¿crímenes de guerra que salvan vidas?

El atlas nazi de anatomía que cirujanos y facultades de medicina siguen utilizando hoy

Una investigación de 1998 reveló que su autor, Eduard Pernkopf, utilizó a cientos cientos de asesinados por el nazismo como modelos para sus dibujos

Foto: Un dibujo del atlas de anatomía de Pernkopf. (Erich Lepier)
Un dibujo del atlas de anatomía de Pernkopf. (Erich Lepier)

Una mujer de 50 años está tumbada en la mesa de operaciones. Tiene un historial complicado. Ha pasado por varias intervenciones para reconstruir su rodilla, y éstas han provocado el pinzamiento de un nervio. El dolor es tan insoportable que la paciente se plantea una amputación de la pierna si la operación para liberar la presión no funciona. La doctora Susan Mackinnon, una de las cirujanas más prestigiosas en esta especialidad, explora la rodilla abierta de su paciente en el quirófano. A pesar de 30 años de experiencia, no consigue localizar el nervio comprimido en la musculatura de la articulación. No cuenta con mucho tiempo y decide consultar un atlas de anatomía. Pero no uno cualquiera; el único con unos dibujos tan detallados que le permitan llegar hasta el nervio safeno. Se trata de un libro de mediados del siglo XX que le regalaron hace años, cuando empezó a estudiar cirugía. Uno de sus compañeros fue a buscarlo a su despacho y le envió una fotografía de la ilustración que necesitaba.

Dibujo del 'Atlas anatómico' de Pernkopf. (Franz Batke)
Dibujo del 'Atlas anatómico' de Pernkopf. (Franz Batke)

Mackinnon encontró el nervio, la operación fue un éxito y la paciente dejó de sentir dolor por primera vez en muchos años. Pero la doctora acababa de enfrentarse a un gran dilema ético. Años después de que le regalaran aquel atlas antiguo, conoció la macabra historia de sus dibujos y la controversia que generan en la comunidad médica internacional. El libro se titula ‘La anatomía topográfica del hombre’. Su autor, Eduard Pernkopf, tuvo una trayectoria académica próspera durante la Segunda Guerra Mundial. En 1933, fue nombrado director del Instituto Anatómico de Viena. En 1938, decano de la Facultad de Medicina en la Universidad de Viena y, en 1943 hasta el final de la guerra, rector de la misma institución.

Durante veinte años, dedicó 18 horas al día a diseccionar cuerpos y supervisar a los dibujantes de lo que se convertiría en su atlas anatómico monumental. El primero de los cuatro volúmenes que lo componen se publicó en 1937. Los artistas vieneses que pintaban a las órdenes de Pernkopf lo hacían al modo de “miniaturistas holandeses”, utilizando la técnica del pincel seco y la acuarela transparente, según una investigación del ‘Journal of Biocommunication’. El atlas de Pernkopf fue una referencia en el ámbito de la neurocirugía por la precisión y el detalle incomparable de sus ilustraciones, especialmente las del sistema nervioso periférico.

El doctor Eduard Pernkopf y sus ilustradores. (Archivo)
El doctor Eduard Pernkopf y sus ilustradores. (Archivo)

“El atlas de Pernkopf detalla algo que no conocíamos, el camino de los nervios. Por eso los neurocirujanos lo siguen usando”, explica Carmen de la Fuente, vicepresidenta de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica. “Pero estos dibujos provienen de auténticos crímenes de guerra. Pernkopf diseccionaba a personas recientemente asesinadas de una forma inadmisible. Vulneró completamente la dignidad humana”. De la Fuente se refiere a las revelaciones de una investigación de la Universidad de Viena en 1998. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Instituto de Anatomía recibió 1.377 cadáveres de personas asesinadas por el régimen nazi. Al menos 40 dibujos de Pernkopf usaron como modelos a estos ejecutados. El origen de los cuerpos restantes todavía es incierto.

La investigación destapó el vínculo del anatomista con el nazismo. Como decano de la Facultad de Medicina, Pernkopf despidió a 157 de los 197 trabajadores de la institución. Después, la mayor parte de ellos emigraron, se suicidaron o murieron en campos de concentración. El médico y sus ilustradores fueron miembros devotos del Partido Nazi. Carmen de la Fuente reconoce que algunos de sus dibujos son “excepcionalmente precisos para la época”. “Todavía pueden ser útiles para salvar vidas humanas, podemos usarlos para hacer el bien, pero hay que tener muy claro que son el resultado de auténticas barbaridades. Se degradaron cientos de cuerpos humanos”.

Cubierta de una edición de 1945 del atlas de Pernkopf. (Ana Ramírez)
Cubierta de una edición de 1945 del atlas de Pernkopf. (Ana Ramírez)

Un artículo de la revista ‘Clinical Anatomy’, ‘Relatos de primera mano en el laboratorio del profesor Eduard Pernkopf’, recoge el testimonio de tres médicos que trabajaron directa o indirectamente con el autor del atlas anatómico. Los testigos reconocen que se usaron cuerpos de “judíos, homosexuales, gitanos” y, en general, disidentes del nazismo como modelos para los dibujos. Algunos llegaban al Instituto de Anatomía con “la cabeza separada del tronco”. Preguntado por el origen de los cuerpos, uno de los entrevistados declaró que “a nadie le importaba”. “¿Por qué debería habernos importado?”.

Las primeras ediciones de ‘La anatomía topográfica del hombre’ contenían simbología nazi oculta en las firmas de sus ilustradores, como esvásticas o insignias de las SS. Las rúbricas se modificaron en ediciones anglosajonas posteriores. Cuando el origen del atlas de Pernkopf se dio a conocer en la comunidad médica, su primera editorial dejó de publicarlo en 1994. Otras decidieron retirar los ejemplares antiguos para incluir en ellos una nota histórica sobre los cuerpos usados para el atlas.

Firma del dibujante Erich Lepier, con una esvástica en el centro.
Firma del dibujante Erich Lepier, con una esvástica en el centro.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Eduard Pernkopf fue arrestado y despedido de la Universidad de Viena. Pasó tres años en un campo de prisioneros de los aliados, pero nunca fue acusado de ningún delito. Volvió al Instituto de Anatomía y continuó publicando los volúmenes restantes del atlas hasta su muerte, en 1955. “El atlas se sigue utilizando, está en las facultades y los hospitales. Es muy popular en el mundo anglosajón”, cuenta Carmen de la Fuente. Un estudio de la revista 'Neurosurgery' reveló que el 69% de los neurocirujanos encuestados se sentían cómodos consultando el libro de Pernkopf, a pesar de conocer su historia. En España, la Facultad de Óptica y Optometría de la Universidad Complutense de Madrid incluye este manual en su bibliografía recomendada.

La doctora Susan Hildebrandt, profesora de anatomía en la Universidad de Harvard, reconoció a la 'BBC' que el Pernkopf es una fuente única de información. Sin embargo, Hildebrandt no usa las imágenes en su enseñanza de anatomía "a menos que tenga tiempo para hablar sobre su historia" con sus alumnos. Este periódico ha contactado con la Universidad Complutense de Madrid para saber si informan a los estudiantes sobre origen del atlas de anatomía que recomiendan, pero no ha obtenido respuesta.

Dibujo del atlas de Pernkopf. (Karl Endtresser)
Dibujo del atlas de Pernkopf. (Karl Endtresser)

La comunidad médica sigue debatiendo sobre el uso ético del trabajo de Eduard Pernkopf. ¿Debería un cirujano que conoce el origen del atlas consultar sus imágenes? Es la pregunta que se formulaba la doctora Susan Mackinnon ante la mesa de operaciones, mientras buscaba el nervio bloqueado en la rodilla de su paciente. Aquel dilema se materializó en el artículo ‘Consideraciones éticas en el uso del Atlas de Anatomía de Pernkopf: un estudio de caso quirúrgico’. En él, Mackinnon, otros neurocirujanos y expertos en ética y derecho tratan un problema “multifacético, complejo y de naturaleza discutible”. Las opciones varían entre retirar el atlas de todas las bibliotecas médicas hasta justificar su uso para honrar a las víctimas del régimen nazi.

La neurocirujana sostiene que, en determinadas ocasiones, el atlas de Pernkopf ha salvado la vida de sus pacientes. En 2017, el rabino Joseph Polak elaboró el ‘Protocolo de Viena’, llamado así por el origen del atlas, para establecer una guía ética de su uso basada en la ley judía. De estas recomendaciones, la doctora Mackinnon y otros académicos extrajeron una propuesta para la utilización responsable de los dibujos. En ella se incluye la divulgación de la macabra historia de Pernkopf y el homenaje a las víctimas del régimen nazi. Carmen de la Fuente, de la Asociación Española de Ética Médica, defiende que la transparencia es un paso necesario: “Citando el proverbio latino, ‘nada humano me es ajeno’. Quien use el atlas de Pernkopf debe conocer su historia".

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