El cine español excluye al ministro Wert de su lista de "amigos de la cultura"
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Alfombra rosa, lazos naranjas y Goyas negros

El cine español excluye al ministro Wert de su lista de "amigos de la cultura"

La gala más blanda en años. Los Goya prefirieron centrarse en los éxitos del cine español y dejar de lado las protestas contra el Gobierno

España se dividió este sábado en dos. Los que apoyaban al Atlético y los que hicieron lo propio con el Real Madrid; los que se quedaron en casa un sábado para ver la gala de los Goya y los que desafiaron al frío y salieron; los que decidieron callar y celebrar el éxito de nuestro cine y los que optaron por denunciar su situación. El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, este año no tuvo elección ni viaje a Londres que le permitiera escapar de su cita con "la fiesta del cine español". Tocaba salir del escondite.

En un escondite lleno de confeti y globos se quedó este año nuestro cine. No se escucharon los gritos reivindicativos de otras ocasiones, no hubo pullas al Gobierno, hasta el IVA cultural pasó de puntillas en la gala de los Goya más blanda y autocomplaciente que se recuerda en mucho tiempo.

El cine español prefirió disfrutar de los éxitos del 2014 y callar durante una de las galas menos políticas y reivindicativas que se recuerdan

Los que sí dieron la cara fueron los trabajadores de Radio Televisión Española (RTVE), que se plantaron a la entrada del auditorio, vistiendo sus lazos naranjas y pidiendo una televisión pública de todos y para todos. La calle gritaba, eso sí, a 20 metros de la alfombra rosa, en plena oscuridad y tapados por un Goya de 15 metros de altura. No fuera a ser que los cánticos y los bocinazos empañaran las ganas de celebrar. Con los trabajadores de RTVE estaban también los afectados por la Hepatitis C, los despedidos por el ERE de Coca-Cola y los figurantes de cine, que piden un convenio justo.

Lazos naranjas

Si el cine español este año no tenía ganas de guerra, fueron los ciudadanos los que la dieron. Los trabajadores de RTVE dijeron a este periódico que la organización se había encargado de hacer una “gala blindada” para que no se oyeran sus gritos. Una fila de aficionados a los que se pedía bullicio cuando llegaba un actor hacía de escudo y escondía las manifestaciones de la gente.

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Pinche aquí para ver a todos los premiados.

Ni tapándolos consiguieron que algunos miembros del cine español se plantaran el lazo naranja de apoyo. El primero Alberto Rodríguez, que lo lució en la alfombra roja, pero que se lo quitó (o se le cayó) en la gala. Nadie se acercó a ellos ni se acordó de denunciar su situación a la hora de dedicar su ‘cabezón’.

Hasta el propio Presidente de la Academia, Enrique González Macho, entró en el bucle de fiesta y colorín y realizó su discurso más benevolente. Justificó su posición diciendo que no quería ser “cansino”, y tiró de loas a nuestra industria en vez de quejas y protestas al ministro Wert. Sólo se acordó de pedir apoyo institucional (así en general) y la bajada del IVA (así en individual).

Si la gala no fue política no sería por la cantidad de representantes que pisaron el Centro de Congresos Príncipe Felipe. Pedro Sánchez prometiendo la bajada del IVA al 5%, Cayo Lara, el exministro Belloch y Toni Cantó y Rosa Díez, que hasta se hicieron un selfie con la cámara que instalaron los organizadores. La campaña electoral ha comenzado y los Goya eran un buen escenario para lucir palmito.

Usted no, señor Wert

Hasta que llegó el turno de Pedro Almodóvar, el único que se atrevió a alzar la voz contra Wert: “Buenas noches amigos de la cultura y del cine. Señor Wert usted no está incluido en esto”. Un director de vuelta de todo que no dudo en romper la tónica de autobombo de este año. El manchego presentó el Goya de Honor a un Antonio Banderas excesivamente preparado y con un tono de voz que se parecía preocupantemente a Jaime Peñafiel, o a José María Aznar y a su mítico “Estamos trabajando en ello…”.

placeholder La foto de familia con todos los premiados por los Goya.

La gala de este año fue tomando diferentes tonalidades según avanzaba la noche. El rosa de la alfombra pasó al naranja de los lazos de las protestas, pero al final todo fue tapado por el negro, el color del cine que ha hecho a La isla mínima la gran vencedora de esta edición con diez premios.

En una noche que se empeño en mostrar felicidad no podía irse de vacío Ocho apellidos vascos, que consiguió tres Goya. Entre ellos para sus dos actores de reparto Karra Elejalde y una Carmen Machi que se acordó de la gran Amparo Baró: "Amparo Baró, adorada, bendita, este premio es para ti".

Y si había que celebrar el año del cine español también había que acordarse de las televisiones, grandes artífices de las cifras de 2014. No se recuerda una gala en la que cayeran más agradecimientos a Telecinco Cinema y Atresmedia. Hasta Macho les mencionó en su discurso.

Un Rovira blanco

Antes de empezar la gala un anuncio sacudió a toda la sala de acreditados: La gala se abrirá con número musical (miedo) en el que se homenajeará a la canción española. A la Durcal, la Flores, la Jurado y compañía (doble miedo).

placeholder Dani Rovira y Antonio Banderas posan con sus Goya (Gtres)
Dani Rovira y Antonio Banderas posan con sus Goya (Gtres)

Hasta el propio Dani Rovira bromeó con ello y calificó el número del año pasado como el peor de la historia de los Goya. Al final no fue para tanto gracias al milagro del playback y a un final con un reivindicativo Resistiré que puso a la platea en pie. El grito del cine español se prolongó en las primeras frases de Dani Rovira: “qué vivan los espectadores y qué viva el cine español”. El actor recordó que este año el cine español ha salvado al estado y no al revés, y ahí se acabaron las manifestaciones políticas del presentador.

Pasarlo bien

Se lo dejó muy claro a José Ignacio Wert, cuando llamándole Nacho le dijo que dejara de fruncir el ceño y que se lo pasara bien, que para eso estaba allí. Poco cambió el semblante el ministro, pero al menos tuvo la seguridad de que Rovira no le iba a atacar. Si la noche fue una cuestión de colores el del presentador fue el blanco de su humor.

Por lo demás el malagueño se mostró seguro, en su salsa de cómico inofensivo, bromeando y abrazando a todo el mundo y con algún momento brillante, como el ejemplo de cómo dar un discurso en un minuto. Rovira se lo pasó bien, divirtió y hasta bailó claqué. Además vio cómo la Academia le agradecía su labor con el Goya al Mejor actor revelación. Noche redonda para el nuevo fenómeno de masas del cine español: “¿Cómo se hacen tantas cosas a la vez?”, dijo emocionado.

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Pinche aquí para ver más fotos de los actores.

Eso sí, los Goya tienen que tener algunos momentos vergüenza ajena, y esta ocasión los honores se los llevaron un número de claqué, Alex O’Dogherty, que durmió a medio auditorio con su hombre orquesta new age, y ese Guerra a la guerra de Miguel Poveda salido de un especial de fin de año. No aprendemos. Una noche rosa, naranja, blanca y negra. Una noche en la que el cine español se olvidó del impago de las deudas a los productores, de la reforma fiscal y hasta del IVA al 21% para celebrar otro porcentaje, el del 25,5% de la cuota del cine español.

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