Montoro contra Rajoy en el cine

¿Por qué las ayudas a las películas son un negocio redondo para el Gobierno y la economía española?

Foto: Montoro y Rajoy en el Congreso (Gtres)
Montoro y Rajoy en el Congreso (Gtres)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, explicó en su discurso de Investidura (2011) el objetivo primordial de la legislatura: incrementar la actividad económica, y con ella, el empleo. Lo hacía con estas palabras: “Señorías, un país, en el que cada día que pasa se destruyen miles de empleos no puede permitirse vacilaciones a la hora de señalar prioridades. Me propongo, pues, dedicar toda la capacidad del Gobierno y todas las fuerzas de la Nación a detener la sangría del paro, estimular el crecimiento y acelerar el regreso de la creación de empleo. Esto es lo que exigen las urnas, esto es lo que demanda Europa, esto es lo que España requiere con urgencia, y esta, señorías, es la única piedra angular que puede sustentar la tarea de nuestra recuperación.”

A escasos meses de que termine el periodo legislativo, toca analizar si se ha cumplido ese objetivo en un campo muy concreto de la actividad económica: el de la producción cinematográfica.

El cine, como actividad productiva, tiene una serie de características. 1) El 100% de la inversión se realiza en un periodo corto de tiempo, entre 12 y 18 meses, concentrándose la mayoría del gasto en un periodo menor, el que transcurre entre el inicio del rodaje y el estreno cinematográfico. Y la inversión se traduce en un 100% de gasto. 2) Su actividad es intensiva en creación de mano de obra. Las partidas destinadas al reparto y a los técnicos, todos ellos personas físicas, son las dos principales del presupuesto. Y el empleo es de alto valor añadido. 3) En la producción cinematográfica las inversiones en activos fijos son muy pequeñas. 4) Las empresas de la industria auxiliar también son intensivas en mano de obra. 5) Los buenos datos de empleo publicados el pasado jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE) no tienen reflejo en el sector cinematográfico, sino más bien al contrario.

Toda la inversión en cine se traduce en actividad económica y creación de empleo de manera inmediata

Estas características hacen del cine una actividad económica especialmente adecuada para incrementarla durante el periodo de crisis económica. Toda la inversión se traduce en actividad económica y en creación de empleo de manera inmediata. Además, es una industria con una enorme flexibilidad, capaz de incrementar rápidamente el número de proyectos si las condiciones económicas y la demanda lo permiten. Lo inteligente sería utilizar esta capacidad contracíclica en las crisis económicas. Pero no ha sido así.

Para analizar el efecto económico de la producción cinematografía, hay que tener en cuenta el efecto multiplicador, esto es, cómo repercute cada euro que se gasta en producir un largometraje; su efecto indirecto sobre la economía. En España existen tres estudios al respecto, realizados por el ICAA, la Junta de Andalucía y la Generalitat Valenciana. Según estos, el multiplicador oscila entre el 1,6 y el 2,6. Utilizaremos para este artículo el promedio de los tres.

Rodaje del filme 'Tenemos que hablar' (EFE)
Rodaje del filme 'Tenemos que hablar' (EFE)

 

Una película crea un número de empleos muy variable. Películas intimistas o de acción generan necesidades diferentes. Además, al ser la contratación del personal muy dispar en su duración (del año de un director al día de un figurante, pasando por diferentes semanas de los técnicos), tenemos que hacer muchas cavilaciones, pero podemos establecer una estimación, sumando el personal técnico, el artístico y el número de figurantes. Podemos calcular que un largometraje promedio crea entre 45 y 60 empleos en cómputo anual.

Finalmente tendremos en cuenta la parte del efecto monetario de la actividad económica que se transforma en impuestos, directos o indirectos, y que por tanto, ingresa el Estado.

Economía audiovisual

Durante la crisis, desde el año 2008 en que se declaró hasta el pasado ejercicio, la partida presupuestaria destinada por el Estado al Fomento de la Actividad Audiovisual ha sido la siguiente: 124 millones de euros (2008), 124 millones (2009), 123 (2010), 113 (2011), 71 (2012), 55 (2013) y 48 (2014).

Estas son las cantidades destinadas por el Gobierno desde el inicio de la crisis al cine en todas sus actividades, desde la producción hasta los festivales, incluyendo los costos operativos del ICAA. Se ha pasado de 124 millones en 2008 a 48 en 2014. El fondo actual representa el 40,48% de la cantidad presupuestada en el primer año de la crisis. La reducción ha sido del 147%.

En el siguiente gráfico se recoge la parte del fondo que se destina específicamente a la producción cinematográfica. El primer baremo son las ayudas exclusivas para la producción cinematográfica. El segundo contiene las cifras de la inversión cinematográfica generada por las ayudas públicas: por cada euro de incentivo público, el productor invierte dos. El cuarto baremo representa el porcentaje de presión fiscal sobre la actividad económica generada. Esa es la parte que, a través de numerosos mecanismos, termina como ingresos del Estado. Y el quinto baremo refleja el saldo para Hacienda, siempre positivo.

Del análisis de estos datos se puede concluir lo siguiente:

1) Los incentivos de ayuda a la cinematografía son un buen negocio para la Hacienda Pública. En el periodo analizado, Hacienda destino 294 millones a incentivar la actividad. Durante el mismo periodo, ingresó 616 millones como consecuencia de la misma. El saldo económico favorable fue de 321 millones. Por cada euros destinado al cine ingresó 2,09. Un “beneficio” del 100% anual. Ni siquiera Apple se acerca a esas cifras.

2) En los peores años de la crisis, se redujo la cantidad destinada a la producción cinematográfica. De 50 millones en el 2008 se paso a 24 en el 2013. Consecuentemente, en esos años la actividad económica se redujo en la misma proporción. Se pasó de 316 millones a 153. Y los ingresos netos para el Estado se redujeron de manera similar: pasó de un saldo positivo de 54 millones a 'sólo' 26.

Montoro ha roto el compromiso de Rajoy. En lugar de incrementar la actividad económica y el empleo, resulta que ha reducido ambos

3) El Gobierno aplicó una política de incentivos contraria a lo que aconseja la realidad de los datos. Recortando la inversión en incentivos, redujo la actividad económica y, consecuentemente, disminuyó el empleo y los ingresos para el Estado.

4) De haber mantenido la cantidad constante, habría tenido un gasto superior en 57 millones, se habrían invertido en cine 172 millones más, la actividad económica global habría crecido en 361 millones, los ingresos para Hacienda en 120 millones y su saldo neto en 62.

Nos dirán que el último año se han producido el mismo número de películas en España (174) pese a la falta de ayudas, pero en gran parte los que han trabajado en ellas han cobrado la mitad o han dejado su salario en aportación.

Así es que Montoro ha llevado una política contraria al compromiso de Rajoy. En lugar de incrementar la actividad económica y el empleo, resulta que ha reducido ambos. Ha ganado por KO.

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