ESTRENOS DE CINE

'Regreso a Hope Gap': cuando se rompe el amor y uno de los dos no lo sabe

William Nicholson, guionista de 'Gladiator', dirige su segundo largometraje, un drama intimista y lánguido sobre la desintegración de una pareja madura

Foto: Annette Bening y Bill Nighy en 'Regreso a Hope Gap'. (A Contracorriente)
Annette Bening y Bill Nighy en 'Regreso a Hope Gap'. (A Contracorriente)

Música de piano. Un plano cenital de un paisaje de costa agreste y fría. Una voz en off con una dicción británica perfecto, recordando su infancia. 'Regreso a Hope Gap' es este tipo de películas otoñales y melancólicas, una cinta de té de las cinco de la tarde interpretado por grandes actores de peso, Bill Nighy y Annette Bening -a quien en esta ocasión, como texana, se le atraganta ligeramente el acento-, dirigido por un cineasta que peina canas, William Nicholson -guionista de 'Gladiator' y 'Los miserables'-, y que cuenta la ruptura de un matrimonio desde el punto de vista del hijo adulto que tienen en común, una historia salida de la propia experiencia de Nicholson.

"Cuando era niño, íbamos a una cala bajo los acantilados, llamada Hope Gap [en español, la Brecha de la Esperanza]. Al bajar la marea, aparecían pequeñas pozas entre las rocas. Mi madre esperaba sentada en las rocas mientras yo exploraba. Nunca me planteé qué pensaba. Ni si era feliz". Los primeros segundos de 'Regreso a Hope Gap' son el perfecto escaparate de este drama intimista y contenido que aborda la separación en una etapa de madurez.

Basada en la obra de teatro 'La retirada de Moscú', escrita por el mismo Nicholson en 1999, 'Regreso a Hope Gap' es una cinta lánguida cuya principal baza, aparte de los paisajes -aunque la manera de filmarlos peca de desgastada- y las grandes interpretaciones de un reparto de grandes nombres con una carrera más que solvente, pero no omnipresentes en la cartelera anual. Si en su anterior película como guionista, 'Una razón para vivir', el debut en la dirección de Andy Serkins -Gollum en 'El Seños de los Anillos'-, Nicholson relataba la historia de una pareja de enamorados que luchan por su relación por encima de la enfermedad, ahora vuelve la cara de la moneda para reflexionar sobre la inercia de los matrimonios a los que no les falta de nada, salvo la felicidad del amor.

Annette Bening y Josh O'Connor en otro momento de la película. (A Contracorriente)
Annette Bening y Josh O'Connor en otro momento de la película. (A Contracorriente)

Edward (Nighy) y Grace (Bening) son una pareja que lleva 29 años casada, unidos por el respeto intelectual y el cariño de un tiempo pasado. Él, profesor, ella, editora de libros, y la gran casa que poseen en la costa sur de Inglaterra y que se ha convertido más bien en el abismo de distancia entre ellos dos, sobre todo desde que su hijo Jamie abandonó el nido para hacer su vida. Ella es impulsiva, crítica e invasiva y lleva años recopilando un poemario que le come las horas. Él prefiere pasar desapercibido, vivir en su mundo, que no le molesten. Su casa es bonita, aman sus trabajos y tienen un hijo estupendo, pero la persona con la que un día compartieron los votos es, no una desconocida, sino una aparición fantasmal y perimetral de sus vidas.

Pero Edward lleva un tiempo viendo a otra persona, y aprovecha en una de las visitas de su hijo para confesarle que ha decidido poner fin a su matrimonio para irse con un nuevo amor, la madre de uno de sus alumnos. "Me voy a marchar. He intentado hacer feliz a Grace pero no soy la persona adecuada", le desvela. "Además, por ridículo que parezca, me he enamorado".

¿No tienen derecho, como pareja que se ha amado, de intentar alcanzar la felicidad, aunque sea por caminos separados? Su hijo (Josh O'Connor), al principio acoge la noticia con incredulidad, pero luego deberá trabajar para mantenerse en un terreno neutral en medio de un campo de batalla de dolor y reproches, de una catástrofe que le coloca a kilómetros de distancia de una madre que ahora tiene que aprender a vivir sola consigo misma.

Annette Bening en otro momento de la película. (A Contracorriente)
Annette Bening en otro momento de la película. (A Contracorriente)

El director subraya la distancia emocional a través de la distancia física, tanto en la distribución de los personajes dentro de la casa como fuera de ella. Y aunque la película avanza bella y sin estridencias, calma y madura como sus personajes, en ocasiones Nicholson abusa de los recursos literarios subrayados por la voz en off, excesiva y antigua. Pero también propone un sentido del humor, que aunque no podría calificarse como fresco, funciona en el contexto: "¡Ven Edward!", llama Grace en el despacho de abogados que prepara su divorcio y, cuando su marido levanta la cabeza, descubre que su ex mujer ha bautizado al perro con su mismo nombre y es al animal a quien se dirige.

Cartel de 'Regreso a Hope Gap'
Cartel de 'Regreso a Hope Gap'

La película habla de la idealización de los lugares y momentos en los que fuimos felices. De la gente qque se agarra a ellos, aunque todo haya cambiado y ya nada sea lo mismo. Grace no podrá encontrar la felicidad hasta que no supere la amargura de la traición que siente, que no es otra que la de un amor que uno da por hecho y otro da por muerto. Y, como no, el final se cierra con un poema, uno que ambos compartían, uno que puede señalar el comienzo de la sanación, recitado vor la voz en off. Una película que es el perfecto espejo de sus personajes.

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