memoria histórica

¿Por qué una revista adelantó el día y la hora del 23-F? Los papeles olvidados del búnker

La nueva Ley de Secretos Oficiales —que pide desclasificar ya los documentos sobre el golpe de Estado— se atasca en el Congreso. La trama civil de la asonada que nadie quiere investigar

Foto: La presidenta del Congreso, Ana Pastor, muestra los disparos del 23-F a un grupo de guardias civiles. (EFE)
La presidenta del Congreso, Ana Pastor, muestra los disparos del 23-F a un grupo de guardias civiles. (EFE)
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Lo dijo Tejero durante el juicio del 23-F: "Quiero que alguien me explique qué pasó el 23 de febrero". Sí, suena a 'boutade' del hombre que asaltó el Congreso, pero igual es uno de los comentarios más lúcidos hechos nunca sobre una intentona golpista con tantos dobles juegos, sobreentendidos, intereses cruzados y papeles clasificados que su principal 'performer' aún no ha salido de su perplejidad. En ese sentido, todos somos un poco Tejero.

Cuando Tejero entró en el Congreso, casi todo el mundo se echó al suelo. Pese a que el ruido de sables fue la banda sonora de la Transición, casi nadie esperaba que la Guardia Civil irrumpiera de aquella manera. Insistimos: CASI nadie. Si nuestros diputados hubieran leído la prensa de aquellos días en clave, quizá no les hubiera pillado desprevenidos el tejerazo. En efecto, por unos motivos o por otros, voluntaria o involuntariamente, varios medios dieron pistas sobre el día y la hora de la asonada con una precisión inquietante...

Bienvenidos a uno de esos enigmas inauditos del 23-F que no se resolverán hasta que estemos muertos... a no ser que se produzca antes un milagro parlamentario...

Vuelva usted mañana

Funcionar con una Ley de Secretos Oficiales de 1968 igual no es la mejor (ni la más democrática) de las ideas, pero ahí seguimos medio siglo después, con los historiadores volviéndose locos para investigar nuestro pasado por las celosas restricciones oficiales: al contrario de lo que sucede en otros países, la ley española no establece limite de tiempo alguno para desclasificar. El PNV ha impulsado ahora en el Congreso una reforma de la ley para que se desclasifiquen las materias secretas a los 25 años y las reservadas a los 10. Estamos en pleno tira y afloja parlamentario entre el PSOE, Podemos y el PNV a cuenta de una enmienda presentada por los socialistas, que retrasaría 10 años más la desclasificación de documentos. Traducción: la ley del PNV permitiría desclasificar ya todo lo referente a la Transición, el 23-F y los GAL, pero la enmienda del PSOE lo deja para el 2030.

No es cierto que yo pretenda dar un golpe militar el lunes 23 de febrero por la tarde… ¡además no sé!

"¡Déjense tanto de comisiones de la verdad y abramos los archivos, porque si no es muy difícil que conozcamos la verdad!", dijo Aitor Esteban, portavoz del PNV, a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en una sesión de control al Gobierno en septiembre. Sánchez se mostró conciliador y hasta hubo gestos gubernamentales: la apertura de documentos secretos anteriores a 1968 del Archivo Militar de Ávila. No obstante, fuentes de Podemos conocedoras de la negociación de la nueva ley se muestran escépticos sobre la posibilidad de que el PSOE retire la enmienda. Un escepticismo con perspectiva histórica: cuando se trata del 23-F, la tendencia es a marear la perdiz y a dejar pasar los años. Y es que, no es lo mismo desclasificar papeles de 1968 que de 1981, o el abismo político entre asuntos rentabilizados y temas potencialmente conflictivos (Armada, los GAL, etc.).

Humor políticamente incorrecto

Hay tantos agujeros por rellenar del 23-F y tal cantidad de documentos clasificados... que se ha facilitado mucho la tarea especulativa a los teóricos de la conspiración. Cuando se produzca la desclasificación, quizá logremos contestar con precisión a preguntas del tipo: ¿Quién era el elefante blanco? ¿Con quién habló la Casa Real durante la asonada? ¿Por qué varios miembros del CESID dieron apoyo logístico al golpe? ¿Por qué Armada enseñó a Tejero una lista de ministros de todos los partidos para hacer un gobierno de concentración nacional? ¿Había más gente en el ajo? Incógnitas que serían más fáciles de responder si, por ejemplo, el Tribunal Supremo no siguiera vetando el acceso al sumario del golpe de Estado, secreto de Estado hasta que pasen 25 años de la muerte de los condenados (recuerden: Tejero sigue vivo... y coleando) o medio siglo desde la fecha del golpe (2031).

Una de las ramificaciones más opacas del tejerazo es la denominada trama civil. De entre todos los flecos cuya investigación quedó a medias, uno de los más morbosos es el del papel de la prensa, incluido un episodio (el de la revista 'Spic') absolutamente estrambótico, ejemplo de lo mucho que queda aún por aclarar.

Algunos investigadores sospechaban que la última frase de la profecía de 'Spic' —"además, no sé"— ocultaba la hora a la que los guardias de Tejero debían irrumpir en el Congreso

'Spic' era el nombre de una revista sectorial de turismo de la que poca gente había oído hablar en 1981: no se vendía en quioscos y solo se obtenía vía suscripción (para oficinas turísticas, hoteles o aerolíneas). En su número de febrero de 1981, había una extraña sección llamada Notas que jugaba al absurdo y a las ideas más o menos peregrinas. La firmaba un tal Otis y estaba compuesta por párrafos inconexos del tipo:

"Pues yo pienso que para erradicar el gamberrismo de la capital, podríamos ir concentrándolo en la Plaza Mayor. Luego cerrar las puertas… ¡y a fumigar!".

"La dimisión de Suárez ha sido una lección para todos y una piedra de toque feliz para la nueva y aún endeble Constitución española".

"No es cierto que yo pretenda dar un golpe militar el lunes 23 de febrero por la tarde… ¡además no sé!".

Reproducción de portada y página de 'Spic' sacada del libro 'El golpe' (Ariel, 1981)
Reproducción de portada y página de 'Spic' sacada del libro 'El golpe' (Ariel, 1981)

Sí, han leído bien: una revista ignota predijo (queriendo o sin querer) el golpe de Estado. Predijo o avisó. ¿Estamos ante la madre de todas las casualidades? Podría ser una simple anécdota, una desafortunada coincidencia, de no ser porque varios ejemplares de 'Spic' aparecieron entre la documentación olvidada en el Congreso por los golpistas del 23-F.

Para acabar de completar el desconcierto, algunos investigadores concluyeron que la última frase de la profecía de 'Spic' —"además, no sé"— señalaba la hora a la que los guardias de Tejero debían irrumpir en el Congreso: además (6 letras), no (2 letras), sé (2 letras). 622. Hora de la asonada: 6:22 de la tarde.

Cuatro días después del intento de golpe de Estado, Pilar Urbano escribió un artículo en 'ABC' donde se hacía eco de la predicción de 'Spic': "Pintoresca la columna Notas de la revista de aviación comercial 'Spic', firmada por Otis, en la que, entre un galimatías de frases inconexas —en la que se repiten llamativamente palabras como 'general', 'Torres' [el general Luis Torres Rojas fue condenado por el 23-F], 'división', 'presidente', 'todos juntos', 'llenar un vagón', 'con destino a...', 'concentrándolos en', 'luego cerrar puertas y ¡fumigar!'— puede leerse estas líneas: 'No es cierto que yo pretenda dar un golpe militar el lunes 23 de febrero por la tarde...’. Sí, los jueces civiles y militares tienen mucho que bucear, para saber si estamos ante la punta de un iceberg... o si no habrá más cera golpista de la que ya ha ardido".

Los jueces civiles y militares tienen mucho que bucear, para saber si estamos ante la punta de un iceberg... o si no habrá más cera golpista que la que ya ha ardido

Pocos días después de la asonada, 'El País' localizó en el aeropuerto de Bruselas al director de 'Spic', Lorenzo Herranz García, que había abandonado casualmente España después del tejerazo. Soledad Gallego-Díaz, ahora directora de 'El País' y entonces corresponsal en Bruselas, le hizo una surrealista entrevista (por las respuestas de él) en el aeropuerto belga. He aquí un extracto:

P. ¿Cree usted posible que alguien crea su versión de que es una casualidad? ¿Sabe usted que algunos de los guardias civiles que asaltaron el Congreso tenían en su poder el ejemplar de la revista?

R. Imposible. No me lo creo. 'Spic' no se encuentra en los quioscos, sólo se vende por suscripción y entre nuestros suscriptores no hay militares. Son profesionales del turismo.

P. ¿Qué opina usted del intento de golpe militar?

R. Somos totalmente contrarios. La ley de la fuerza no arregla nada. Y además, no lo sé.

P. Esa es la frase que según algunos podría ser la clave de la hora para el golpe, las 6.22. ¿No le parecen a usted demasiadas bromas?

R. Soy un chorra. El humorista de la revista.

El director de 'Spic' redobló la apuesta por la chufla al regresar a España. "La revista sale los días 20 de cada mes. El 20 era viernes; la ponemos en el correo el día 21; el 22 es domingo y si quieres gastarle una broma a tus lectores les dices que hay un golpe de Estado el día en que la recibe", contó a la prensa un Herranz García que, para colmo, era primo del secretario de Estado para la Seguridad, Francisco Laina.

Siempre pensé que, a través de esa revista, un colaborador de los implicados en el golpe, y por encargo de estos, enviaba un mensaje para... el buen entendedor

Suena todo a película cómica de espías, sí, suponiendo que sea una broma. ¿Estamos ante una casualidad asombrosa o hay gato encerrado? Más bien lo segundo, según Pilar Urbano, a la que preguntamos por este asunto. "Siempre pensé que, a través de esa revista, un colaborador de los implicados en el golpe, y por encargo de estos, enviaba un mensaje para... el buen entendedor. Como, salvadas y muy salvadas las distancias, ETA marcaba objetivos a neutralizar y daba pistas desde la sección de dameros y crucigramas de 'Egin'", cuenta 37 años después Urbano, autora de libros como 'Con la venia... yo indagué el 23-F'.

La justicia interrogó al director 'Spic', no encontró vínculos con el golpe y enterró el asunto. Lorrenzo Herranz García falleció en 2002. Pero no se vayan todavía, porque aún hay más: 'Spic' no fue el único medio de comunicación con dotes futuristas.

Almendros en flor

No hay libro o documental sobre la Transición y el 23-F que no hable del colectivo Almendros, sinónimo elegido por un alto cargo militar para ir calentando el golpe de Estado en las páginas de 'El Alcázar', periódico favorito de lo que entonces se llamaba el búnker. Al margen de los análisis sediciosos de Almendros, la mayor 'gamberrada' de 'El Alcázar' quizá fue otra: hay quien cree que su portada del domingo 22 de febrero de 1981 escondía un mensaje a los golpistas 24 horas antes de la asonada. La portada, dedicada a la próxima sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, llevaba una gran foto del Congreso vacío... y varios detalles sospechosos. Así lo explicó Javier Cercas en 'Anatomía de un instante':

A pesar del sigilo con que se urdió el golpe, la víspera del 23 de febrero algunos lectores avisados supieron que el día siguiente era el gran día

"A pesar del sigilo con que se urdió el golpe, la víspera del 23 de febrero algunos lectores avisados supieron que el día siguiente era el gran día: la portada con que el domingo 22 abría sus páginas 'El Alcázar' mostraba una foto a tres columnas del hemiciclo del Congreso vacío, bajo la cual, según había hecho el periódico en otras ocasiones, una esfera roja advertía de que la portada encerraba una información convenida; la información se obtenía uniendo mediante una línea recta la punta de una gruesa flecha que señalaba el hemiciclo (en cuyo interior se leía: 'Todo dispuesto para la sesión del lunes') con el texto del artículo del director que figuraba a la derecha de la foto; la frase del artículo que señalaba la línea recta daba la hora casi exacta en que el teniendo coronel Tejero entraría al día siguiente en el Congreso: 'Antes de que suenen las 18:30 del próximo lunes'".

¿Estamos sobreanalizando la portada de 'El Alcázar'? ¿Vemos códigos secretos, avisos a los golpistas y mensajes sediciosos donde no había nada? No, según Cercas, que ve una intencionalidad política clara: "Aunque lo más probable es que ninguno de los diputados presentes en el Congreso en la tarde del 23 de febrero supiera con antelación lo que iba a ocurrir, al menos el director de 'El Alcázar' y alguno de sus colaboradores sí lo sabían. Las preguntas son cuatro: ¿quién les proporcionó esa información? ¿Quién más lo sabía? ¿Quién supo interpretar esa portada? ¿A quién pretendía advertir en ella el periódico?".

La polémica portada de 'El Alcázar' el 22-F
La polémica portada de 'El Alcázar' el 22-F


El presunto cerebro

No hay información suficiente para responder aún a los interrogantes planteados por Cercas. No queda más que especular. Teorías hay para todos los gustos. En el libro '23-F: el golpe del CESID', de Jesús Palacios, se analizó también la profecía de 'Spic': “Y si uno, de buena fe, puede creer en el azar con más razón debe creer en las exactitudes. En la revista ‘Spic’, dedicada al ocio y al turismo, que se vende por suscripción, figura esta frase en su número de febrero: 'No es cierto que yo pretenda dar un golpe militar el lunes 23 de febrero por la tarde... ¡además no sé!'. Está escrito en la sección de 'notas' bajo la firma de Otis. El director de la publicación es Lorenzo Herranz García, único redactor, administrador... y, por lo tanto, es Otis. Eso es al menos lo que declarará después al juez García Escudero [folio 5751 del sumario secreto del 23-F]. Herranz asegurará también al instructor especial de la causa que su comentario era en clave de humor, una pura chamba; que hubiera algunas revistas la noche del 23 por el Congreso debía de ser porque varios diputados estaban suscritos".

Palacios, que no cree en la casualidades, exonera a Herranz García… para lanzar una hipótesis un tanto cinematográfica, pero que cuadra con la tesis de su libro: según él, el verdadero cerebro del golpe no fue Tejero (algo que está fuera de toda duda), ni siquiera Armada (pese a estar en todas las salsas), sino el comandante José Luis Cortina ( jefe de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales del CESID), que fue detenido, procesado y finalmente absuelto en la causa del 23-F.

Demasiada exactitud, salvo que el autor fuera el arquitecto del golpe

Pues bien: Palacios cree que Otis es... Cortina. "La precisión alcanza el grado de perfección si se tiene en cuenta que esa revistita es mensual y para distribuirla a primeros de febrero debió de estar cerrada como mucho a finales de enero. Es decir, que el acierto fue escrito un mes antes. Demasiada exactitud, salvo que el autor fuera el arquitecto del golpe. Quienes en ese tiempo trataron con profusión a Cortina aseguran que su vanidad y soberbia era tal, que siempre le gustaba dejar su sello, una marca sutil a su obra; el 'copyright', como el gato traza con su orín su territorio. Tan preciso como la casi diana que Fraga anota en sus 'Memorias': ‘Jueves 5 de febrero de 1981: Un vidente menciona un golpe para el día 24'".

Y en esas nos movemos —entre videntes, bromistas y maquiavelos ubicuos del Cesid— hasta que el Gobierno de turno decida desclasificar los papeles del 23-F y acalle de una vez las habladurías (o las confirme, que todo puede ser en estos tiempos confusos).

Ni está ni se le espera

En los días siguientes al 23-F, salieron algunas noticias sobre 'Spic' en la prensa, pero ni fueron muchas ni ocuparon lugares destacados. Lo mismo puede decirse de otras informaciones sobre la trama civil de la asonada. ¿Por qué? Porque cuanto más se acotara el número de culpables y ramificaciones, antes recuperaría la estabilidad el sistema, según sostiene Alfonso Pinilla en la tesis doctoral ‘Del atentado contra Carrero al golpe de Tejero. El acontecimiento histórico en los medios de comunicación’.

1) "Esta ordenación de la realidad excesivamente determinista que se da en los primeros días tras el golpe, obedece a un interés fundamental: aplastar ruidos que pudieran ser contraproducentes para la consolidación del sistema, eliminar incertidumbres. Conviene ofrecer pocos culpables y bien delimitados, claras causas para la consecuencia fundamental del golpe: el triunfo de la democracia, el fracaso de la sedición".

2) "Hablar de la trama civil supone aceptar que la conspiración es más profunda de lo que parece, pues cuenta con el apoyo de individuos poderosos a nivel económico y político. Los sectores ultraderechistas, más identificados con el franquismo, constituirían esta trama civil. Pero los medios no conceden mucha importancia a la trama civil pues ello haría tambalear la tranquilidad que pretende trasmitirse desde el primer momento. Informar profusamente sobre las ramificaciones de la conspiración haría pensar a los lectores que no todos los que han de defender la democracia son tan demócratas como parece. Por tanto, en aras de la tranquilidad que consolide al sistema, conviene mantener en escalones bajos y medio bajos, lo publicado sobre esta trama civil", escribe Pinilla.

Conclusión: las investigaciones sobre la trama civil del golpe se abandonaron pronto; ningún organismo oficial parecía especialmente interesado en indagar en ellas. Si a eso le sumamos el doble candado posterior —Ley de Secretos Oficiales y Tribunal Supremo— entenderemos la gran paradoja del 23-F. Todo el mundo cree saber qué paso esa noche, pero quizá no sepamos de la misa la media. Ya lo dijo Tejero: a mí que me lo expliquen. 

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