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Ocho días antes que Phileas Fogg: la plumilla veinteañera que derrotó a Julio Verne

Nellie Bly fue una periodista estadounidense que trabajó encubierta para varios artículos, fue corresponsal de guerra en la IGM y consiguió dar la vuelta al mundo en 72 días

Foto: Nellie Bly y Julio Verne.
Nellie Bly y Julio Verne.

Se infiltró en un manicomio o en las tripas del mercado negro, coronada pionera de lo que luego se llamaría periodismo gonzo; pasó seis meses en México como corresponsal, viajó a Europa durante la Primera Guerra Mundial para convertirse en una de las primeras mujeres reporteras de guerra y, como se quedó con hambre de más, dio la vuelta al mundo en 72 días. Lo hizo dieciséis años después de que Phileas Fogg marcara el récord -literario- de 80 gracias a la pluma de Julio Verne. Elizabeth Jane Cochran (1864-1922), más conocida como Nellie Bly, lo hizo con 25 años y solo un pequeño bolso de mano como equipaje.

“En el auge del periodismo gonzo, encargar a un periodista que batiera el récord del viaje más rápido alrededor del mundo fue una buena idea. Encargárselo a una mujer fue todavía mejor”, escribe Jean Marie Lutes en ‘Nellie Bly. La vuelta al mundo en 72 días’ (Capitán swing), un volumen que recopila sus reportajes y columnas más destacadas. Nellie Bly, para entonces, ya se había convertido en una figura reconocida por sus reportajes de plumilla encubierta y ella misma le propuso a su periódico The New York World dar la vuelta al mundo.

'La vuelta al mundo en 72 días' (Nellie Bly)
'La vuelta al mundo en 72 días' (Nellie Bly)

El aún creciente Cosmopolitan envió a su propia periodista, Elizabeth Bisland, en una carrera en sentido contrario para derrotar a Bly, pero la reportera del World terminó su viaje antes: tardó 72 días, seis horas y doce minutos. Con su hazaña, la veinteañera se convirtió en un icono estadounidense. Durante la fase final de su viaje, de vuelta a Nueva Jersey desde San Francisco, a cada parada acudían multitudes de personas que buscaban felicitarla o intentar darle la mano. Su imagen con su atuendo de viaje, una capa, chaqueta de cuello alto y faldas azules y un largo abrigo, fue imitada por las mujeres durante una década e incluso llegó a tener su propio juego de mesa, publicado por el periódico y que constaba de 72 casillas con sus aventuras. El fenómeno Nellie Bly fue un terremoto.

La crónica de Bly se publicó en The New York World en varias entregas y aunque fue un éxito, Lutes señala un lado menos atractivo de la narración, “como su relativa falta de interés por culturas distintas de la suya y sus opiniones racistas, sobre todo acerca de los chinos y los pueblos del sur de Asia”. “Algunas partes del diario de viaje de Bly, como su visita a una leprosería de China y su desconcertado relato de cómo los obreros malayos, después de cargar el barco de carbón, luchaban por volver a costa con el mar revuelto, llaman la atención por su falta de empatía y comprensión”.

"¿Por qué no hace como mi personaje?"

La idea de dar la vuelta al mundo le vino a la cabeza a Bly un domingo, mientras pensaba temas que proponerle a su editor al día siguiente. Al final, cansada e irritada, pensó: “¡Ojalá estuviera en la otra punta del mundo!” Al momento se respondió a sí misma. “¿Y por qué no? ¿Por qué no dar la vuelta al mundo?” No solo se propuso dar la vuelta al mundo sino que añadió algo más: hacerlo en los 80 días que necesitó Phileas Fogg. El libro de Verne había sido publicado en 1873, hacía solo dieciséis años. Bly terminaría batiendo su récord.

Si lo hace un hombre, yo saldré ese mismo día para otro periódico y llegaré antes que él

En un primer momento, desde la redacción del World insistieron en mandar a un hombre. “Usted es mujer y necesitaría que alguien la protegiera. Incluso aunque pudiera viajar sola, necesitaría llevar tanto equipaje que la retrasaría”. Bly tuvo la respuesta perfecta: “Muy bien, que salga el hombre. Yo saldré ese mismo día para otro periódico y llegaré antes que él”. El jueves 14 de noviembre de 1889, exactamente a las 9:40, empezó su vuelta al mundo. En sus escritos, es sincera: le gustaba tanto levantarse tarde que casi pierde el barco.

Retrato de Elizabeth Jane Cochran, más conocida como Nellie Bly.
Retrato de Elizabeth Jane Cochran, más conocida como Nellie Bly.

Durante su viaje, The New York World fue publicando artículos con los avances que podía comunicarles Bly y la reportera se convirtió en objeto de numerosas apuestas. Quizá uno de los momentos más destacados del viaje sea cuando Bly conoce en persona a Julio Verne y a su mujer, quienes la invitan a cenar con ellos, encantados de conocer a la periodista que iba a batir el récord del ficticio Fogg. “¿Por qué no va a Bombay, como mi personaje Phileas Fogg?”, le pregunta Verne mientras repasan su itinerario. “Porque estoy más ansiosa que una joven viuda por no perder tiempo”, responde Bly. Verne le sonríe: “A lo mejor consigue ganar un joven viudo antes de volver”.

Bly dedica una larga parte de sus entregas a su encuentro con el escritor, visiblemente emocionado por la hazaña de la periodista. Antes de despedirse, Bly cuenta que Verne señaló a lápiz en un mapa los lugares en los que su recorrido difería del de Phileas Fogg. “Si lo logra en setenta y nueve días”, le dijo el escritor en un brindis de despedida, “aplaudiré con las dos manos”.

"Si lo logra en setenta y nueve días aplaudiré con las dos manos", le dijo Julio Verne.

Aunque una reportera de otro medio fue enviada a la vez que Bly para competir contra ella, la periodista de The New York World ni tenía constancia ni le importaba: Bly había prometido a su editor dar la vuelta al mundo en 75 días y era lo que iba a hacer. Cuando algunos seguidores de su hazaña le avisaron de que Bisland le llevaba días de ventaja, le quitó hierro al asunto. “No estoy compitiendo con nadie. Nunca me habría prestado a eso. Si alguien más quiere hacer el viaje en menos tiempo, es su problema”. Finalmente, la reportera de Cosmopolitan dio la vuelta al mundo en 76 días, cuatro días por delante del personaje verniano, pero cuatro después que Bly.

Figura a menudo olvidada, Bly se ganó el respeto y el cariño de sus lectores y la fama como una de las mejores periodistas del momento. A su vuelta a Estados Unidos, recibió mensajes de felicitaciones, flores o frutas, y también una nota especial: “El señor y la señora Verne envían sus más sinceras felicitaciones a la señorita Nellie Bly en el momento en el que la intrépida jovencita ponga el pie en territorio de Estados Unidos”.

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