Paco Loco, el gran productor alternativo: "Hoy no hay un underground potente"
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Entrevista

Paco Loco, el gran productor alternativo: "Hoy no hay un underground potente"

Francisco Martínez, Paco Loco, es uno de los productores de referencia en la música alternativa española. Se estrena el documental 'Viva el noise' sobre su trayectoria

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El productor Paco Loco

Francisco Martínez es uno de los productores de referencia en la música alternativa española. Conocido como Paco Loco, no es extraño que de primeras se piense que es una referencia al estado mental o de embriaguez. Nada más lejos de la realidad. Es abstemio y el apodo se debe al grupo con el que se hizo un hueco en la escena asturiana de los 80, Los Locos.

Nacido en México y criado en Gijón, decidió afincarse en la ciudad de su esposa, El Puerto de Santa María (Cádiz), donde ha trabajado con primeras espadas como Enrique Bunbury o Mikel Erentxun pero, sobre todo, con casi todos los principales nombres de la escena independiente. Nacho Vegas, Maga, Australian Blonde, Lori Meyers, Triángulo de Amor Bizarro, La Habitación Roja, Sr. Chinarro, Sexy Sadie.... Y así hasta rozar el millar de producciones con su firma.

El testimonio de buena parte de ellos aparecen en el documental ‘Paco Loco: viva el noise’, dirigido por Daniel Cervantes -aún en fase de presentación en festivales-, donde se le define como “el productor más irreverente e imprevisible de nuestro país”. No es para menos.

En la cinta se ve el propio Paco Loco en estado puro, con sus características bromas nudistas: no tiene problema en aparecer en bolas en cualquier momento. Eso contrasta con lo raro que ha sido para él eso de verse en la gran pantalla, como hizo cuando estrenaron la cinta en el Festival de Sevilla. “El músico está acostumbrado a verse de una manera muy introspectiva, mientras que el actor lo hace desde fuera. Cuando uno está mucho tiempo trabajando en el estudio solo se ve la cara, pero cuando se ve de cuerpo entero... A mí no me gusta”, argumenta. ¿Y lo de quedarse completamente desnudo?: “Es para los demás, pero verme yo es otra cosa. Uno tiene una imagen de él diferente de lo que es, como cuando escuchas tu voz grabada por primera vez”.

Eso sí, como dicen quienes han trabajado con él, cautiva a todo aquel que le conoce y la hora durante la que atiende a El Confidencial no es una excepción. Con ustedes, Paco Loco.

PREGUNTA: Durante el confinamiento has probado un sistema para que los grupos puedan grabar desde casa mientras les escuchas en directo y das instrucciones. ¿Cómo ha ido el experimento?

RESPUESTA: Llevo mucho tiempo mezclando a distancia, desde 2009 o así, y a la gente le costaba entrar por ahí al principio, aunque ahora es algo muy establecido. Grabar a distancia es una cosa que los grupos todavía no tienen muy seguro. Siempre prefieren venir presencialmente y estar conmigo, y lo entiendo, porque grabar un disco es hablar, hablar y hablar, comentar, comer con la gente, conocerla... Es establecer vínculos y si lo estás haciendo a distancia no es lo mismo. Hice una grabación durante el confinamiento con un sistema muy curioso. Yo tengo mi sistema de grabar aquí y le mando a la otra persona un enlace, que escucha la música que yo envío y lo graba. Yo lo escucho en calidad mp3 al momento, pero se queda grabado en su ordenador. Cuando acaba la sesión, lo saca del ordenador y me lo manda a mí.

P: ¿Y el material para grabar? Se necesitan micrófonos, cables, tarjeta de sonido...

R: Esta grabación fue con una persona que tenía material en casa, pero mi idea es tener un sistema portátil que pueda enviar a la gente y lo use en casa. Un sistema que no sea demasiado complicado, pero para cuestiones como la batería habría que buscar un estudio cercano. Lo importante de esto es poder producir la canción en tiempo real, probando y proponiendo, que es lo que hago cuando estoy produciendo: hacer una inmersión en todas las canciones, buceando en ellas, intentando sacar lo máximo posible.

“El estudio se ha convertido en un sitio en el que todos saben lo que tienes que hacer”

P: Durante la pandemia han aumentado las ventas de instrumentos musicales, pero también la dispositivos para grabarse en casa, que es algo que está empezando en masa. Hay incluso quien lo ve como una amenaza para la profesión.

R: Mucha gente que se graba en casa luego no son capaces de hacer un terminado profesional a sus grabaciones. Ahora estoy trabajando mucho con gente que graba en su casa una canción y se la mezclo. La diferencia de resultados es abismal. Cuando uno graba en casa no solo se trata de que el sonido sea bueno o malo, sino de que no hay una buena producción. Siempre me mandan las grabaciones hechas con sus mezclas y, cuando comparan, al día siguiente envían más. Se puede grabar en casa, pero eso hay que hacer que suene lo mejor posible.

P: Muchas veces se escucha aquello de "no voy a gastarme 2000 o 3000 euros en grabar para que luego la gente lo escuche en mp3 con los altavoces del ordenador".

R: Grabar profesionalmente no es solo que se escuche bien, sino diferente, que alguien le dé una visión diferente a la que puedas tener en tu casa. Puedes sonar mal y ser un éxito, pero aún sonando mal hay una labor de producción ahí generalmente. También tenemos una idea de que todo es así ahora, pero yo cuando era un chaval escuchaba la música en un radio casette de mierda y ahora pones Radio 3 y suena que flipas. Para que suene bien en un sitio malo, tiene que sonar muy bien primero en otro sitio.

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'Loco 2' El último libro de Paco Loco

P: En tu estudio, además, hay una apuesta muy fuerte por los sistemas de grabación analógicos.

R: Yo utilizo un ordenador como grabador, como sistema soporte de grabación, pero todo a mi alrededor es analógico. Puedo utilizar uno o dos plugins, pero no más, y mi idea de aquí a cierto tiempo es incluso dejar de usar el ordenador.

P: Hace una década, la diferencia entre digital y analógico era muy grande, pero los primeros han evolucionado una barbaridad desde entonces. A estas alturas, ¿qué sigue aportando grabar en cinta?

R: Hoy en día hay sistemas de grabación de baterías que son muy reales, que se hacen en estudios como Abbey Road para que luego cada uno puede hacer en su casa que su batería suene como allí. En realidad, están tocando con una batería electrónica, el sonido de otro tío y el estudio de otra persona. ¿Hay diferencia entre que haya un batería tocando con su propio sonido y esto? Yo creo que sí. En este sentido, lo que aporta el sistema analógico no es tanto como mucho mejor sonido, tampoco peor, pero sí un sistema de trabajo totalmente diferente, en el cual los grupos no están pendientes del ordenador. Al final, todos están mirando las pantallas. Esto permite centrarse y disfrutar de la música, además de que es un sistema más romántico y diferente. Es como si confiaran más en ti porque no saben lo que está pasando, porque cuando estás en el ordenador hay gente que te marca los tiempos. También te sientes como que estás en una competición de quién es más rápido con el ordenador. Todo el mundo dice que con ordenador edita muy rápido, así que yo digo: bueno, voy a hacer un campeonato de editar rápido. No se trata de velocidad, sino de hacer las cosas bien.

P: ¿Qué es lo que hace que Paco Loco sea único a la hora de trabajar un disco?

R: Una cosa que es un poco esotérica y no cuantificable. Me gusta ser muy serio con los horarios, muy efectivo y trabajador con las jornadas. En todos los años que llevo en la música, igual una o dos veces han estado esperando a que llegara al estudio. Hay que ser serio en la grabación, estar centrado. Y luego tener una visión de la música diferente a la del resto de la gente. Ahora he sacado mi segundo libro y cuando me llaman para hablar de él, me dicen que han flipado porque su visión de la música es muy parecida a la suya, pero luego no la ponen en práctica. Cuando se tiene una visión como la mía, al final se quedan errores y fallos, como en la música que he escuchado toda mi vida. Una grabación es una fotografía de un momento, y esa fotografía es lo que es. Si ponemos photoshop, no somos nosotros. Tenemos que conseguir que escuchar sea un reflejo de cómo tocaba el grupo en ese momento. Ahora es todo photoshop y ya no hay fotografías del momento. Me gusta mucho preservar el grupo, el momento, que cuando pase el tiempo sea vea y pueda reconocerse.

P: Siempre ha defendido que la producción tiene más que ver con lo artístico que con lo técnico. ¿En qué momento la grabación de discos se volvió tan perfeccionista?

R: El mundo de la grabación siempre fue perfeccionista. Elvis con su primer disco hizo unas 60 tomas. Lo que pasa es que ha cambiado el sentido de perfección artística o interpretativa con la perfección técnica. Antes uno hacía 50 tomas para que lo que salía ahí fuese superguay y te llamara la atención, con una producción muy mimada, buscando sonidos... Ahora cuando estás grabando tienes una plantilla en el ordenador donde se marcan los compases y se trata de que la batería vaya totalmente cuadrada, los golpes uno a uno. Cuando escuchas una maqueta está todo tan imperfectamente perfecto que no te llama nada. No es el grupo. Muchos me mandan maquetas y se lo digo: no soy vosotros, está grabado con una caja cuadrada a tiempo con todos los golpes iguales. Cuando tu vienes a tocar aquí no vas a ser ese. ¿Por qué estamos haciendo esto? Es como si te haces una cuenta en Tinder o Meetic y pones una foto de cuando tenías pelo y 20 años, pero ahora eres calvo y gordo. Cuando llegue, no van a querer estar contigo, porque no eres esa persona.

P: En muchos discos se colaban sonidos o frases en las grabaciones que se acababan convirtiendo en icónicas casi por casualidad, como el 'Turn it on' de Sweet Home Alabama.

R: Eso la gente lo entiende, pero no en su música, sino en la de los demás. Por ejemplo, los Beatles cuando estaban tocando Helter Skelter y Ringo grita ‘I've got blisters on my fingers!’ [Tengo ampollas en los dedos]. Eso hoy en día no lo dejaría nadie, y menos un grupo tan potente.

P: Antes mecionabas tu segundo libro, que tiene un título con una muy buena pregunta en sí misma, ¿Cómo llevar un disco de grabación y no morir en el intento? ¿Cómo se hace?

R: Los estudios de grabación hoy en día son un trabajo bastante frustrante. Cada vez que hablas con gente de estudios de grabación están muy frustrados por lo que comentaba antes. El estudio se ha convertido en un sitio en el que todos saben lo que tienes que hacer. A veces alguien te llama diciendo que hay un error diciendo que se escucha poco el bajo en un momento dado, pero no están diciendo: “Lo que realmente está mal es que el batería no ha dado la talla y trabajar más eso”. Entonces te preguntas dónde está ahora mismo la vara de medir, que es un poco extraña. Si está todo perfecto, no llamas por un ruido, porque no pasa nada. En los discos de los Stones hay ruido y no hay problemas. A mí me preocupan más otro tipo de cosas cuando estoy haciendo la canción, porque estoy intentando que me guste entera de por sí, no si hay ruido o no. Si es muy notorio, lo quito, pero los ruidos por los que la gente llama hoy en día son porque la gente los ha escuchado por cascos 1300 veces y en la 1301 lo ha encontrado, claro.

“En la música cambian los personajes, pero el guion es el mismo”

P: Has trabajado ya con unas cuantas generaciones musicales. ¿Qué cambios has notado en los grupos que han ido llegando al estudio?

R: Cuando yo empecé en esto de la música, tú querías hacer un disco y sabías que había posibilidades de que sonase en la radio o salir de tu ciudad. Ahora la gente tiene asumido que hay mogollón de medios. Sí que es verdad que en los 80, con la Movida, todo el mundo pensaba que podía ser famoso y luego vino el batacazo. En los 90 fue un poco diferente, pero ahora ves que la gente está pensando más dónde va a salir. Hay artistas que mantienen la espontaneidad, pero también muchos que ya directamente quieren ser famosos. Eso habría en todas las generaciones, pero no lo recuerdo tanto como ahora. Ahora haces un disco, lo anuncias en redes sociales y en Spotify o Youtube, y antes tú no te preocupabas tanto de eso, sino de otras cosas. No estoy diciendo que sea peor ahora o mejor antes, solo que ha cambiado mucho. Además, los chavales están más preparados. Hay gente que toca muy bien y sabe mucho, mientras que antes te tirabas sin red a la pista. Los grupos antes venían con una compañía de discos que les hacía el trabajo y se preocupaban de hacer todo lo que hacen ellos ahora, que tienen que estar al tanto de muchas cosas, sabiendo que va a ser más mediático que cualquier grupo que saliera antes.

P: El documental se titula 'Viva el noise', ese sonido ruidoso que parece que se ha ido perdiendo desde hace un par de décadas. Desde hace tiempo imperan un tipo de sonidos muy limpios, nada que ver con lo que hubo en los 90.

R: Hay una presencia muy grande de otro tipo de música, pero estoy grabando a mucha gente muy joven que se fija en grupos de los 90. Da la impresión de que ahora no hay tanta diferencia entre lo que es underground y mainstream, parece un poco lo mismo. No hay un underground del cual pueda salir algo guay. Cuando Nirvana salió había otro tipo de música, pero se estaba creando un underground potente y, de repente, salieron y rompieron con todo. Ahora veo que los grupos underground están bebiendo mucho del mainstream, aunque es una impresión e igual me confundo. No veo que haya una capa un poco alternativa que vaya a cambiar esto de aquí a poco, pero no lo digo como bueno ni malo.

placeholder El productor Paco Loco
El productor Paco Loco

P: Siempre se habla del carácter pendular en las corrientes musicales.

R: Sí, parecía que iba de década en década. Creo que el movimiento del ruido, de incomodar de verdad, no como lo de ahora, es muy necesario. Lo veo un poco blandengue, porque yo cuando tenía 18 años lo que quería era bailar, saltar, pegarme contra las paredes y hacer eso. Se ha perdido un poco, aunque no quiero verlo como una cuestión generacional. La gente joven tiene que tener su punto salvaje. Precisamente, no es que no me guste la música que se hace ahora, sino que es todo muy amable. Siempre que vienen grupos por aquí les digo que me digan artistas de reggaeton más transgresores y lo único que encontré fueron los inicios, como Dj Playero, que juntaba el hip hop de Nueva York con la música reggae de Jamaica, con unas voces muy graves, pero luego todo empezó a suavizarse.

P: En los inicios de las redes sociales, hace ya diez años, se dijo que eran una forma de darse a conocer y que fuera más fácil vivir de la música, pero no parece que haya sido así: sigue siendo un sector bastante precario. Conociendo la situación de los grupos emergentes actuales de primera mano y comparándola con la que conociste en tus inicios, ¿cómo ves esa evolución?

R: La música es muy desconocida. Todo eso que sobre el papel es verdad, puedes anunciar tu disco, pero hay tanto, tanto y tanto que la gente solo escucha lo que tiene que escuchar: Maluma tiene 2000 millones de visitas y un grupo como el que grabo yo tiene 50. Al final, lo que interesa es lo que interesa. Es muy complicado llegar a los sitios: ahora se controlan las redes sociales igual que antes se hacía con la televisión o la radio. La gente también habla de que la música es muy inmediata, pero nada es más inmediato que Elvis, que nada más grabar el primer disco fue a la emisora de radio y al día siguiente ya estaba en todos sitios. Los números 1, los singles o los one hit wonder, fue algo que ya pasamos en los 60 y los 70. Un grupo como los Beatles podía grabar tres discos en un año, que son 30 o 40 canciones, y ahora parece que los grupos sacan una canción cada dos meses y están inundando el mercado. Lo que cambia son los personajes, pero el guión es el mismo.

"Los Beatles podía grabar tres discos en un año y ahora parece que los grupos sacan una canción cada dos meses y están inundando el mercado"

P: Por cierto, ¿nunca te han tentado desde alguna gran discográfica para pasarte a algún proyecto más mainstream?

R: Las discográficas nunca me han llamado para nada. Solo RCA cuando estaba Australian Blonde con ellos o Mikel Erentxun con Warner, pero siempre porque los artistas han querido. Nunca me han llamado de una compañía para decirme que querían que produjera un determinado artista. Es curioso, pero nunca.

P: ¿A qué crees que se debe? Los artistas parecen quedar muy contentos, incluso gente de renombre como Enrique Bunbury, que ha grabado al máximo nivel.

R: Hay discográficas que hasta me llaman para decirme que les ha flipado mi libro, pero supongo que tanto tiempo metido en el indie les dará miedo, sobre todo haciendo bandera de ello. A todo el mundo se le dice que es un indie y todo el mundo reniega, pero yo no.

P: "El indie soy yo", dices en el documental.

R: Sí (risas). Todos esos grupos a los que se les llama indie dicen que no lo son. Fue una etiqueta que les puso alguien y que no es acertada. Grupos como Vetusta Morla o Izal son los primeros en decirlo. Ellos están en otra cosa, un paso superior de lo que yo voy a ser nunca, pero no se sienten parte de ese rollo y no creo que sea bueno o malo. Es una manera de ser, como las etiquetas punk, mod o heavy, aunque a veces este tipo de conversaciones suenen un poco infantiles. No es que sea más guay, sino que es una manera distinta de entender la música y su negocio.

P: Por cierto, sorprende que llevando tantos años en Cádiz nunca hayas grabado flamenco.

R: He grabado a El Torta y hace poco a una chica de por aquí que no quedó muy contenta. Cuando la gente quiere grabar flamenco quiere sonar como algo típico y yo no tengo ni el conocimiento ni la sensibilidad para hacerlo. Si grabase flamenco, le daría otro estilo que no sé si a la gente le gustaría. Está muy de moda el rollo de volver a las raíces, pero… ¿Las raíces es donde naces o tu educación? Yo he crecido en Asturias y mi tío era uno de los mayores cantantes de tonada asturiana, pero desde que tengo 18 años escucho los Beatles y la Velvet Underground, salvo si iba a una sidrería o cantaba mi tío en familia. Tampoco me gustan mucho los grupos que fusionan el flamenco con el rock, pero los que me gustan, me gustan mucho. Por ejemplo, Smash, que hicieron una unión brutal o la primera época de Kiko Veneno y Raimundo Amador, pero a partir de ahí me da la impresión de que es como ir haciendo ecuaciones: con progresivo, con rockabilly, con trash...

Gijón Spotify Vetusta Morla Maluma