ESTRENOS DE CINE

'Ruben Brandt, coleccionista': una maravilla animada

Las vanguardias y el cine de animación se dan la mano en esta gozosa película de atracos sobre el arte como articulador de nuestros tormentos y nuestros placeres más ocultos

Foto: Un fotograma de 'Ruben Brandt, coleccionista'. (El Sur Films)
Un fotograma de 'Ruben Brandt, coleccionista'. (El Sur Films)

La infanta Margarita vestida de azul tal y como la inmortalizó Diego Velázquez pide ayuda desde el exterior de la ventanilla de un tren en marcha. Cuando Ruben Brandt acude a socorrerla, la niña se lanza sobre su brazo e intenta arrancárselo de un mordisco al tiempo que lo arrastra fuera del vagón. Mientras, el chico que silba pintado por Frank Duveneck contempla la escena aferrado a un caracol.

“El arte es la clave a los problemas de la mente”, asegura el protagonista de esta singular maravilla del cine de animación europeo. Ruben Brandt es un psicoanalista que sufre constantes pesadillas en las que es víctima de ataques por parte de los personajes de algunas piezas maestras de la historia del arte occidental. Brandt encuentra la solución a su malestar de la mano de una de las pacientes que atiende en su lujosa clínica perdida en algún rincón privilegiado de la Europa central. Mimi, acróbata aquejada de cleptomanía, le sugiere el robo de estas obras que le atormentan. Poseer los problemas como forma de desactivarlos.

Así, 'Ruben Brandt, coleccionista' se despliega en parte como una versión animada de uno de esos apetecibles 'thrillers' en torno a los sofisticados robos a escala internacional de un grupo variopinto de especialistas. Mimi y su equipo, el guardaespaldas Bye-Bye Joe, el 'hacker' Fernando y el experto bidimensional en atracos a bancos Membrano Bruno, todos pacientes de Ruben Brandt, sustraen de los museos y pinacotecas más famosos del mundo obras como las ya citadas y la 'Olympia' de Édouard Manet, el 'Retrato del cartero Joseph Roulin' de Vicent van Gogh, 'El nacimiento de Venus' de Sandro Botticelli, 'Nighthawks' de Edward Hopper, el 'Retrato de Pierre-Auguste Renoir' de Frédéric Bazille o el 'Doble Elvis' de Andy Warhol. Sus golpes despiertan la atención de dos grupos muy diferentes. Por un lado, una panda de mafiosos descubre en el mundo del arte un campo para enriquecerse más provechoso que la delincuencia tradicional. Por el otro, el detective Mike Kowalski, también un obseso del coleccionismo en otros ámbitos, le sigue la pista a Mimi desde hace tiempo...

'Ruben Brandt, coleccionista'.
'Ruben Brandt, coleccionista'.

La relación entre artes plásticas y animación cinematográfica parte de la época de las primeras vanguardias, y 'Ruben Brandt, coleccionista' rinde homenaje en su concepción a este vínculo primigenio. Porque el primer largometraje firmado por el esloveno afincado en Hungría Milorad Krstic no se limita a homenajear el arte a partir de la inclusión del robo de cuadros en el argumento o trufando de referencias cultas la película. En un panorama global como el del cine de animación dominado por dos frentes, los Blockbuster estadounidenses y la industria del anime japonés, Krstic reivindica una animación europea con personalidad propia a base de sacar el brillo a las tradiciones plásticas autóctonas.

Porque en 'Ruben Brandt, coleccionista' los rostros de los protagonistas están marcados por una asimetría facial propiamente cubista con todas las influencias que este movimiento convocó, desde los perfiles egipcios a las máscaras africanas. Mientras que la anarquía de la configuración y el inserto de los ojos recuerda a los 'collages' dadá de Hannah Höch. Si las figuras humanas de la película escapan vía vanguardias históricas de las tendencias hegemónicas en la animación global, el perfil de paisajes y de fondos entronca en su limpia y bella precisión con la maestría de tantos dibujantes europeos de historietas de línea clara. Algo que se hace patente sobre todo en el segmento parisino, donde se plasma con todo detalle el imaginario de esa ciudad en el momento en que alumbró esas revoluciones artísticas.

'Ruben Brandt, coleccionista' es un festín de citas al mundo del arte reimaginado a través de la animación pero no solo

'Ruben Brandt, coleccionista' no es solo un festín de citas al mundo del arte reimaginado a través de la animación. El film se desarrolla como una relectura del cine de atracos en su vertiente más gozosa, sexy, ágil y sofisticada. Un género que arrancaría con 'Les vampires' (1915), el serial de Louis Feuillade cuya protagonista, la Irma Vep a quien encarnó Musidora, es la primera inspiración para el talento felino, nocturno y acrobático del personaje de Mimi. Y al mismo tiempo, la película recupera la obsesión por el psicoanálisis que marcó la cultura europea de principios del siglo XX e influenció también buena parte de la historia del cine aquí convocada, de 'Marnie, la ladrona' (Hitchcock tiene su particular forma de ir apareciendo a lo largo del film) a 'El fotógrafo del pánico' de Michael Powell, pasando por el expresionismo alemán.

Cartel de 'Ruben Brandt'.
Cartel de 'Ruben Brandt'.

Llega un momento en que uno de los méritos de 'Ruben Brandt, coleccionista' consiste en no acabar engullida por el remolino de referencias que pone en marcha. El film también resulta un tanto insatisfactorio en algunas de sus resoluciones (como ya les sucedía a varios de los títulos de corte psicoanalítico a los que alude). Pero estos pequeños inconvenientes no ensombrecen el gusto de encontrarse ante una película que reivindica la animación en todo su esplendor como el recurso perfecto a la hora de cumplir el sueño surrealista de propiciar la convivencia en un mismo plano de distintas realidades, de lo físico y de lo onírico, de la arquitectura espectral de Giorgio de Chirico y de los bares nocturnos de Edward Hopper, de la plasmación del tormento pesadillesco a la degustación de los pequeños y grandes placeres que procura el amor al arte.

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