A las 'majors' no les gusta el cine español

Hay cinco multinacionales dependientes de Hollywood que, pese a ser cuestionadas por Bruselas y España, continúan con su negocio sin que los poderes políticos logren hacerles rectificar

Foto: A las 'majors' no les gusta el cine español

Hoy nos vamos a permitir, dados los calores veraniegos, echar más carne en el asador. O, como cazadores furtivos que somos, vamos a concedernos, por una vez, una jornada de caza mayor. Vamos, que queremos ir al meollo de nuestros problemas. Y para ello no queda más remedio que hablar de las multinacionales, en nuestro sector denominadas majors. Porque el cine no es una patente norteamericana.

Por definición, una multinacional es un conglomerado de empresas que, repartidas por el mundo, pretende explotar mercados en favor de un holding del país originario, con prácticas imperialistas y sólo interesados en su rentabilidad económica. En el caso del audiovisual el término multinacional casi es un eufemismo, porque se trata de un negocio puramente USA.

En España existen cinco grandes distribuidoras, todas dependientes de Hollywood, pese a ser cuestionadas por Bruselas y España

Sus prácticas suelen ser monopolistas, explotadoras del personal indígena empleado y, sobre todo, suelen actuar como un activo cártel. En la España cinematográfica existen cinco grandes empresas distribuidoras, todas dependientes de Hollywood, que pese a ser a menudo cuestionadas por Bruselas y la propia administración española, continúan erre que erre con su negocio sin que los poderes políticos logren hacerles rectificar.

Las sanciones, siempre económicas, son de tan poca importancia para ellos que se permiten pagarlas aunque demorando su ingreso lo más posible. Para ello cuentan en su nómina con los bufetes de abogados y fiscalistas más distinguidos del país.

Guy Ritchie en el estreno de 'Operación UNCLE', de Warner Inc.
Guy Ritchie en el estreno de 'Operación UNCLE', de Warner Inc.

La primera gran trampa es que estas cinco multinacionales operan como empresas españolas. Se les cambia el nombre, como si dijéramos que se les bautiza. Warner Inc. es Warner Española SL,  Twenty Century Fox es Hispano Fox Film SL;  y así el resto. Ello les permite contratar desde España la distribución de sus propias películas, para comercializarlas en salas, DVD y diferentes ventanas de televisión, reteniendo exclusivamente una pequeña comisión con la que pagar sus gastos anuales de personal y oficinas de alquiler.

Entre el 85% y el 95% de la facturación vuela al holding, pero ni siquiera directamente a Hollywood, porque sería objeto de una retención tributaria, sino que estas mismas multinacionales tienen domicilios en paraísos fiscales o países como Holanda, Hungría, Luxemburgo, cuyos acuerdos con España les permiten evitar el pago de estos impuestos.

Estas “filiales“ de empresas extranjeras no declaran beneficio alguno en España, mientras facturan conjuntamente más de 900 millones

No sorprende por lo tanto que estas "filiales" de empresas extranjeras no declaren beneficio alguno en España, mientras facturan conjuntamente más de 900 millones de euros sumando a los ingresos por taquilla sus ventajosos acuerdos con las principales televisiones públicas y privadas.

Pero, además de esta práctica monopolista, hay otro fenómeno mucho más perjudicial para el pobre cine español.

A partir del éxito en América de La dolce vita (doblada al inglés), con 10 millones de euros de recaudación en 1961, estas mismas multinacionales se ocuparon de desprestigiar el doblaje en Estados Unidos, bloquear la importación de películas extranjeras y, de esa forma, en unos años conseguir que los exquisitos y sensibles oídos norteamericanos no soportaran las películas extranjeras dobladas. Hoy día, y ya desde hace muchos años, ningún filme extranjero ha conseguido recaudar más del 10% de lo que una película yanqui suele obtener. Eso sí, los franceses, italianos, españoles y alemanes nos tenemos que tragar sus filmes en nuestro idioma.

Colas en un cine de Madrid. (EFE)
Colas en un cine de Madrid. (EFE)

Nosotros sin embargo les regalamos el doblaje, les permitimos evadir el pago de impuestos, facilitamos su instalación en España e incluso les prestamos la fuerza directiva y legal para que se paseen impunemente por nuestro país.

Qué debemos exigir en España a las multinacionales:

1. Que tributen sin hacer acrobacias financieras ni abuso de ley

2. Que actúen como empresas estadounidenses que son y, en el caso de establecer filiales, que estas retengan para sí las comisiones de mercado que ellas mismas perciben cuando distribuyen cine español

Ningún filme extranjero ha conseguido recaudar más del 10% de lo que una película yanqui consigue3. Que no funcionen como cártel, como ya les pidió en 2006 el Tribunal Español de la Competencia, y contraten sus películas con los empresarios de forma razonable y con prácticas justas, sin garantías mínimas ni adelanto alguno

4. Que inviertan en el desarrollo, proyectos y producción de cine español y no sólo esperen que las productoras de éxito (Almodóvar, Torrentes, televisiones, etc.) les pongan en bandeja los previsibles éxitos anuales para su distribución sin adelantos ni garantías mínimas                                           

5. Que dejen respirar a los exhibidores, a los que imponen porcentajes sobre las películas que les suministran superiores al resto de los países europeos, amén de no venderles las películas una a una sino exigiendo la compra por lotes

Vamos a dejarlo aquí, por ahora... Se está acercando la Guardia Civil y no tenemos licencia de caza mayor.

Continuará...

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