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'Wonder': Julia Roberts protagoniza el melodrama navideño del año

Julia Roberts y Owen Wilson interpretan a los padres de August, un niño con una malformación facial que se enfrenta a su primer año de colegio

Foto: 'Wonder'.
'Wonder'.

La Navidad asoma la pata en el horizonte mensual y, en una especie de sincronía vírica, los corazones de la gente de bien empiezan a reblandecerse con el espíritu benigno propio de las fechas. 'Wonder' es ese tipo de película. Una historia entrañable y esperanzadora que intenta recordarnos que tampoco estamos obligados, como sociedad primermundista, a ser por costumbre unos capullos egocéntricos y que, de vez en cuando, no está de más ser amable con el mundo que nos rodea. Y si el año pasado ese espíritu llegó a la cartelera de mano de un despropósito como 'Belleza oculta' —resulta hasta hilarante ver cómo en manos de un director confundido un mensaje pretendidamente positivo se convierte en un galimatías inquietante y retorcido—, este 2017 es el año de esta adaptación basada en el 'bestseller' de R.J. Palacio, 'Wonder. La lección de August'.

'Wonder' intenta distanciarse tanto de la torpeza simplista de productos —sí, productos— como 'Belleza oculta' con un punto de acidez y crítica poco habituales —e indudablemente refrescantes— en este tipo de dramas de superación personal, haciendo equilibrios para mantenerse en el plano de una fábula amable sin caer en el abismo de la complacencia descarada y totalmente desconectada de la realidad. Y la película se queda en ese plano intermedio agradable, sin llegar a la diabetes gracias a algunas salidas de tono del personaje protagonista, pero sin suponer ningún tipo de revulsivo y aplaudiendo cierto tipo de clichés que resultan manidos, anticuados y, en cierto modo, cuestionables. La esencia de 'Wonder' se podría condensar en una de sus frases: "Cuando puedas elegir entre tener razón y ser amable, elige ser amable". ¡Uy!

La esencia de 'Wonder' se podría condensar en una de sus frases: "Cuando puedas elegir entre tener razón y ser amable, elige ser amable"

August Pullman (Jacob Tremblay) es un niño de 10 años que se enfrenta a su primer día de colegio. Un trauma recurrente en los recuerdos infantiles de cualquiera, pero aún más en el caso de August, que hasta entonces se ha tenido que conformar con la educación en el hogar por culpa de las 27 operaciones a las que ha tenido que someterse a causa de un trastorno genético que se traduce en una malformación facial. El deseo más profundo de August es que lo traten como a una persona normal: tan frustrante resulta que la gente se mofe de su aspecto como que le compadezcan por él.

Jacob Tremblay y Julia Roberts, en 'Wonder'. (EOne)
Jacob Tremblay y Julia Roberts, en 'Wonder'. (EOne)

El chico vive en el seno de una familia cariñosa, pero sobreprotectora, con una madre abnegada (Julia Roberts), un padre dicharachero (Owen Wilson) y una hermana sacrificada (Izabela Vidovic), que ha asumido su segundo plano en una familia que orbita en torno a las necesidades del niño. Y tras salir de esa burbuja, se encuentra participando de un mundo real hostil —todo lo hostil que puede ser un colegio lleno de preadolescentes— en el que a él, en vez del papel central, le ha sido asignado el rol de apestado a evitar.

Stephen Chbosky vuelve a tratar el tema de la adolescencia y la diferencia en un alegato contra el acoso escolar

El director y guionista Stephen Chbosky vuelve a tratar el tema de la adolescencia y la diferencia en un alegato contra el acoso escolar, pero habiendo perdido mordida y capacidad de sorpresa, con un guion predecible en el que acaso brilla el ingenio de algunos diálogos, pero que sigue recurriendo a personajes y situaciones estereotipadas. El personaje de Roberts es el de una madre intrusiva y sobreprotectora, que dejó apartadas sus aspiraciones con el nacimiento de August, y que tiene que tenerlo todo controlado dentro de su casa. Ella toma todas las decisiones y se las impone a un marido infantiloide y prácticamente irrelevante, una reiteración del esquema poli-malo-madre-mandona y poli-bueno-padre-colega que resulta irritante, incluso a la hora de reforzar la idea a través de la caracterización: pocas veces Julia Roberts ha aparecido tan seca y tan beata.

Julia Roberts es Isabel y Owen Wilson es Nate en 'Wonder'. (EOne)
Julia Roberts es Isabel y Owen Wilson es Nate en 'Wonder'. (EOne)

En una escena de la película, para apuntar a la idea de que el protagonista quizá sea inmaduro respecto a la inteligencia emocional que da el contacto social, pero que ha desarrollado una capacidad de reflexión y observación impropia de su edad, August, basándose en el calzado que llevan, preconcibe que Julian (Bryce Gheisar) es un pijo, Jack Will (Noah Jupe), un chico pobre —pobre según los estándares de Hollywood, porque si la casa del chico es la de alguien pobre, aquí muchos viviríamos en la inmundicia— y Charlotte (Elle McKinnon), una "loca". Y resulta que una película que discute los prejuicios se basa en prejuicios a la hora de retratar a los personajes secundarios.

Una película que discute los prejuicios se basa en prejuicios a la hora de retratar a los personajes secundarios

Y además 'Wonder' vuelve a tirar del cliché: el niño pijo es el matón de clase, un manipulador social, un hijo desatendido que revierte en los más débiles la desafección de unos padres elitistas y difícilmente más despreciables; el chico pobre y bueno-de-corazón —aunque con Noah Jupe, que también estrena 'Suburbicon' este diciembre, es imposible no implosionar de ternura— y la niña histérica y narcisista con ínfulas de actriz difícilmente soportable. Sin embargo, lo que sí es aplaudible es el 'casting' elegido por Chbosky, con actores representativos de la diversidad étnica de Estados Unidos sin que sus tramas personales respondan a su condición racial.

Los niños de la clase de Auggie, el protagonista de 'Wonder'. (EOne)
Los niños de la clase de Auggie, el protagonista de 'Wonder'. (EOne)

También es interesante que la historia se aleje de la construcción unidimensional y simplista del papel de víctima. "Hay dos puntos de vista en cada historia", dicen, y efectivamente, mientras August se siente víctima de la sociedad, Via se siente víctima de la tiranía pasivo-agresiva que ejerce su hermano en la familia. Porque August también puede ser a veces como un dolor de... corazón. Igual que el uso que hace la película de la música.

Cartel de 'Wonder'.
Cartel de 'Wonder'.

La historia de 'Wonder' hubiese funcionado mejor alejándose todavía másdel melodrama y resaltando los puntos más cómicos e irreverentes del libro —que los tiene—, pero Chbosky ha preferido no arriesgarse y apostar por una versión más conservadora de la historia. La película acaba sucumbiendo al sentimentalismo facilón, al edulcoramiento premeditado y cómodo donde impera la ley del "al final todo saldrá bien" y el "no importa lo que digan los demás, tú eres especial". Una película que, a pesar de sus evidentes flaquezas, al menos nos vuelve a recordar que, de vez en cuando, conviene guardar la mueca desdeñosa del descreimiento y dejarse llevar por los buenos sentimientos. Porque tener razón no tiene por qué estar reñido con, de vez en cuando, ser amable.

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