57 años después de su inauguración

La 'okupación' devuelve la luz al cine Candilejas

Los colectivos que crearon el Centro Social La Traba de Arganzuela han comenzado a adecentar esta antigua sala de cine para retomar sus actividades culturales y vecinales

"Hemos de informar brevemente a nuestros lectores acerca de la inauguración en nuestra ciudad de un nuevo y magnífico cine. Lleva éste por nombre 'Candilejas', y está enclavado en el extenso sector de Atocha, que comprende las populares vías de Delicias y Ancora. Esta nueva sala, que, por sus especiales características de confort y elegancia, compite con las mejores del centro de Madrid, consta de un espléndido y lujoso patio de butacas, con amplio anfiteatro y pantalla gigante, panorámica, cinemascope y vistavisión".

Así comenzaba la noticia del diario ABC en la que se informaba de la apertura del cine Candilejas de la capital. Es 6 de abril de 1958. Domingo de Resurrección. En la pantalla del flamante cine se proyecta El hombre de las llaves de oro, de Leo Joannon. La nueva sala tiene 1.474 butacas y más de 1.600 metros cuadrados. Durante 30 años ofrece sesión continua hasta que en 1988 cierra. Después, acogerá a una iglesia evangélica y a una guardería. 57 años después de ese estreno, el magnífico patio de butacas del cine Candilejas reposaba en la oscuridad cubierto de polvo y adornado por grafitis, botellas de vino y licor, jeringuillas, ropa y excrementos.

Okupas trabajando en las reformas del cine
Okupas trabajando en las reformas del cine

En apenas unos días, la suciedad ha ido desapareciendo para dejar paso a la luz. Diversos colectivos relacionados con el desalojado y derribado Centro Social La Traba, de Arganzuela, han ocupado este inmueble vacío y abandonado con el objetivo de recuperarlo para el barrio. Mascarillas en ristre, linternas, guantes y escobas, el trasiego de jóvenes es constante. Sólo en dos días ya se puede caminar entre las butacas del cine, subir a su anfiteatro o perderse por la decena de habitaciones de los pisos superiores que aún conservan dibujos que aluden a su pasado infantil y religioso o se han convertido en habitaciones detenidas en el tiempo con camas deshechas, ropa colgada y cuentos infantiles.

Esperan que, como mucho, en quince días o un mes esté en estado de revista, pero el proyector (el mental) ya funciona. "Aquí se puede hacer teatro y circo, dar conciertos, hacer talleres, abrir un estudio de grabación, un espacio de reunión, abrir una Oficina de Vivienda o instalar en esta otra esquina del hall un espacio para skaters y rollers", relatan algunos de los chavales que se afanan limpiando. "Hemos abierto este espacio que estaba abandonado. Llevábamos más de un año pidiendo un espacio de gestión pública al Ayuntamiento para autogestionarlo entre los y las jóvenes del barrio y los vecinos y vecinas, y ante la ineficacia del Ayuntamiento y la corrupción de este mismo, nosotros, la juventud de Arganzuela, no podíamos pararnos. Su ineficacia no nos puede parar", explica Raúl Rivero, del colectivo La Plataforma.

'Llevábamos más de un año pidiendo un espacio de gestión pública al Ayuntamiento y ante su ineficacia y corrupción no podíamos pararnos'

El lunes anunciaron por las redes sociales que habían ocupado el edificio y buzonearon a los vecinos para presentarse y decirles, como rezan los carteles que cuelgan de las vallas metálicas frente a la puerta principal del cine, que no vienen a molestar. Apareció la Policía. "Teníamos un equipo de abogados preparados. Hablamos con ellos y les dijimos que esto era una okupación y que no se preocuparan porque el cine iba a volver a ser para el barrio y para los vecinos y que somos la gente de La Traba", cuenta Rivero. 

Entre los vecinos, por su parte, hay de todo. Los que están a favor y se implican en la reapertura y los más temorosos. "Esta mañana nos han traído churros unos vecinos y ayer nos dieron 46 metros de cable", explica Carmen de Luque, del colectivo Juana Doña Agz. José se pasaba el jueves por allí para ofrecerles cemento y ladrillos que le iban a sobrar de una obra que tiene que hacer al lado así como unas manos extra para temas de electricidad y fontanería. "Esto lleva abandonado la de Dios. Mucho mejor que lo ocupen y le den uso a que siga siendo un nido de ratas. Estos chicos lo están limpiando y le van a dar vida. Si el Ayuntamiento no ha sido capaz de hacer nada por la juventud, me parece perfecto que ellos se muevan", asegura a El Confidencial.

Carmen confiensa que la acogida de los vecinos ha sido muy buena. Muchos les conocen de la labor que hacían en La Traba y los más reticentes y que han visto el trasiego anterior que había en el inmueble, les avisan de que no quieren ruido ni suciedad. "Los vecinos estaban acostumbrados a que la gente que haya entrado aquí haya sido de malas formas u ocasionando ruidos, molestias o pises. Es lo que nos están diciendo. Por eso, también nos hace mucha ilusión porque venimos a algo tan opuesto y les vamos a demostrar que ni nos comemos a los niños ni venimos a molestar ni hacer ruido. Venimos a hacer un proyecto en común con el barrio y con Madrid", asegura. "Van a ver que no tenemos nada que ver", prosigue para contar para esa misma tarde han organizado un taller infantil de pintacaras en la plaza Luca de Tena, a las puertas del cine, para los niños. Varias madres que organizan un cumpleaños les han dicho que van a llevar a sus hijos.

Cartel del colectivo okupa anunciando las obras
Cartel del colectivo okupa anunciando las obras

"Tenemos conciencia social de barrio. El distrito de Arganzuela es muy grande y tiene muy pocas dotaciones", se queja. "La Traba cumplía una labor muy importante porque acogía un montón de actividades que el propio Ayuntamiento o el Estado no nos dan y faltan. Se han empeñado en arreglar Madrid Río, pero Madrid Río no es para el barrio, es para el resto del mundo. Han arreglado el Matadero, pero el Matadero no es para el barrio, es para el resto del mundo menos para el barrio", reivindica.

Es más, además de las actividades que empezarán a realizar en el hall y el primer piso del cine -hasta que la sala esté abierta tardarán un poco más-, piensan en hacer teatro una vez al mes cobrando entrada para ayudar a las comunidades de vecinos que tienen parte del inmueble y con quien su dueño tiene una deuda. Sobre la situación legal del edificio, Carmen y Raúl señalan que es un "poco ambigüa". Al parecer, pertenecía a un fondo de inversión o una consultora y tiene una deuda con un banco que ronda los tres millones de euros, garantizan.

Efecto 15M y efecto Carmena

Sí reconocen los jóvenes de los distintos colectivos que han ocupado el cine Candilejas que el efecto 15M ha abierto la mentalidad de muchas personas y la okupación se mira con otros ojos. Ejemplos como La Traba o el Patio Maravillas han cambiado la percepción histórica de este fenómeno y más cuando el proyecto, como es este caso, tiene su base en abrir las puertas de un edificio para todos los vecinos. "Somos gente normal, gente del barrio de toda la vida. No somos de ese 5% que estudia en Oxford o se opera en la Ruber. Somos gente normal que intenta traer otros métodos de organización y que venimos a mejorar el barrio, porque realmente eso es lo que somos. Somos barrio. Somos parte de Arganzuela y hemos venido a que el show continue en el cine Candilejas", asegura Raúl.

'Somos gente normal, gente del barrio de toda la vida. No somos de ese 5% que estudia en Oxford o se opera en la Ruber. Venimos a mejorar el barrio'

También, confiensa Carmen García, del colectivo La 9 Arganzuela Maquis, que el hecho de que Manuela Carmena pueda ser la futura alcaldesa de Madrid da confianza. "Nos da seguridad porque el otro Gobierno era más represor en estos temas. Muchísimos otros centros sociales que había en Madrid se han cerrado o están en proceso de desalojo, ha habido detenidas y hay muchos procesos judiciales abiertos. Ver que las instituciones nos pueden ayudar nos da más seguridad sin duda", afirma.

En el fondo, añade, "queremos que sea un espacio de reunión del barrio". "Los centros sociales como La Traba aportan unidad al barrio y esos valores que faltan en nuestra sociedad como la solidaridad, el apoyo, que todos estamos a uno y que todos somos iguales y que no nos dan ni ayundamientos ni instituciones. Además, esto no se queda en el centro ni es exclusivo sino que se lleva a la calle porque esto no es de un colectivo sino de todo el barrio", dice. "La Traba ha conseguido que mucha gente se abra a pensar que la okupación no es esa idea de que nos comemos a los niños y hacemos cosas en un gueto. La Traba demostró que podían convivir tanto vecinos como okupas y que podían crear proyectos interesantes y muy enriquecedores", añade Carmen de Luque.

Carlos Hernández, de La Traba Producciones, explica que conoció el movimiento okupa yendo a grabar a La Traba. Anima a la gente a pasarse por el cine Candilejas para descubrir realmente lo que es. "No es para nada lo que te imaginabas. Llegas y se trabaja en grupo, todo el mundo te ayuda, estamos abiertos a la gente, no somos sectoriales sino que gente de todo el mundo puede venir y descubrir esto, que te demuestra valores nuevos, igualdad, que el arte es arte y no es dinero y a hacer politica de otra manera, con la gente, desde el pueblo y los barrios. Llegas con curiosidad y te quedas porque te abre el corazón y la mente", garantiza.

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