entrenaba en Sabadell.
El grupo de élite de Jama Aden entrenaba en Sabadell.

La juez de Sabadell María Ortega Benito, que desde hace un año investiga por dopaje al entrenador Jama Aden –uno de los mejores del mundo–, ha dado por terminada la instrucción judicial y ha procesado a Aden y a un fisioterapeuta por posibles delitos contra la salud pública. Sin embargo, ha archivado la causa contra Musaeb Balla, un atleta catarí que tenía EPO en la habitación de su hotel a pesar de que la juez apunta que "una de las finalidades de la concentración era el suministro controlado" de EPO a los atletas. En España, la posesión de sustancias dopantes no es delito y los deportistas no son acusados salvo que sean responsables de la administración o el tráfico. Pese a la aparición de jeringuillas cargadas con EPO, ningún atleta dio positivo y pudieron competir en los Juegos de Río. Alguno llegó a ganar medalla, lo que según fuentes de la lucha antidopaje muestra la limitación de los controles.

Desde hacía años, un grupo de atletas olímpicos elegían el extrarradio de Barcelona para hacer sus pretemporadas. Se alojaban en el hotel Arrahona de Sabadell y entrenaban en las pistas de atletismo de la ciudad. No es un lugar lujoso, sino que el tartán se levanta. Pero estaban fuera del radar. Allí se juntaba lo mejor del medio fondo: había medallistas olímpicos como las hermanas Dibaba, el recordman mundial Souleiman y en ocasiones acudía Mo Farah, cuatro veces campeón olímpico.

En junio de 2016, meses antes de los Juegos de Río, los Mossos irrumpieron en el hotel con una orden judicial. El año anterior ya los habían vigilado por los antecedentes de dopaje que traía el equipo de Aden (las sanciones de dos de sus atletas, Hamza Driocuh y Laila Traby, por usar EPO), pero entonces no encontraron pruebas suficientes.

Rafael Méndez. SabadellRafael Méndez. Sabadell

Esta vez iba a ser diferente. Los Mossos plantaron una furgoneta frente al hotel y montaron un sistema de vigilancia para seguir a Aden discretamente tras una denuncia de la Agencia Española Antidopaje. El 31 de mayo de 2016, a las 21.02, Aden salió dando un paseo "con una actitud vigilante, pasando de largo diversos contenedores y papeleras", según explica la juez en el auto de procesamiento, fechado el pasado 30 de mayo y al que ha tenido acceso El Confidencial. Aden se alejaba del hotel y, cuando creía estar a salvo, arrojaba las pruebas que podían incriminarle. A unos 200 metros del hotel tiró una bolsa. Los Mossos constataron que se había desecho de "una aguja hipodérmica con el capuchón protector quitado y manchado de color rojo, encontrándose el émbolo de la jeringuilla pero no el cuerpo de esta". Rastreando las papeleras por las que había pasado en su ruta, descubrieron otra jeringuilla rota manchada con sangre y un envase del medicamento Calco.

La rutina se repitió los días siguientes. El 1 de junio a las 22.38, siguieron a Aden que hizo un recorrido diferente y descubrieron restos de jeringuillas en tres papeleras distintas. Así hubo seguimientos durante una semana. En una de esas guardias vieron salir a uno de los atletas, el catarí Musaeb Abdelrahman Balla, que iba "en actitud intranquila y vigilante, girándose y haciendo paradas súbitas" por lo que suspendieron el seguimiento.

Con esas pruebas, obtuvieron una orden de entrada y registro en el hotel, y el 20 de junio a primera hora los Mossos cortaban la preparación de uno de los más exclusivos grupos del atletismo internacional. Comprobaron entonces que el deporte de élite y la farmacopea van a menudo de la mano. En la habitación de Jama Aden aparecieron "varias jeringuillas, una caja del medicamento Calco, un blíster con 10 cápsulas, una caja de Methycobal Injection 500 mcg, una ampolla de Maginjectable 0,8%, dos ampollas de Calciretard 10 ml, dos ampollas de Livabion 2 ml, una ampolla de Aktober", además de recibos de farmacias francesas.

Musaeb Balla, hace un año en Sabadell. (R.M.)
Musaeb Balla, hace un año en Sabadell. (R.M.)

En el juzgado, Aden declaró que tiró los envases por separado por seguridad, "que en su habitación solo se encontraron vitamina B-12, calcio y magnesio y que no había suministrado sustancias a los atletas para mejorar su rendimiento deportivo", siempre según el relato de la juez. En la habitación del fisioterapeuta saudí Mounir Ouarid, donde se trataban los atletas, aparecieron otros medicamentos, entre ellos, 12 jeringuillas cargadas con EPO de distintas marcas. La EPO es una hormona, la eritropoyetina, que aumenta la producción de glóbulos rojos y mejora el rendimiento deportivo. Es un clásico del dopaje desde los años 90. El fisioterapeuta saudí declaró "que los empleaba para curar lesiones, no para mejorar el rendimiento deportivo".

En la habitación de Balla apareció una caja de Epotin 4000 IU (una marca de EPO) además de otros fármacos. Él declaró que pertenecían a otro atleta, pero estaban en una maleta con fotografías suyas. Balla señaló que pasaba controles antidopaje y que las jeringuillas las usaba para curar una lesión que estaba pasando. “El 2 de junio pasé un control antidopaje y estoy limpio. Ahora vendrán los análisis y seguiré limpio. La gente me apoya en Facebook y les digo que tranquilos, que esto no es nada. Soy Musaeb Balla”, explicaba esos días a este diario a la puerta del hotel. Los atletas apenas se mezclaban con la gente de Sabadell: entrenaban durante varias sesiones al día y comían en el hotel.

Los carnés de Jama Aden y Balla para entrenar en Sabadell.
Los carnés de Jama Aden y Balla para entrenar en Sabadell.

Los análisis antidopaje a los atletas del hotel Arrahona dieron negativo, aunque un informe del administrador antidopaje de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), Thomas Capdevielle, entregado a la juez señala que "ello puede ser por las limitaciones de la técnica". Aunque inicialmente el juzgado impidió a Balla acudir a los Juegos Olímpicos de Río, la Audiencia levantó la suspensión. Todos los seleccionados pudieron acudir y Tirunesh Dibaba, por ejemplo, hizo bronce en 10.000 metros. Aunque estaba anunciado en 800 metros, Balla finalmente no corrió en Río.

Con todas las pruebas, la juez ha dado por terminada la instrucción y pedido a la Fiscalía que acuse a Aden y a Mounir. "Existen indicios de criminalidad, puesto que existen datos objetivos de los que se desprende la posible participación de Jama Mohamoud Aden y Mounir Ouarid en dos delitos contra la salud pública". "Mounir y Jama Aden actuaron en connivencia en el suministro de medicamentos y epoetina a los atletas que se alojaban en el hotel Arrahona de Sabadell y que una de las finalidades de la concentración era el suministro de dichas sustancias a los atletas".

Pero exculpa a los otros investigados: Ibrahim Aden, hijo de Jama Aden; Abdi Bile, atleta olímpico en 1984 por Somalia y que ayudaba a Aden; Omer Khalifa, otro atleta somalí de los 80; Youness El Hiri, masajista de Emiratos Árabes, y Marco Cardinale, un trabajador de la academia Qatar Aspire.

"No puede descartarse que las sustancias incautadas en su habitación le fueran suministradas para aumentar su rendimiento deportivo"

Sobre Balla, la juez da la razón a la defensa del atleta, del conocido abogado Jorge Navarro Massip, y afirma que "no ha quedado debidamente justificada la perpetración por él de los delitos objetos de la causa. Si bien en el transcurso de las vigilancias mostró una actitud sospechosa, no se le vio que tirara ningún objeto", aunque "no puede descartarse que las sustancias incautadas en su habitación le fueran suministradas por su entrenador y fisioterapeuta para aumentar su rendimiento deportivo". El caso movilizó a la embajada de Qatar en España.

Fuentes de la lucha antidopaje explican que si la IAAF recibe las pruebas que demuestran que Balla tenía EPO en su habitación podría sancionarlo aunque no sea delito. En Italia y Alemania el dopaje sí es considerado delito, pero en España solo lo es la distribución. La Fiscalía apoyó el archivo de la causa contra Balla.

Cuando Tyler Hamilton recordaba su vida en Girona en los años 90 junto a Lance Armstrong contaba que España era el paraíso del dopaje. "Podías ir con una jeringuilla de EPO en la frente que a nadie le importaba", explica en su libro 'Ganar a cualquier precio'. Dos décadas después, los atletas pueden salir indemnes si en España son pillados con EPO. Al menos en los tribunales.

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