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Cada sábado tendrás en tu correo electrónico los partes de la guerra cultural que enviará desde su trinchera Juan Soto Ivars. Es gratuita y te puedes suscribir con un solo clic

Foto: Foto: EC Diseño.
Foto: EC Diseño.

Esta no es una 'newsletter' de cultura. No espere invitaciones al teatro, ni reseñas elogiosas, ni catálogos de novedades por aquí. Esta es una 'newsletter' con los partes de la guerra cultural, es decir: con las noticias, artículos y ecos de la pugna entre totalitarios y liberales, entre censores y creadores; con los movimientos que deja la batalla ideológica que politiza hasta la forma de vestir.

Cuando decimos guerra cultural no nos referimos a las peleas alejandrinas entre Quevedo y Góngora ni a las trifulcas entre la visión clásica y el Romanticismo, sino a las consecuencias de la neurotización de la cultura, es decir, al efecto a largo plazo de haber asimilado el adagio sesentayochista de que "lo personal es político", y creer que la cultura no es un reflejo de la sociedad, sino una herramienta para transformarla y crear al hombre nuevo.

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Bajo esta paranoia cultural ha nacido una nueva justificación de la censura que se parece a las de toda la vida aunque lleve un disfraz nuevo. Los gustos musicales, las opciones teatrales, las películas favoritas, el lenguaje que empleamos, las campañas de publicidad o el sentido del humor están hoy bajo sospecha, y uno se ve defendiendo por qué le gusta una película, a veces, como si lo hubieran sentado en el banquillo de los acusados.

Como si pudieran condenarlo por ello.

Si usted ha tenido esa sensación, posiblemente le interesará la información que recopilaré en esta 'newsletter'.

No puedo garantizarle que esté siempre de acuerdo con el contenido, pero sí puedo asegurarle que mi intención es darnos motivos para discutir con nosotros mismos y poner a prueba nuestra complacencia.

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