El milagro de Mondrian en el Reina Sofía: la mayor exposición del pintor desde los 80
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El milagro de Mondrian en el Reina Sofía: la mayor exposición del pintor desde los 80

Son 35 cuadros de Piet Mondrian y 60 del movimiento artístico De Stijl que preconizan la modernidad. La muestra se puede ver hasta el 1 de marzo de 2021

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La exposición 'Mondrian y De Stilj' en el Reina Sofía de Madrid (MUSEO REINA SOFÍA)

Tenía que haberse inaugurado en mayo, pero la pandemia lo paró todo. Ha sido un milagro, dicen desde el museo Reina Sofía de Madrid, pero al final ha visto la luz: este miércoles se inaugura la exposición ‘Mondrian y De Stijl’, la mayor muestra sobre el pintor holandés y el movimiento de la modernidad del que formó parte en la segunda década del siglo XX que se ha hecho en España desde los años ochenta. En total 35 cuadros de Piet Mondrian (1872-1944) y 60 de De Stijl (El Estilo) que revelan al espectador cómo esas líneas horizontales y verticales y esa conjunción de colores supusieron toda una premonición del arte pop, el cómic y el diseño nórdico de los objetos que hoy vemos en los grandes almacenes (con esos tiralineas verticales y horizontales). Lo que hoy entendemos por modernidad.

Y lo hicieron en los años veinte. Tras una guerra y una pandemia.

Las líneas horizontales y verticales y esa conjunción de colores fueron toda una premonición del pop, el cómic y el diseño nórdico

Varias salas conforman esta exposición que ha supuesto un esfuerzo tremendo, ya que en estos tiempos no son fáciles los préstamos de las obras -se ha colaborado con el Stichting Kunstmuseum den Haag-, y que está comisariada por Hans Janssen. En ellas se muestra la evolución del pintor desde el arte más figurativo de sus primeros años con paisajes y bodegones, a comienzos del siglo XX, hasta la abstracción total en el final de su vida en 1944. Todo ello mezclado con las piezas de los artistas que crearon la revista ‘De Stijl’ en 1917 y que buscaban darle la vuelta a todos También fue una época de una ebullición brutal de ideas con las vanguardias. En De Stijl la premisa era clara: lo moderno era la fusión de disciplinas artísticas, desde la pintura a la arquitectura. Y siempre buscando lo universal, no el estilo individual.

placeholder Piet Mondriaan Bosch; Bos bij Oele
Piet Mondriaan Bosch; Bos bij Oele


“Al principio vemos que está muy apegado a la tradición de la pintura holandesa, cuando se decía que quien era capaz de pintar una liebre era un buen pintor. Hay paisajes y bodegones clásicos”, comenta Teresa Velázquez, jefa de exposiciones del Reina Sofía, que se detiene en el cuadro ‘Naturaleza muerta con naranjas’, de 1900, “porque ya comienza a trabajar con la perspectiva del plano” y no de la profundidad. En estas primeras salas también hay cuadros sobre el que era el nuevo edificio de la Bolsa de Amsterdam, de Hendrik Petrus Berlage, porque será un precursor de De Stijl por su sobriedad y porque el afán de este grupo artístico es que la creación debía tener un fin comunitario.

De lo figurativo a la abstracción

Mondrian avanzó hacia un arte más deconstruido. Se puede ver en la siguiente sala cuando va pasando de un simbolismo hacia una deconstrucción en la que también tiene mucha influencia el cubismo -era otra de las vanguardias que estaba bastante en boga-. Fueron años en los que pintó muchos árboles, sobre todo el manzano.

La tercera sala muestra el cambio total: el pintor deja de ser figurativo para ser completamente abstracto. “Lo que hace es eliminar el gesto individual porque cree que en la universalidad está la belleza”, sostiene Velázquez. Fue la época en la que tanto Mondrian como Var derLeek y Schoemakers se encontraban en Laren a resguardo de la I Guerra Mundial y empezaron a dejarse llevar por las ideas de las energías cósmicas que desplegaban las rayas verticales y horizontales y las cubiertas planas. “Crean el paradigma de la modernidad y lo que buscan es eliminar el ilusionismo que provoca lo figurativo”, afirma Velázquez. Es decir, para ellos la realidad estaba más definida por las líneas geométricas, los colores rojo, amarillo y azul -son con los que trabajarán principalmente - y la perspectiva plana, que por cualquier retrato realista.

Empezaron a dejarse llevar por las ideas de las energías cósmicas que desplegaban las rayas verticales y horizontales y las cubiertas planas

Las siguientes estancias están más dedicadas a De Stijl, el neoplasticismo y artistas como Theo van Doesburg, el líder del grupo y un artista con una personalidad apabullante. Tanto que se peleó con casi todos los que le rodeaban. Incluido Walter Gropius, que iniciaba el movimiento de la Bauhaus y donde Doesburg daba clases. Hay varias piezas como sillas, una trona de bebé y hasta la recreación de una habitación para niños, donde se ve esa mezcla entre el trabajo de los pintores, los arquitectos y los interioristas. Y que todavía hoy llamaría la atención en cualquier escaparate de una marca de mobiliario.

placeholder La habitación para niños creada en 1919
La habitación para niños creada en 1919

Planos de viviendas que nunca se llegaron a construir que producen extraños juegos ópticos, piezas arquitectónicas que tampoco se construyeron nunca, el espectador tiene acceso a un mundo que parecía embrionario de lo que llegó muchísimo después. Las últimas salas, ya de vuelta otra vez a Mondrian se ve cómo este fue un precursor de las instalaciones, cómo fue el primero que dispuso el marco detrás del cuadro - “pensaba que el espectador se involucraba más y la mirada era más inmediata”, dice Velázquez- y cómo hace infinitos juegos con las líneas y los colores. Se producen constantemente efectos distintos, pero siempre hay una sensación de armonía, de calma. No es un arte que perturbe, todo lo contrario. Es además muy cerebral. “Parecen esos cuadros fáciles de los que la gente dice que todo el mundo pintaría un Mondrian, pero no es nada sencillo. Cada línea y cada color están pensados”, apostilla la jefa de exposiciones.

placeholder Los juegos con líneas y colores de Mondrian
Los juegos con líneas y colores de Mondrian

El final es la explosión jazzística del pintor. Cuando se marcha a Nueva York -en Europa están los tambores de guerra y el nazismo y no es el mejor lugar para quedarse- y se nutre de este ambiente musical en el que como ocurre con sus pinturas también tiene mucho que ver las matemáticas. En esta etapa final Mondrian es pop, es cómic, es jazz. Y solo eran los años cuarenta. Exactamente: la modernidad era eso.

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