Entrevista

Ramón Arcusa (Dúo Dinámico): “Hemos hecho siempre lo que nos ha dado la gana"

Llenó conciertos con el Dúo Dinámico en los sesenta y los ochenta y fue productor y arreglista de Julio Iglesias en Miami. Ahora cuenta su trayectoría en una autobiografía

Foto: Ramón Arcusa en 2020
Ramón Arcusa en 2020

“Algún día os contaré lo de cuando Frank Sinatra me pidió que le cantara de nuevo mi canción. Pero eso fue mucho más tarde”.

Muy pocos pueden empezar así sus memorias y Ramón Arcusa (Barcelona, 1936) es uno de ellos. La mitad del Dúo Dinámico ha publicado 'Soy un truhán, soy un señor (o casi)' (Martínez Roca, 2020), libro en el que repasa de forma ágil y concisa -apenas 250 páginas- una trayectoria musical de seis décadas. De hecho, se llega a echar en falta que entre más en detalle en episodios que rozan lo surrealista -cuando no lo superan-, pero que también son el reflejo de una época que se fue. Y, claro, se deja entrever que se queda mucho por contar.

'Soy un truhán, soy un señor'
'Soy un truhán, soy un señor'

La historia de The Dinamic Boys -así se quisieron llamar en un inicio- comienza en la fábrica barcelonesa de Elizalde en la que se conocieron y continúa con la pareja tratando de sortear los quehaceres del Servicio Militar Obligatorio -la mili, vaya- para atender a grabaciones y actuaciones. A partir de ahí se sucedieron giras tan precarias como exitosas durante los 60, década en la que su estrellato se fue apagando según pasaban los años.

Una de las claves para su separación en 1972 fue el fracaso comercial que tuvieron un par de años antes. Fueron a Londres a grabar un disco al máximo nivel, para lo que contaron con Jimmy Page e Ian Anderson como músicos de sesión. Sí, no busquen en Google porque no hay confusión ni otros artistas con mismo nombre: eran el guitarrista de Led Zeppelin y el flautista de Jethro Tull. Y puede que andara por allí un tal Elton John (de eso no están del todo seguros).

Cuando regresaron, apenas hubo quien quiso escucharlo. El público seguía pidiendo canciones que ya entonces eran algo retro -'Quince años tiene mi amor' tenía una década, por ejemplo- y ellos estaban empeñados en defender su nuevo álbum. En los 80 resucitaron gracias, en gran parte, a 'Resistiré', el himno que saturó España en las semanas más duras del confinamiento. Pero ese éxito llegó cuando Arcusa ya estaba a otras cosas. Por eso el libro no lleva como título alguna canción del Dúo Dinámico, sino un clásico de Julio Iglesias. ¿Por qué? Es una parte de su trayectoria más desconocida, pero fue su productor, compositor y arreglista de cabecera durante 18 años en Miami. Para ser más exactos, entre 1988 y 1995; o lo que es lo mismo: en todo el meollo, en la fábrica del mayor fenómeno superventas español.

Arcusa fue el productor, compositor y arreglista de cabecera de Julio Iglesias durante 18 años en Miami. Para ser más exactos, entre 1988 y 1995, en todo el meollo

Una época en la que se permitían rechazar composiciones de gigantes de la música como Stevie Wonder o Herbie Hancock y que, también, estuvo marcada por las excentricidades y lujo que rodeaban la vida del cantante madrileño. “Pero eso fue mucho más tarde”, así que toca bajar las revoluciones y poner la aguja al principio de esta historia.

PREGUNTA: Aunque algo implícito, el libro también es una historia de la creación de la industria musical en España. Cuando empieza el Dúo Dinámico no había prácticamente nada dedicado al pop-rock, era una especie de erial. ¿Cómo os apañabais?

RESPUESTA: En cuanto a música pop y rock, en nuestro país aún no estaban puestas ni las calles. Afortunadamente tuvimos la ayuda de grandes músicos que había en aquel tiempo ya en Barcelona y un estudio razonablemente bueno, de Gramófono Odeón. A partir de 1964 grabábamos con un cuatro pistas que habían traído desde Abbey Road, que era con el que los Beatles habían hecho sus primeras grabaciones.

Cuando empezamos a ver cómo funcionaba ese mundo, decidimos dirigir nuestra propia carrera, y eso quizá lo pudimos hacer porque veníamos de hacer un trabajo en la fábrica que nos ayudaba. Allí estábamos de delineantes proyectistas y debíamos mirar cómo se podían mejorar las cosas en la maquinaria para hacer que fuera más eficiente, y eso luego nos ayudó mucho a organizar nuestra vida artística. Tanto Manolo [de la Cueva] como yo habíamos hecho ya varios intentos de entrar en la música, que era nuestro hobby, y tuvimos la suerte de hacer canciones que tuviesen algo.

P: Al leer las páginas dedicadas a esos años sorprende ver la precariedad que había detrás de todo aquello. Podíais cortar la Gran Vía de Madrid cuando ibais a actuar a la radio, pero para las giras os movíais en vuestros propios coches, que además eran de segunda mano. También cargabais todo el equipo y luego lo montabais, como un grupo que está empezando. ¿Cómo era posible vender tantos discos y que no recayera económicamente sobre vosotros? Estamos hablando de superar en ventas a Elvis o Paul Anka.

R: Realmente no se ganaba tanto dinero como si hubiéramos tenido esa misma popularidad hoy, porque el artista tiene muchos más medios. Es que estábamos en lo que estábamos, en la dictadura, pero con precios que no eran altos. Recuerdo un pago especial que nos hicieron en Palma de Mallorca, donde llenamos un estadio con 15.000 personas y nos pagaron 15.000 pesetas por llenar el estadio. Las cifras que se barajaban eran pequeñas y nosotros no podíamos pensar en cosas como un coche nuevo, aunque luego sí lo pudimos hacer. Por eso siempre andábamos con coches de segunda mano durante toda la década de los 60.

Ahora me sorprende a mí pensar en esto que te has fijado, porque no le daba importancia y me está sorprendiendo. Para nosotros el pragmatismo era fundamental y aceptábamos las cosas como venían, sin preocuparnos demasiado, haciendo las cosas lo mejor que sabíamos y esperando que funcionara adecuadamente, y afortunadamente funcionó razonablemente bien.

P: De hecho, hasta hicisteis merchandising viendo que no había muchos ingresos.

R: Nuestros padres no estaban nada seguros de que cambiáramos el trabajo que teníamos, un trabajo serio, por algo más liviano como la música. Imposible. Nos planteamos que había que sacar máximo partido mientras durase lo de cantar, porque no sabíamos cuánto iba a alargarse y era cuestión de aprovechar todas las oportunidades.

Vimos que estaban vendiendo postales con nuestra imagen en los quioscos, pero sin que las controláramos nosotros. Era gente que hacía fotos y las vendía por su cuenta, así que pensamos hacer lo mismo. Buscamos un fotógrafo en Barcelona, hicimos una serie de fotos preciosas, fuimos a la mejor imprenta de Barcelona... Y sabíamos que iba a funcionar porque estábamos en auge. Hicimos un buen negocio aplicando el sentido común a una vida de artistas que pensábamos efímera y afortunadamente no lo fue.

P: Pese a la precariedad, de repente había momentos de estrellas de rock como alquilar un pequeño avión para girar por las Islas Canarias… en 1961.

R: Aquello parecía un avión de juguete. El riesgo que corrimos de hacer esa gira por toda Canarias también tuvo su gracia y sus cuestiones porque las pasamos canutas en el aterrizaje y despegue en la isla de La Palma, porque la pista era muy pequeña. Si eso hubiera sido ahora, lo habríamos pensado más y seguramente no lo habríamos hecho, pero entonces las cosas eran así y lo hacíamos. Pragmatismo a tope.

P: Hoy en día se habla mucho de la hiperproducción de la música actual, con artistas sacando singles continuamente, pero vosotros sacábais tres o cuatro EPs en el mismo año.

R: Si te dedicas a algo, has de hacerlo a tope o no hacerlo. Trabajábamos todo lo que podíamos, grabando doce canciones al año, cuatro al trimestre. A partir del 67, con el cambio de compañía a Vergara, grabamos un álbum ya completo. Por eso algunos discos salían mejor que otros, porque nos obligaban a grabar continuamente y había algunas canciones muy acertadas y otras menos. Pero bueno, mirado con la distancia estamos contentos.

P: La irrupción del pop y el rock en Reino Unido se relaciona con la generación de la posguerra que quería distinguirse de la de sus padres. En España también hay una generación de posguerra, la vuestra, que empieza a empaparse de esos sonidos pero no genera un movimiento fuerte o con cierto arraigo, más allá de éxitos como el vuestro, que luego no tuvieron continuidad posterior.

R: Había intentos de hacer música por todos lados en ese tiempo, pero no tantos como se esperaba. También estaban Los Pekenikes o Los Brincos, por ejemplo. A partir del 63, los Beatles y los Rolling marcan una época y salen muchos grupos parecidos en España, como los Mustang. Incluso había imitadores del Dúo Dinámico, como tres o cuatro dúos a la sombra de nosotros.

Nuestro secreto fue encontrar canciones que contagiaban más a la juventud que los demás. Quizá tuvimos suerte en componer lo que demandaban, como 'Bailando twist'. 'Quince años tiene mi amor' también fue básica para darnos a conocer en toda España, el primer número uno a nivel nacional. Pero ni pensábamos en eso: hacíamos lo que nos parecía y nos salía bien. Estábamos con una flor en el culo.

P: Tampoco hubo mucha negativa hacia vosotros por parte de los mayores, cosa que sí pasaba en Reino U nido. En el libro se menciona un artículo de 'La Vanguardia' de 1960 que criticaba que usarais micros, pero por lo demás parece que encajasteis bastante bien.

R: Fuimos aceptados de inmediato entre la juventud porque nuestra imagen era joven. La gente joven busca siempre un modelo a seguir, de vestuario, de música, de forma de ser... Y entonces no era excepción. El rechazo lo teníamos en los padres, que estaban asustados de cómo reaccionaban sus hijas en los conciertos. Había una cierta histeria, como luego ocurrió con los Beatles, y era alucinante también para nosotros. Los padres no entendían que los jóvenes se desmadraran un poco.

Fuimos los indies. Si ahora se habla de indie, imagina nosotros: no había nada hecho y tuvimos que empezar desde cero


P: Pero no parece un gran rechazo. Por ejemplo, teníais un superior en la mili que os libraba de ciertas tareas a cambio de cantarle canciones como 'Cowboy'.

R: No, en absoluto. Siempre tuvimos una aceptación natural porque éramos lo nuevo, aunque ahora con la distancia no se ve así. Fuimos los indies. Si ahora se habla de indie, imagina nosotros: no había nada hecho y tuvimos que empezar desde cero. La gente joven que empieza ahora a nivel independiente lo tiene todo hecho, como los estudios digitales que se pueden hacer en casa, que ya hubieran soñado tenerlos cuando grabábamos en Gramófono Odeón, y era una gran compañía.

Aparte, nosotros éramos pulcros. Cantábamos rock, tampoco demasiado, pero no era un rock de chapuza de cuero, ni con drogas... El rock tiene ese punto que la gente acepta mucho de vivir en el filo de la navaja, que uno no sabe si son drogadictos que hacen fiestas, orgías... Nosotros en cambio éramos pulcros y yo creo que las madres nos veían como ese hijo casadero para sus hijas, dentro de cantar canciones modernas. Íbamos con pantalón blanco y jersey rojo... La pinta era de buenos chicos, por lo menos.

P: Tampoco aparecen excesos de la noche. Apenas hay alcohol y solo un poco de marihuana, ya habiendo pasado el éxito inicial. ¿Las drogas llegaron después al mundillo o erais los raros por no drogaros?

R: Es que no había. Lo primero es que no se estilaba y si se hacía, se aplicaba la ley de vagos y maleantes, que es de la República, por cierto. La drogadicción empieza con amigos, imagino, que te dicen de probar, y yo no tuve ningún amigo drogadicto, que yo sepa. Las drogas no existían en ese tiempo ni pensábamos en ellas, porque comer era lo primero y lo fundamental.

Además, nosotros fuimos siempre a nuestro aire. Hemos conocido a muchos otros artistas y trabajado con ellos, pero siempre profesionalmente: el estudio, grabamos y nos vamos. Hemos salido muy poco y, aunque hemos tenido buena relación con ellos, no nos hemos arrejuntao, como se dice. En ese sentido, tampoco las drogas nos hicieron mella. No estábamos en ese ambiente, en absoluto. Solamente recuerdo una vez que me dieron un polvo blanco en Caracas, que no sabía ni lo que era pero todo el mundo lo tomaba. Fue solo en ese viaje. Nunca más en la vida y no me ha hecho falta.

Solamente recuerdo una vez que me dieron un polvo blanco en Caracas, que no sabía ni lo que era pero todo el mundo lo tomaba. Fue solo en ese viaje. Nunca más en la vida y no me ha hecho falta

P: Donde hay paralelismo entre lo ocurrido en Reino Unido y España es en el público. Era mayoritariamente femenino, con la etiqueta de “grupo para chicas” en tono peyorativo, como pasaba también con los primeros Beatles. ¿En qué momento os empezaron a aceptar también los hombres?

R: Los chicos nos odiaban en los 60. Cuando salían con chicas, a lo mejor les decían que les gustaba el Dúo Dinámico y tenían cierto recelo de nosotros. Con el paso del tiempo, cuando nos casamos en los 70, todo el tema de las chicas se relajó y los chicos dejaron de mostrar tanto rechazo. Con el paso de los años, matrimonios de fans que se habían casado nos confesaban que también les gustábamos, pero tenían que demostrar lo contrario con sus chicas.

Nos satisface muchísimo saber que hay tantas parejas e hijos que son producto de 'Perdóname', que es una canción que hizo estragos en los 60. Deberíamos reunir en un concierto a todos los hijos de 'Perdóname', porque ya nos ha venido alguno a decirnos “¡yo soy hijo del Perdóname!” (risas).

El Dúo Dinámico junto a Serrat en 2012
El Dúo Dinámico junto a Serrat en 2012

P: La verdad es que el libro está cargado de anécdotas que parecen de película, en especial vuestro mánager de entonces, José María Lasso de Vega. Por ejemplo, en 1968 te colocó un maletín para que lo colaras en el aeropuerto del Prat… y que resultó estar lleno de dinero para Joan Manuel Serrat, que tuvo que exiliarse tras negarse a cantar el La, la, la en castellano. En otra ocasión, llegó a fingir una enfermedad letal para reconciliarnos con un promotor.

R: En aquel tiempo, en los 60, el mundo artístico, sobre todo de las actuaciones, consistía en ver quién engañaba a quién, y Lasso de la Vega era un maestro en eso. Él era un personaje divino, genial. Tenía tantas cosas en marcha en toda España que iba al aeropuerto y cogía el primer avión que saliera, no importaba dónde, porque allí tendría algo que hacer. Tenía tanta ascendencia con Iberia que un día teníamos que hacer una gala y tomar un vuelo en el que no quedaban plazas. Al final consiguió hacer bajar a dos monjitas del avión y pasamos una vergüenza terrible, pero éramos unos mandados de los que él nos decía. Todo reunido durante tantos años tiene su enjundia y, además, la vida en aquel tiempo era distinta, estábamos a la que saltaba.

P: Ya a finales de los 60, la popularidad del Dúo Dinámico comienza a caer y no había forma de que remontara. ¿Qué falló para que no os pudierais mantener en la cresta de la ola?

R: Seguimos haciendo canciones interesantes cuando dejamos Gramófono Odeón en el 66, tanto en el disco que sacamos con Vergara como en el que grabamos en Londres. No es que hiciéramos canciones peores, sino que teníamos más competencia. Después de los Beatles y los Rolling, empezó a haber grupos en España que hacían la competencia y nosotros estábamos muy vistos y quizá era cuestión de cambiar ya.

P: Os vais a Londres para grabar a lo grande un disco que, al final, fue un fracaso comercial. Allí contasteis con músicos de sesión como Jimmy Page o Ian Anderson, que ya tenían bastante fama. ¿Cómo llegó a suceder aquello?

R: Estuvimos grabando 15 días en Londres y allí había una orquesta completa que grababa todo en directo, unos 30 músicos al mismo tiempo. Estamos hablando de otra época y entonces era costumbre que aunque tuvieran carrera exitosa en solitario, los mejores músicos de sesión siguieran grabando. La vida era más difícil entonces y no querían perder oportunidades de estar ahí, por si acaso lo otro no funcionaba. Ser artista antes no era como ahora, era un trabajo más simple, por decirlo de alguna forma: mejor que un trabajo normal pero tampoco se ganaba para vivir como un millonario.

Nosotros al terminar como el Dúo Dinámico tuvimos que seguir trabajando para seguir viviendo. Es verdad que ganamos dinero, pero se gasta mucho más con la vida de artista. Te queda algo, igual has comprado un apartamento, pero tienes que seguir trabajando para comer. Eso hace que hagas las cosas lo mejor posible porque quieres ganar terreno en lo que trabajas.

Nosotros al terminar como el Dúo Dinámico tuvimos que seguir trabajando para seguir viviendo. Es verdad que ganamos dinero, pero se gasta mucho más con la vida de artista

P: Llama la atención lo poco que os llamaba la atención grabar con músicos de esa talla. Cuando estabais allí, ¿sabíais que el chaval que tocaba la guitarra estaba arrasando con su grupo?

R: No le dábamos importancia, era lo normal. De todos modos, eso ya nos lo contó en otra ocasión el avisador de músicos, que era un personaje que te ponía en contacto con ellos, en casa de Juan Pardo. Él grababa también en Londres y tenía el mismo avisador, y comentaron que toda esa gente había estado en la grabación.

P: Pese a todo eso, cuando volvéis el disco no conecta con el público.

R: En los conciertos cometimos el error de querer tocar ese disco mientras la gente nos seguía pidiendo 'Perdóname', 'Quisiera ser', 'Esos ojitos negros'... Y nosotros habíamos preparado una presentación para tocar lo nuevo por toda España. Fue un error terrible. En aquel entonces íbamos con un remolque con el equipo, acompañados de cuatro músicos, y seguíamos montando todo nosotros. Estábamos en horas más bajas y costaba tener actuaciones. Cantábamos lo que el público no quería y no teníamos éxito, pero no queríamos terminar mal y decidimos poner fin a nuestra carrera después de 13 años bastante interesantes.

Y ahí nos pusimos a hacer lo que sabíamos: componer, hacer arreglos y producciones para otros artistas. También logramos estar en el mapa con ese trabajo. Es nuestro pragmatismo: aceptar lo que viene y hacerlo lo mejor posible. Vivíamos siempre a nuestro aire. Fue nuestra grandeza… y nuestra pobreza.

P: Además del poco encaje de este disco, también apuntáis a la llegada de la canción protesta como otra de las causas de la caída de popularidad del Dúo Dinámico.

R: Coincidió que a principios de los 70 empezó la canción protesta y nos descolocó aún más. Llegamos a hacer algún intento de ese tipo, como 'Un día llegará', que era un poco híbrida. Nosotros nos disolvemos dos años antes de la muerte de Franco, y había tropecientos mil cantantes de canción protesta, casi tantos como partidos.... Pero los partidos no podían reunirse como tal y hacían conciertos de canción protesta donde se reunían todos los futuros políticos del PSOE o el PCE.

Llega la democracia y, ya en el 78, nos llaman de parte de Antonio Asensio, que luego sería dueño de Antena 3, porque quería que tocáramos en la presentación de El Periódico de Catalunya en Madrid y Barcelona. Ese día estábamos grabando con Julio Iglesias y le dijimos que no, que no teníamos músicos ni nos acordábamos de las canciones. Volvieron a insistir y Julio nos decía que aceptáramos, así que le preguntamos cuánto cobraban Víctor Manuel y Serrat, que eran los que más caché tenían entonces. Nos dijeron 500.000 pesetas, y les pedimos un millón por las dos actuaciones. Al cabo de un rato me dicen que un millón no, pero que 900.000 sí. Eso para nosotros era una locura, estábamos ya en otro terreno y tuvimos que decir que sí.

A partir de la primera actuación empezaron a llamarnos de todas partes. La gente estaba ya hasta el moño de la canción protesta, que era lo más aburrido del mundo, quiere empezar a divertirse y llama al Dúo Dinámico otra vez. En los 80 hubo un verano en el que hicimos 90 shows, casi impensable hoy en día.

La gente estaba ya hasta el moño de la canción protesta, que era lo más aburrido del mundo, quiere empezar a divertirse y llama al Dúo Dinámico otra vez

P: En esos años llega la Movida madrileña estaba ya en ciernes, con una música que también era festiva y sin mucho tinte político. Aquello siempre se ha presentado como algo completamente nuevo y nunca hubo una reivindicación del pasado anterior del pop rock en España ni ningún tipo de conexión entre ambas épocas.

R: Sí, y no sabemos por qué. Hay muchos libros en los que parece que la música pop rock en España empezó con la Movida madrileña. He leído cosas que me parecían increíbles porque los que estuvimos haciendo cosas en los 60 no contábamos nada. La gente tiene su propio concepto de la historia y tampoco nos preocupa ni nos hemos quejado de nada. Es de las primeras veces que hablo de ello en esta conversación. Aceptamos encantados que hubiera gente nueva y al final la vida nos recompensó. Si hubiéramos seguido cantando ese tiempo, habríamos aburrido hasta a las moscas.

P: Estos meses ha vuelto a irrumpir 'Resistiré', incluyendo una nueva versión para la que, curiosamente, no os llamaron, cosa que no os sentó muy bien. ¿Qué pasó ahí?

R: Hubo un intento, pero posterior, cuando estaba hecho el vídeo. Nos hubiera gustado que nos hubieran llamado. A lo mejor hubiéramos dicho que ‘gracias pero no’, pero deberían haberlo intentado. No puedo ponerme en la cabeza de otra gente, pero quizá pensaron que podíamos distraer el producto. A nosotros nos quiere muchísimo la gente y no sé si el resto de artistas nos quiere lo suficiente o si nos consideran oportunos porque somos de otra época. También hay mucha gente que cree que no actuamos, pero no hemos parado desde el 78, con una media de 25 conciertos anuales por toda España.

Hay muchos libros en los que parece que la música pop rock en España empezó con la Movida madrileña. He leído cosas que me parecían increíbles porque los que estuvimos haciendo cosas en los 60 no contábamos nada

P: Parece que no hay mucho reconocimiento o reivindicación de vuestra música, en contraste a la repercusión que tuvo. Visto con perspectiva, ¿se ha hecho justicia con el Dúo Dinámico?

R: Seguramente no. Si hubiéramos nacido en Estados Unidos o Francia, seguro que estaríamos más en el candelabro, pero tampoco nos importa. Hemos hecho siempre lo que nos ha dado la gana y eso no tiene precio, la verdad. Estamos satisfechos, no podemos pedir más.

P: Más allá del Dúo Dinámico, tuviste una segunda vida en la música como productor, compositor y arreglista de Julio Iglesias en los años clave de su carrera. Es algo que mucha gente desconoce y la referencia a 'Soy un truhán, soy un señor' en el título del libro parece una forma de reivindicar esa otra parte de tu trayectoria.

R: Totalmente. Pensé que sorprendería porque cuando mucha gente lo viera se iba a preguntar, ¿pero por qué este tío con este título? Esa primera provocación fue interesante. Yo entregué el libro en noviembre y ha salido ahora, después de todo el tema del coronavirus. Antes de publicarlo, la editorial quería cambiar el título a Resistiré, pero... ¿cómo voy a ceder al oportunismo barato? Aparte, la canción no es mía, sino de Manolo, que hizo la música y parte de la letra, y Carlos Toro, que culminó una letra excepcional. Me habría parecido feo aprovecharme de algo así porque no es mi estilo.

Antes de publicarlo, la editorial quería cambiar el título a 'Resistiré', pero... ¿cómo voy a ceder al oportunismo barato? Aparte, la canción no es mía, sino de Manolo

P: Durante dos décadas estuviste al timón de discos que vendían millones y millones en todo el mundo, pese a que en tus inicios habías sufrido cierto desprecio por no tener una formación completa de conservatorio.

R: Nos catearon en el primer examen que hicimos en la SGAE porque no estábamos a la altura como autores. Allí llamaban silbadores a los nuevos artistas pop, porque generalmente no sabían música y necesitaban un músico que escribiera cuando silbaban las melodías. Yo había estudiado tres años de solfeo y dos de piano con 9 años, y me sirvió de muchísimo para después, porque parecía que había estudiado mucho más. Yo no soy músico de verdad, porque no soy capaz de tocar una partitura de corrido, pero tenía cualidades como pensar en melodías de todo tipo y la intuición de cómo tenían que sonar los instrumentos.

Utilicé más el sentido común de artista que de músico, sobre todo con los contracantos, que es algo que se ha perdido mucho y nadie se ha dado cuenta. El contracanto es lo que toca la orquesta después de la voz, como en el estribillo de 'Soy un truhán'. Ese contracanto es tan importante como lo anterior, es básico. El que empezó a cambiar esto diría que fue Alejandro Sanz, que hace canciones que para mí son incantables porque después de una frase viene otra. Fíjate en la mejor, 'Corazón Partío': no tiene espacio para respirar y no sé cómo lo hace. Ha creado un estilo que han seguido muchos artistas, como Malú. Eso no sé si es bueno o malo, es diferente y a mí personalmente me gusta menos. Creo que hay que generar espacios en las canciones, igual que en los discursos: es igual importante lo que dices como los silencios.

P: Al terminar de grabar y producir un álbum… ¿Se sabe cuando estás ante un éxito o eso pilla siempre de sorpresa?

R: Cuando tienes una canción redonda en letra y música, ya sabes que tienes ahí un buen arreglo. Es imposible hacer un buen arreglo y una buena producción de una mala canción, tiene que haber un mínimo. Dentro de las que eliges para el disco, si tienes suerte, suele haber una, dos o tres que destacan, los singles, y realmente se nota cuando los acabas en el estudio. Recuerdo que al final de grabar 'Begin The Beguine' para Julio Iglesias [primer éxito en Reino Unido] los músicos se levantaron a aplaudir. Eso es algo extraordinario, es muy raro que ocurra.

P: ¿Y no has creído estar ante una canción redonda y que luego pinchara?

R: Sí, también, porque uno siempre tiene preferencias por alguna canción que ha hecho y luego resulta que por las circunstancias no ha tenido éxito. 'Creadora de sueños' es una de las mejores canciones que he escrito, pero la grabamos en el mismo álbum que 'Resistiré', que se la comió. Al final el público es el que elige las canciones, aunque la promoción evidentemente ayuda: se repiten tanto al final parece hasta creíble, como las mentiras de los políticos.

Julio Iglesias, Ramón Arcusa y los Beach Boys en 1984
Julio Iglesias, Ramón Arcusa y los Beach Boys en 1984


P: La época en que te mudas a Miami con Julio Iglesias da casi para otra entrevista, o más bien una serie. Desde ensayar con grupos como los Bee Gees o los Beach Boys a rechazar composiciones de Herbie Hancock o Stevie Wonder. Sobre todo, destaca el encuentro con Frank Sinatra. Habías compuesto What’s a Guy to Do para un dueto entre Julio Iglesias y él os citó en un casino de Las Vegas donde le cantaste esa canción. Le dio el visto bueno pero nunca se llegó a grabar. ¿La gran espina clavada?

R: Seguramente, porque íbamos con mucha ilusión. Lo más difícil era acercarse a él y cantar la canción. Lamentablemente sucedieron varias cosas. Allí mismo llamó a su productor Quincy Jones, pero estaba grabando un disco para Michael Jackson, y en aquel momento los discos serios tenían un año de producción. Después enfermó y, de hecho, aquella noche fue de las últimas que hizo en casinos y no se supo más. Es una pena. La canción la he subido hace poco a Spotify cantada por mí, porque se quedó en un cajón y era una canción perfecta que podían cantar Julio y Sinatra.

P: También daría mucho de sí todo lo extramusical que se comenta de aquella etapa con Julio Iglesias. Se le quemaron dos Roll Royce la misma tarde, compró un Ferrari que solo usó una vez, encargaba marisco fresco para que se lo enviaran en avión desde Galicia y hasta trató de acabar con rocas y algas de una playa porque le fastidiaban las vistas. Por cómo lo cuentas, da la impresión de que estabas mirando todo eso con cierta distancia, sin entrar mucho en ese embolado.

R: Lo más importante en la vida es saber estar en tu lugar y no vivir por encima de tus posibilidades. Yo entendía que era el productor de Julio y debía estar en mi sitio. Nunca utilicé a Julio para mi propio beneficio. Tenemos muy pocas fotos juntos, y solamente cuando me decía él que nos hiciéramos una porque estábamos en un estudio o con la familia. Tendré 20 fotos, pero no se corresponden con los 20 años que he estado trabajando en su casa. Eso era suficiente para mí, y lo volvería a hacer así. Bueno, me hubiera gustado tener una foto con Frank Sinatra, eso sí, pero era complicado. Si hubiera habido móviles, quizá lo hubiera intentado (risas).

P: ¿Impresionó más vivir el boom del Dúo Dinámico o esa vida en Miami?

R: Realmente, ocurre que las cosas pasan día a día, no de golpe, y las aceptas como vienen. Es algo en lo que no pensabas en el momento: ibas conociendo a gente, personas maravillosas que luego puestas todas juntas... ¡Diablos, dónde ha estado este tío! Pero la vida sigue paso a paso, no le doy más importancia y lo cuento porque es simpático. Además, nosotros estábamos también en el ajo, acostumbrados a que nos dieran todo en bandeja y cuando decidimos dejar de cantar sabíamos que íbamos a perder todo lo que tienen los famosillos, que es impagable. Estábamos acostumbrados a esa cierta normalidad en esa anormalidad que sería para la gente de a pie. No es presumir de nada, pero estás en otro estatus.

P: Estuviste muy cerca de ser el primer productor de Enrique Iglesias, pero lo rechazaste por lealtad al padre.

R: Si hubiera terminado con Julio seis meses antes, probablemente hubiera producido algún disco de Enrique Iglesias. Todo el mundo a su alrededor pensaba que yo era el personaje idóneo: había trabajado con éxito con Julio durante tantos años y ahora podía hacer lo mismo con su hijo. No fue y me alegro, porque ha tenido una carrera fulgurante y no vamos a cambiar nada del pasado que pueda estropearlo.

Espero que el reggaeton pase pronto. La mejor canción que se ha hecho es 'Despacito', muy por encima de todo lo demás

P: Él ha acabado bastante metido en el reggaeton. El año pasado el Dúo Dinámico presentó una canción para Eurovisión que no fue preseleccionada y criticabais que “solo se piensa” en este género, que en unos años ha acabado acaparando todo. Tras sesenta años en la música, ¿que te parece esta tendencia?

R: Espero que el reggaeton pase pronto. La mejor canción que se ha hecho es 'Despacito', muy por encima de todo lo demás. Es espectacular: bien hecha, bien construida, bien grabada, buen sonido, simpática... A mí a veces casi me molesta, me da vergüenza, escuchar según qué letras de reggaeton, y no soy puritano, pero es que es vulgar. Prefiero letras que no sean explícita y tengan cierta gracia… No me gusta el reggaeton, sencillamente, pero luego hay otros estilos fantásticos, como lo que hace Rosalía.

En cuanto a lo de Eurovisión, yo creo que hay cierta confusión generalizada y no sé si los jurados también se mueven de acuerdo a lo que les piden que elijan. Presentamos una canción escrita por Manolo, Carlos Toro -que fueron los que compusieron Resistiré-, y yo. Era una canción bastante potable y ni siquiera pasó a la final. No es que tengamos derecho a ser finalistas, pero yo creo que merecía al menos ser estudiada. La tenemos ahí para grabarla.

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