CINE

"En el cine tuve que gritarle a una mujer: '¡Apaga de una jodida vez el puto teléfono!'"

Carlos Pumares es un tótem de la cinefilia, prescriptor transgeneracional, crítico inclemente e icono pop indiscutible. Pero a sus 75 años ha dejado de ir al cine

Foto: Carlos Pumares en la cafetería del Eurobuilding de Madrid. (El Confidencial)
Carlos Pumares en la cafetería del Eurobuilding de Madrid. (El Confidencial)

Carlos Pumares (Portugalete, 1943) entra acelerado por los pasillos del Eurobuilding con un ejemplar de 'Chacal' de Frederick Forsyth bajo el brazo. Se sienta en una de las mesas de la cafetería y pide "lo de siempre", que es un café con leche y un vaso grande de agua. A sus 75 años es habitual verle sentado en una butaca centrada de las primeras filas del Teatro Principal de San Sebastián o el Teatro Calderón de Valladolid o el Teatro Cervantes de Málaga o el Auditorio del Meliá Sitges. Incluso en la sala de prensa, dictando su crónica a un compañero que teclea con parsimonia el veredicto de uno de los críticos de cine más temidos y venerados de la radio y la televisión. Contaba hace poco Ignatius Farray que la primera vez que intervino en un programa de radio, con catorce años, fue en el programa 'Polvo de estrellas' que presentaba Pumares en Antena 3 Radio, y que acabó abroncado por el crítico al otro lado del teléfono.

Desde hace años colabora en 'La Razón' cubriendo la temporada de festivales y, como puede comprobarse, no ha perdido mordida: "Comencemos por algo peor que el aburrimiento: ¡una tomadura de pelo que un 'film' así aparezca en un festival y en la competición! Se trata de la película 'Los pájaros cantan en Kigali', de Joanna Kos-Krauze y Krzystoff Krauze. Dos para semejante tostón y en el cual abundan las tomas que enfangan la acción", comenzó su crítica de una de las jornadas de la Seminci en 2017. Entre sus proyectos actuales, seguir yendo a festivales —salvo a Locarno, que no pisará hasta que cambie de director— y escribir otro ensayo sobre cine.

PREGUNTA. ¿Cuál es la última película que ha ido a ver?

RESPUESTA. Hace mucho que no voy al cine porque ya no hay cines. Solo voy a los festivales. Los cines han desaparecido; hay incluso ciudades en las que no queda ni un cine. Llegan unos grandes almacenes y en plan chulería dejan las escaleras y la taquilla. Aunque para ser sinceros, también voy a Berlín y la mejor pastelería del mundo la ha cogido H&M. Me han destrozado el cine y una pastelería, ¡no puede ser!

P. ¿Por qué cree que está desapareciendo el poder de convocatoria del cine?

R. Hay otras distracciones. Está la tablet, está el teléfono… Hasta en los festivales, que son el último refugio del cine, la gente está con el teléfono. El cine se ha terminado. Es irrecuperable porque no hay mercado. Hace poco estaba en el Festival de Sitges y había una señorita que estaba todo el rato mandando mensajes desde el móvil. Con voz normal y de pie le dije: "Apaga de una jodida vez el puto teléfono". Se le cayó el teléfono y se marchó. Luego me enseñaron que en internet alguien había dicho: “El grito de Pumares, lo mejor de la película. Deberían ponerlo en todos los pases”. Y fui trending topic.

P. A propósito de los trending topics, ¿qué opina de la cuenta de Twitter paródica de Carlos Pumares?

R. Es un imitador. Yo no tengo ni ordenador. Yo solo uso esto [saca un bolígrafo]. Me da igual quién haya detrás. No soy yo.

P. Si el cine ya no importa, entonces, ¿la crítica importa todavía menos?

R. La crítica ya no le importa a nadie. Tú ten en cuenta que la gente ha dejado de ir al cine. Está el teléfono, el iPad, el negro que vende películas, las rebajas de El Corte Inglés…

P. De los críticos 'estrella' de hoy (Boyero, Luis Martínez, Jordi Costa), ¿lee a alguno?

R. Yo no aguanto a Boyero. Soy amigo de Oti. Poco más. No leo críticas de otros. Tengo toda la colección de ‘Film Ideal’ encuadernada. Tengo toda una librería que ocupa una pared llena de libros de cine. No necesito más.

Carlos Pumares en un anuncio de 'Polvo de estrellas'
Carlos Pumares en un anuncio de 'Polvo de estrellas'

P. ¿Cómo acaba un estudiante de Físicas teniendo una carrera de más de cuarenta años relacionada con el cine?

R. Yo estudié Físicas porque si hubiese elegido otra cosa me hubiera tocado vivir en Bilbao e ir a Deusto. Dije Físicas como podía haber dicho comer caramelos. No la acabé porque la mandé a la mierda, porque yo lo que quería era hacer cine. Yo vengo a Madrid y en el colegio mayor San Francisco Javier de la calle Donoso Cortés me encargan gestionar del cineclub. Al final consigo entrar en la escuela de cine durante tres años y me encuentro con profesores como Carlos Saura. Al final me llevaron al Festival de Valladolid como presidente de la Asociación de Videoclubs de España y empecé a ir a todos los festivales, en los que, vivito todavía el Caudillo, podían poner películas prohibidas. Una o dos, sin pasarse. Y la primera película que vi fue ‘El fotógrafo del pánico’ con Michael Powell en el escenario. ¡Era la hostia!

P. ¿De todos estos años de carrera, hay algo que recuerde con especial cariño?

R. Yo había ido dos veces a Los Ángeles para cubrir los Oscar para la radio. Pero luego fui por televisión, que es un escalón mayor, y me dejaron ir a los ensayos. Pasó por mi lado Elizabeth Taylor, con un traje que nunca olvidaré, plateado y morado; a continuación pasó Paul Newman en vaqueros y con jersey clarito de perlé, y yo ya no sabía ni qué hacer. Y de repente pasa Kathleen Turner. En la radio teníamos una polémica maravillosa de amarla u odiarla, y entonces digo en ‘puritito’ castellano: “¡La Turner!”. Y ‘La Turner’ se vuelve, porque sabía español, porque su padre había sido diplomático por Latinoamérica.

P. Si ya no va a las salas, ¿qué hace? ¿Está suscrito a alguna plataforma?

R. Yo tengo Movistar, que tiene canales solo de cine. También tengo Netflix. Y tengo miles de películas: gracias a Amazon por diez euros tengo unos álbumes en los que caben 210 películas sin la carcasa, que la tiro. No veo series. Yo ya prefiero coger una novela que ir al cine.

P. Usted ha pasado por radio con 'Polvo de estrellas', por la televisión con 'La clave' y 'Crónicas marcianas' y ahora colabora en 'La Razón'. ¿Cómo ha cambiado la profesión en más de cuarenta años de carrera?

R. Yo ahora solo voy a festivales. El periódico me paga el viaje y por artículo. Escribo solo en internet porque me pagan lo mismo que en papel, pero en papel me tocaría ir dentro de la sección de Cultura al lado de tal o cual concierto, de la corrida de toros, de lo que sea, y te cortan o no te lo sacan. En internet mando la crónica y ya. Y la suben al medio día, con lo cual jodo a los festivales si los pongo a caldo porque lo leen antes del pase. Pero he dejado de ir a muchos festivales porque se han muerto los directores. He ido a funerales en sitios muy raros, porque me llamaban las viudas. A Locarno tampoco voy, porque después de haber ido durante 20 años nos invitaban solo cuatro días, así que varios hemos decidido dejar de ir hasta que no cambien al director. Voy a San Sebastián, a Málaga, a Valladolid, a Sitges, a Gijón… pero ya soy muy mayor y prefiero quedarme aquí. En los festivales la vieja guardia tenemos nuestras butacas reservadas. Aunque si tuviera que quedarme con un solo festival me quedaba con Sitges.

P. ¿Por qué cree que ya no hay espacio televisivo para programas divulgativos como 'La clave'?

R. Para 'La clave' me llamó Balbín. Era un programa rompedor. Salían unos señores más o menos famosos, se veía una película cojonuda y luego había un coloquio en torno a la película. Ahora la gente ni siquiera ve la tele.

P. También tuvo una carrera corta como guionista. ¿Ha vuelto a ver alguna de sus películas?

R. No, no las he vuelto a ver. Tengo por ahí una perdida que es la de ‘El extraño amor de los vampiros’. Y Cerezo me manda las porno. Creo que hice cuatro películas. La primera una versión de ‘La casa de las chivas’. Pero no me atraen demasiado.

Carlos Pumares. (El Confidencial)
Carlos Pumares. (El Confidencial)

P. ¿Qué directores españoles de hoy le gustan?

R. Carlos Saura. Barroso no lo hace mal. Bayona, que le gusta el superespectáculo. Hay mucho ordenador. Si tú coges una película como ‘San Francisco’ (1936), las imágenes del terremoto son un metraje documental. En las de Bayona todo es ordenador. Es que el cine se ha terminado. Las hacen todas con ordenador. No tengo nada en contra de las películas de cómics, porque tengo todas las de ‘El capitán Marvel’, ‘Fumanchú’, ‘El rey de la policía montada’... y esas no se encuentran en El Corte Inglés.

P. ¿Cómo se siente habiendo sido el principal prescriptor de cine de más de una y más de dos generaciones?

R. Nunca me he sentido prescriptor ni maestro, pero cuando se me acerca por la calle un señor mayor y me dice “yo estudié contigo, escuchándote por la radio”, me emociono. ¿Cómo no me va a gustar?

P. En 'Polvo de estrellas' se hizo recurrente que le gastasen bromas sobre el monolito de '2001'. ¿Cómo llevaba que noche tras noche le intentasen tomar el pelo con la pregunta sobre el significado del monolito?

R. Lo hacían por fastidiar. Yo he llegado a decir que no había visto ‘2001’. La tengo hasta en DVD, pero bueno. el grupo de oyentes de noche no tiene nada que ver con el público de día. Y, por molestar, cualquier cosa. Me lo hicieron durante un par de años. No todos los días, pero casi. Solo por joder.

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