entrevista con gabe polsky, director de 'red army'

La Guerra Fría se ganó en una pista de hockey sobre hielo

El documental 'Red Army', de Gabe Polsky rescata la historia del equipo de la Unión Soviética que fue usado como arma de propaganda contra Estados Unidos

Foto: Poster de 'Red Army', de Gabe Polsky
Poster de 'Red Army', de Gabe Polsky

El Ejército Rojo siempre ha sido identificado con las fuerzas armadas usadas por los bolcheviques en la Guerra Civil de 1918. Fuerzas que posteriormente se convirtieron en el ejército oficial de la Unión Soviética hasta su disolución en diciembre de 1991. Pero existió otro Ejército Rojo, uno que cambió las armas por palos de hockey y las trincheras por las pistas de hielo, pero que fue fundamental en el último enfrentamiento de la URSS: la Guerra Fría.

Se trata del equipo de hockey CDKA, que en los 80 se convirtió en un icono nacional y en el arma propagandística definitiva de la Unión Soviética. No había nadie en el mundo que jugara como ellos. ¿El tiki taka del Barça? Un juego de niños al lado de las virguerías que hacían estos jugadores. Todos se maravillaban con sus goles y sus tácticas, así que el poder lo tenía claro: había que vender el éxito del deporte ruso como el éxito del comunismo.

El documental 'Red Army', de Gabe Polsky rescata la historia del equipo de la Unión Soviética que fue usado como arma de propaganda contra Estados UnidosIgual que la carrera espacial se convirtió en la metáfora perfecta de lo que ocurría entre las dos mayores potencias del mundo, el deporte fue una muestra más de que cualquier excusa era buena para enfrentar las dos ideológías. Una pelea que tuvo su cénit en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1980, celebrados en Lake Placid, en Nueva York. Allí se esperaba una victoria aplastante del Ejército Rojo, pero ocurrió el milagro y los EEUU hicieron caer a los favoritos. El estilo individualista de los americanos hizo caer a la sutileza de los soviéticos. Los medios tenían clara las portadas al día siguiente: el capitalismo vence al comunismo.

El castigo para el equipo de la URSS vino en forma de nuevo entrenador y una vida dedicada por completo al hockey para que esto no volviera a ocurrir. Se convirtieron en esclavos de un sistema que no entendían. Según el régimen iba llegando a su fin los jugadores fueron dejándose tentar por el dinero y la mayoría acabó jugando en la Liga de Hockey Americana (NHL).

Esta historia, más propia de un thriller, ha sido retratada en un documental titulado Red Army, por el joven realizador Gabe Polsky, que ha conseguido hacer entretenido un deporte lejano para nosotros y a la vez, construir la metáfora perfecta de lo que significó la Guerra Fría para las dos naciones.

Miedo y asco en la URSS

Al director de Red Army la historia de este equipo le toca de cerca. Hijo de ucranianos soviéticos, nunca se había interesado por la cultura de la URSS hasta que cayó en sus manos una cinta de vídeo con un partido grabado del Ejército Rojo. “Crecí avergonzado por tener padres de la Unión Soviética. Pero recuerdo cuando vi el vídeo de este equipo, fue una de las experiencias más increíbles que he vivido, estaba deslumbrado. Era más que deporte, una experiencia creativa, de arte. Ahí empezó mi interés por mis raíces”, explica Polsky a El Confidencial.

En la Guerra Fría no se podía luchar con armas nucleares, así que la forma de influir en otras sociedades era a través del deporte. La propaganda era el arma, y los jugadores eran propagandaUna de las cosas que más llamaba la atención al director era la diferencia entre los dos estilos de juego. El americano: “bruto y primitivo”. El ruso: delicado y “una forma de libertad”. Sin darse cuenta estaba definiendo los dos lados de una guerra mucho más compleja, la que mantuvieron las dos naciones y que llevó al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial. El hockey como arma arrojadiza.

“En la Guerra Fría no se podía luchar con armas nucleares, así que la forma de influir en otras sociedades era a través del deporte, demostrando lo brillante que es una cultura a través de él. La propaganda era el arma, y los jugadores eran propaganda, pero eran peones involuntarios dentro de ese sistema”, comenta el realizador sobre aquella época.

Peones que huyeron del régimen soviético en cuanto tuvieron la oportunidad, pero que también regresaron convertidos en héroes. Algunos de ellos incluso ostentan en la actualidad puestos de responsabilidad en el gobierno de Putin, como Fetisov, estrella del equipo y narrador e hilo conductor del documental. Uno de los jugadores más combativos que volvió a casa convertido otra vez en arma del sistema.

“Es increíblemente irónico, pero tiene sentido. Es uno de los hombres más famosos de Rusia. Un héroe. Así que cuando se le dio la oportunidad de volver y ser una fuerza importante, y según él, efectuar cambios, lo hizo. Él sentía que era su responsabilidad volver y hacer que un país poco saludable se convirtiera en algo mejor”, defiende Polski, que cree que todos somos peones del sistema.

Cine
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios