el director estrena 'perdiendo el norte'

Nacho G. Velilla: “Sin conquistar antes la taquilla es difícil que exista el cine de autor”

Tras reventar la taquilla con 'Fuera de carta' y 'Que se mueran los feos', el realizador vuelve a la comedia con su tercer filme, producido por Atresmedia Cine y protagonizada por Blanca Suárez

Foto: El director Nacho G. Velilla en la presentación de 'Perdiendo el norte' (EFE)
El director Nacho G. Velilla en la presentación de 'Perdiendo el norte' (EFE)

En 1971 Alfredo Landa y José Sacristán protagonizaron Vente a Alemania, Pepe. La historia de dos chavales de pueblo que escapan del paro y la situación en España yendo al paraíso alemán. Un país lleno de empleo, chicas y abundancia. Pero nada era tan bonito como pintaban. La película de Pedro Lazaga llegaba en un momento muy concreto en el que los españoles emigraban como moscas en busca de una vida mejor, y con su mezcla de comedia y amable crítica social conquistó el corazón de los espectadores.

40 años después la historia se repite. Los jóvenes no encuentran el trabajo en ningún sitio y la recuperación se escucha pero no se ve. Alemania vuelve a ser el destino perfecto para probar suerte. La paradoja continúa, ellos vienen aquí a gastar su dinero en vacaciones y nosotros allí a ganar el nuestro. Una idea que estaba en Vente a Alemania Pepe y que se repite ahora en su remake apócrifo: Perdiendo el norte.

Su director Nacho G. Velilla ha actualizado el filme de Lazaga e incluso ha metido guiños al original, como el personaje de José Sacristán, que bien podría ser una continuación del que interpretó en 1971. Velilla vuelve a la comedia tras reventar la taquilla con Fuera de Carta y Que se mueran los feos. Experiencia en hacer reír no le falta, ya que en su currículum televisivo se encuentran series como 7 Vidas o Aída. Sin embargo, el realizador niega que haya encontrado la fórmula exacta para enganchar al espectador.

“No hay nada más complicado que la comedia. En un drama todos reaccionamos de forma parecida, pero aquí hay tantos tonos, tantos sentidos del humor… Es un terreno complicado, pero es el que más me gusta. Por eso me sorprende cuando llegamos al público, nosotros sólo intentamos contar las cosas con el corazón y que la gente se entretenga y se ría”, explica Velilla.

En su proceso de escritura todo comienza como si fuera un drama y poco a poco lo van pasando por un “filtro” de comedia. En esta ocasión se han fijado en todos los jóvenes que se van fuera de España porque aquí no ven ningún futuro. Una historia con la que los responsables se vieron identificados, ya que todos tenían algún familiar o amigo pasando por esa situación: “Ahí nos dimos cuenta de que queríamos contar una historia desde el humor, pero que emocionara y que fuera respetuosa con el problema que existía”.

'No hay nada más complicado que la comedia. En un drama todos reaccionamos de forma parecida, pero aquí hay tantos tonos, tantos sentidos del humor… Es un terreno complicado'

Ante la taquilla Velilla se muestra cauto, sabiendo que es impredecible, pero consciente de su importancia. El cine se hace para que el público lo disfrute. “Eso de contar una historia que sólo me guste a mí y a mi primo no lo hago desde mi primer corto. Yo busco que el espectador disfrute porque si no, el proceso de comunicación sería incompleto”, cuenta el director.

Su sueño es que ocurra con el cine lo que pasó en la televisión española en los años 90, cuando la ficción nacional borró del mapa a todas las series americanas y 9 de los 10 programas más vistos eran españoles. Una fórmula con la que Nacho G. Velilla cree que se aseguraría la diversidad de nuestro cine: “¿Por qué no vamos a poder si ya lo hicimos en la tele?. Una vez tienes una industria creada te da la oportunidad de hacer cine de autor, pero mientras no conquistes la taquilla y la industria es muy difícil que exista otro tipo de cine”, explica a El Confidencial.

Una comedia entre amigos

Para su tercer filme Nacho G. Velilla continúa su flechazo con sus actores fetiche, Javier Cámara, Carmen Machi y Julián López. Para él son algo más que actores, son amigos que entienden el cine de la misma forma que él y que le facilitan el trabajo. Cámara ha estado en todas sus películas, pero también en casi todos sus proyectos televisivos.

“Compartimos una forma de contar la comedia que no es el chiste por el chiste, darla un poco de corazoncito, contarla desde el estómago y no separarnos de la verdad. Aquí ha habido durante mucho tiempo actores como José Luis López Vázquez, Mari Carrillo, Fernando Fernán Gómez o el propio José Sacristán, que alternaban sin problema la comedia y el drama. Este tipo de actor me entusiasma, y con Javi, Carmen y Julián he encontrado esto”, comenta Velilla a este periódico.

'Las televisiones son los pulmones productivos del cine, lo que es de agradecer. Buscan un público que ya tienen en sus cadenas y que quieren que se traduzca en las taquillas'

No sólo repite con sus actores, también con la producción de Atresmedia Cine y su apoyo en la promoción del filme. Para el realizador de Perdiendo el norte las cadenas de televisión se han convertido “por ley y necesidad” en las majors españolas. “Son los pulmones productivos de este país, lo que es de agradecer. Buscan un público que ya tienen en sus cadenas y que quieren que se traduzca en las taquillas”, añade.

Su película es una de las apuestas fuertes de la temporada del cine español, que este 2015 intentará no perder la senda del año pasado, cuando gracias al éxito de Ocho apellidos vascos se lograron cifras históricas. Para Nacho G. Velilla lo que ocurrió en 2014 fue tan “descomunal” que sería “un error compararnos”. “Es imposible que algo así vuelva a ocurrir, pero lo que es positivo es que ha habido un acercamiento muy bueno al espectador buscando su complicidad y ha comenzado a sentir suyo el cine español”, opina el director.

Julián López, Blanca Suárez, Yon González y José Sacristán en 'Perdiendo el norte'
Julián López, Blanca Suárez, Yon González y José Sacristán en 'Perdiendo el norte'

Los prejuicios del espectador comienzan a romperse, tras años en los que el cine ha sido usado como arma política, lo que lo alejó del público. Una opinión que comparte Velilla, aunque crea que existen otros factores para esta situación: “En España, probablemente porque veníamos de una dictadura, llegamos a unas corrientes culturales que reprocho, porque se llegó a una época donde todo lo que era cultura popular se identificaba con el franquismo y se rechazaba. Había que hacer un tipo de cine, un tipo de música… era la dictadura de la cultura. Eso fue muy malo para la cultura en general, aunque afortunadamente eso ya ha pasado y tenemos que estar muy contentos de nuestra cultura popular”, zanja el realizador que con sus comedias ha devuelto ese cine popular que la gente quería disfrutar.

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