Es noticia
Menú
24 horas con Nick Cave
  1. Cultura
  2. Cine
estreno de 20.000 días en la tierra

24 horas con Nick Cave

Estreno del documental sobre el proceso creativo del cantante de culto

Foto: Fotograma del filme sobre Nick Cave
Fotograma del filme sobre Nick Cave

Resulta más fácil explicar a qué no se parece 20.000 días en la Tierra que buscarle referentes reconocibles. El primer largometraje de Iain Forsyth y Jane Pollard no es un documental musical al uso, aunque no deja de aproximarse a la vida y obra de Nick Cave, centro de gravedad de toda la película.

Aquí no hay entrevistas a fans y colaboradores que, como meros bustos parlantes, se deshacen en elogios hacia el protagonista. 20.000 días en la Tierra tampoco se ajusta a los tópicos del biopic de una estrella del rock, a pesar de que recupera muchos recuerdos y algunas personas importantes en la vida del músico australiano.

El título del filme alude a la edad de Nick Cave en el momento de rodar la película. Con 54 años, el músico se encuentra en una época de pleno vigor reativo y estabilidad emocional. Cave ya ha dejado atrás los lugares comunes de la atribulada vida de un cantante de rock y lleva una rutina estable junto a su esposa y sus dos hijos en Brighton, mientras no para de componer, ensayar y actuar.Pollard y Forsythe concentran en 24 horas imaginarias un viaje a través de la cotidianidad creativa del cantante, desde que se levanta al lado de su mujer (fuera de campo en casi toda la película) y contempla en el espejo los signos del envejecimiento hasta que acaba el día con un apoteósico concierto de presentación de su álbum más reciente, Push the Sky Away.

Los dos cineastas recurren a estrategias propias de los formatos híbridos entre documental y ficción para arrancarle a Nick Cave emociones espontáneas surgidas a partir de encuentros más o menos forzados. En su día 20.000 sobre el planeta Tierra, el músico tiene cita con un reconocido psicoanalista cuyos servicios nunca ha requerido en su vida real, y ante él desgrana sus miedos y sus traumas infantiles. En sus viajes en coche de casa al estudio se reencuentra con algunos fantasmas de su pasado con quienes tenía alguna cuenta pendiente: la inesperada conversación con el ex Bad Seed Blixa Bargeld resulta uno de los momentos más potentes del filme. Y, como si se encontraran en una película de detectives, los directores escrutan junto al músico fotografías y documentos de su archivo personal que despiertan en él todo tipo de recuerdos.

Los cineastas entrelazan el recorrido por las emociones de su vida personal con el seguimiento del proceso creativo de Cave, desde que imagina las letras de una canción, pasando por los ensayos y el trabajo en el estudio hasta la interpretación final ante el público. Entre los momentos íntimos y las rutinas creativas, una comida con su fiel colaborador de los últimos años Warren Ellis permite rememorar un concierto de Nina Simone al que asistieron. Sus comentarios al respecto marcan las bases de la filosofía creativa tanto de Cave como del propio documental: en ambos casos entienden la música como una experiencia esencialmente transformadora.

La pareja formada por Jane Pollard y Iain Forsythe provienen del mundo del arte y han convertido la música en el eje de buena parte de sus piezas audiovisuales, donde exploran su efecto emocional en los espectadores o la naturaleza performática de los intérpretes. Su bagaje profesional se hace notar en la faceta estética de la película. Los directores evitan resultar prosaicos no solo en los contenidos, también en la brillante factura visual del filme. En este imaginario particular que crean al servicio de Cave, Warren Ellis vive en un cottage de ensueño con vistas al mar y Cave se desplaza en un mismo día de Brighton a Sidney sin pasar por ningún aeropuerto.

Si, a pesar de todo, alguien necesita un contrapeso, puede echarle un vistazo al documental Autoluminescene de Lynn-Maree Milburn y Richard Lowenstein que se proyectó recientemente en el In-Edit, el festival de documental musical de Barcelona. Desde un formato más tradicional, el filme rinde un tributo infinitamente triste y hermoso a Rowland S. Howard, compañero de Nick Cave en The Birthday Party cuya estrella resultó mucho menos rutilante.

Resulta más fácil explicar a qué no se parece 20.000 días en la Tierra que buscarle referentes reconocibles. El primer largometraje de Iain Forsyth y Jane Pollard no es un documental musical al uso, aunque no deja de aproximarse a la vida y obra de Nick Cave, centro de gravedad de toda la película.

Críticas de cine
El redactor recomienda