entrevista

Alexis Ravelo, el escritor de las cloacas: "Escribo para no romperle la cara a nadie"

Uno de los mejores autores españoles de novela negra publica 'Un tío con una bolsa en la cabeza', radiografía de un corrupto con sobres, comisiones, cocaína y prostitutas

Foto: El escritor canario Alexis Ravelo.
El escritor canario Alexis Ravelo.

¿Qué tiene que pasar para que una persona decente acabe siendo una persona corrupta? La pregunta revoloteaba en la mente del escritor Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) desde hace un tiempo. Habituado a manejarse entre las cloacas (con sus novelas) buscaba un personaje lo suficientemente ambicioso y falto de moral para meterle mano al asunto. Lo halló en Gabriel Sánchez Santana, alcalde de San Expósito —del Partido Independiente— y buen conocedor del intercambio de sobres, comisiones, noches de negocios chuscos, prostitutas y cocaína. Obviamente, el personaje es de ficción y es el protagonista de su última novela, 'Un tío con una bolsa en la cabeza' (Siruela), pero el escritor reconoce que podría estar detrás de cualquiera de esos casos que han llenado los periódicos: Gürtel, Púnica, ERES, Brugal —un caso con nombre de marca de ron ya tiene lo suyo— 'tarjetas black' o los muy canarios Faycan y Paraíso. Será por corrupción en España.

'Un tío con una bolsa en la cabeza'
'Un tío con una bolsa en la cabeza'

"Pues no tienen que pasar demasiadas cosas", contesta el escritor por teléfono. "Muchas veces son situaciones a las que vamos llegando casi sin darnos cuenta. Un día alguien te invita a una caña porque le has hecho un favor, al día siguiente esa caña se convierte en una cena, luego te cae un viaje a Santo Domingo y al final acabas cobrando en metálico. Y cuando llegas a eso y te das cuenta de que la gente está dispuesta a pagar, tú pones la tarifa. Y ahí ya...", resume. Pues los coches, las casas y los relojes de lujo.

Eso es lo que le pasa al tal Gabriel hasta que acaba, literalmente, maniatado en su casa y con una bolsa en la cabeza que apenas tiene aire. De hecho, la trama se desarrolla en solo 17 minutos. Los que le quedan de vida al alcalde corrupto mientras va pasando su vida ante los ojos de los lectores. Como si fuera en 'time-lapse', como se dice en uno de los momentos. Entonces es cuando la novela, además de contarnos "el desarrollo de la corrupción durante la democracia en España", dice Ravelo, abarca mucho más y nos encontramos ante la vida de un hombre, con sus debilidades, sus lamentos, sus arrepentimientos y hasta sus sentimientos, que es la que no solemos ver una vez acaba el juicio y el tipo entra en prisión.

"Cuando sale una trama de corrupción y sale no sé quién, hay gente que dice, oye, tan buena persona que parecía, la cantidad de cócteles… Ya le pones la etiqueta y es el corrupto, pero es que el corrupto es un ser humano como cualquiera. Y creo que un corrupto es digno de compasión como otro delincuente". En resumidas cuentas, aunque sabemos la cantidad de negocios chungos que ha hecho, cómo trató a su mujer y a sus hijos mientras adquiría poder en el pueblo, mientras leemos casi nos da pena el tal Gabriel: "Es que es un hijo de puta, pero se convierte en nuestro hijo de puta", comenta el escritor.

El corrupto es un ser humano como otro cualquiera. Y creo que es digno de compasión como otro delincuente

Novelas "de estilo mugriento"

Ravelo es uno de los referentes de la novela negra criminal actual, ganador del Dashiell Hammett, entre otros premios. Tiene cinco novelas con su personaje estrella, el exmarinero buscavidas Eladio Monroy, al que vuelve "cada vez que me cabreo por algo. Escribo para no romperle la cara a alguien", dice el escritor entre risas. Ahora está inmerso en la sexta. En otra novela más allá de las que tienen a este protagonista, 'La ceguera del cangrejo', trataba sobre la especulación urbanística en Lanzarote. Es un escritor al que le gusta enfangarse. Ir a los temas más turbios.

"Es que es en las cloacas donde se mueve la vida. De la realidad sabemos más por sus excepciones. El delito, aunque sea de cuello blanco, siempre es una supuesta excepción al supuesto orden en el que vivimos, pero deja en evidencia cuáles son nuestras verdaderas relaciones económicas y de poder", señala el escritor que también cree que los personajes corruptos son los que muestran "el lado humano de una forma más visible". Porque se ven las fallas.

Alexis Ravelo.
Alexis Ravelo.


"Yo escribo novelas de estilo mugriento. Y me interesan mucho las personas que hacen las cosas mal, con cierta cutrez. Y los corruptos son personas muy cutres", afirma el escritor. Todos hemos visto lo de las bolsas de basura cargadas de dinero y hasta los Miró en los baños. Todos hemos oído, porque así han sido publicadas, varias conversaciones de tramas corruptas reales. Hemos atendido a frases en las que no cabía un insulto más, una palabra soez más. "Es un argot muy chusco y ves de qué manera tan cutre se hacen las cosas. No tiene nada que ver con una serie nórdica, donde la manera en la que roban el dinero es tan sofisticada que ni te enteras viendo el argumento. Aquí somos más de andar por casa", mantiene Ravelo.

Me interesan mucho las personas que hacen las cosas mal, con cierta cutrez. Y los corruptos son personas muy cutres

Volquete de putas

Volquete de putas. Eso también lo hemos oído. En la última novela de Ravelo también aparecen. El escritor cree que es algo intrínseco a un tipo de corrupto relacionado con ser un hombre, ya que "también hay mujeres corruptas, pero no se van de putas". Y cuando aparecen las prostitutas y ciertos "amigos", es cuando empieza a desaparecer todo lo demás: "Te empiezas a corromper por ambición y por tener algo que, en realidad, no necesitas. Y todas las personas que te podrían querer sinceramente van siendo sustituidas por relaciones que tienen que ver con el interés. Y eso hace que al final a tu alrededor no haya nadie de quien te puedas fiar", cuenta.

Ravelo también les tiene bien cogida la medida a las corruptelas de sus paisanos canarios. Y cree que hay un perfil del corrupto en las islas. "De entrada somos todavía más cutres. España es un país de caciques, pero si el cacique te está fastidiando la vida en tu pueblo de Cuenca, te vas al pueblo de al lado y a lo mejor ya no te fastidia. Aquí te tienes que ir de la isla. Y las redes clientelares son mucho más eficientes y opresivas en una isla, con lo cual el poderoso parece más poderoso de lo que puede ser en otros sitios. Luego está nuestra socarronería y forma de ser, que influye mucho en cómo se hacen las cosas, en las formas. El corrupto de aquí siempre intentará parecer menos clasista de lo que es", define el escritor. Igual el lector puede poner nombres.

Turismo 'fake'

Y si el escritor les desnudó en la novela sobre la especulación urbanística ahora lo hace con los tejemanejes en un municipio que pasó de ser un pueblucho a uno de los epicentros del turismo, con todo lo que ello implica. Porque este es, según él, uno de los dramas de Canarias: un modelo de turismo asociado a un progreso que no siempre es un progreso y asociado a especulación con el suelo. "Es un discurso que acaba colándose entre la clase proletaria: el turismo es lo único que nos salva, etc. En Canarias hemos apostado por un turismo de sol y playa, que es un sector tremendamente volátil y frágil".

En Canarias se apostó por este modelo de turismo muy depredador, que además mueve una riqueza que casi nunca se queda aquí

Precisamente, ahora, dice Ravelo, se ve con bastante claridad: "Este año hemos tenido turismo cero. El sur de Gran Canaria es devastador porque está pensado para verlo siempre lleno de gente y ahora se te cae el alma a los pies. Se apostó por este modelo muy depredador, que además mueve una riqueza que casi nunca se queda aquí. Ha sido absurdo", se lamenta. Y por eso se pregunta: "¿Cómo hemos permitido que vivamos únicamente de este modelo?". Podría ser el inicio de una nueva novela.

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