Pilar Urbano: Yo no quiero cargarme al Rey. Noticias de Cultura
entrevista sobre LA OPERACIÓN ARMADA

Pilar Urbano: "Yo no quiero cargarme al Rey"

Urbano analiza las claves de su libro sobre las conspiraciones previas al 23-F. El texto, que Zarzuela califica de "ficción", ha generado un terremoto político

Foto: Pilar Urbano, en la presentación este jueves de su libro (Gtres)
Pilar Urbano, en la presentación este jueves de su libro (Gtres)
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 “En España no se desclasifica ni el papel higiénico”. La frase la suelta Pilar Urbano (1940), que habla en directo con la ETB, mientras este reportero espera su turno para entrevistarla. La veterana periodista está en su salsa tras haber protagonizado la noticia de la semana, que podríamos titular así: "Pilar Urbano irrumpe en el entierro de Adolfo Suárez como un elefante (blanco) en una cacharrería".

La culpa la tiene el ensayo La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar (Planeta, 2014), donde investiga la Operación Armada. O cómo el Rey y los principales partidos políticos conspiraron para tumbar a Suárez de la presidencia y poner en su lugar un Gobierno de salvación nacional presidido por el general Armada. Intrigas que acabaron degenerando en el tejerazo, aunque esa no fuera la intención de los conspiradores, según Urbano.

El ensayo ha generado un terremoto político de 8 grados (o así) en la escala Richter, y eso que no se publicó hasta ayer, día elegido por Zarzuela para calificarlo de "pura ficción imposible de creer”. Así se expresó un portavoz de la Casa del Rey tras conocer el comunicado de varios miembros de los Gobiernos de Suárez, que calificaron el libro de "relato novelado-libelo" que "parece tener por objeto desestabilizar las instituciones y atacar frontalmente la figura del Rey".

Mientras esperamos las réplicas al terremoto provocado por la salida de su ensayo, Urbano, que realizó esta entrevista minutos antes de conocerse la reacción de Zarzuela, se explaya a gusto.   

PREGUNTA: Felipe González ha dicho de usted que “miente más que habla”. ¿Qué le parece?

RESPUESTA: Él también está en su derecho de mentir más que hablar. Está en su derecho de decir lo que quiera. No ha leído el libro, así que yo paso. Me importaba la opinión de González cuando era presidente, no ahora que se dedica a hacer joyas… Por cierto, son muy bonitas, cualquier día le compro una. Es un gran artesano.

P.: Le voy a leer lo que ha dicho de usted y de su libro Miguel Ángel Rodríguez (MAR), antiguo portavoz de Gobierno con Aznar. "Yo no sé qué tiene la izquierda y qué tiene la derecha más derecha de montarle un campañón al Rey y decir que es un golpista". ¿Quiere usted cargarse al Rey?

Ni soy de la derecha ni soy de la izquierda, soy una periodista que procura no posicionarseR.: ¿Y a mí donde me sitúa MAR? No me identifico con ninguno de esos campos ni con la idea de cargarme al Rey. Dios salve al Rey hasta que haya un sucesor, hasta que el Rey ejerza su derecho de abdicar o morir reinando en la cama. Y después: viva el nuevo rey, y punto, mientras la Constitución sea monárquica, yo seré monárquica; el día que haya una Constitución republicana, yo seré republicana. No sé a qué se referirá MAR, ni soy de la derecha ni soy de la izquierda, soy una periodista que procura no posicionarse, porque no debo. Y desde luego, no quiero cargarme al Rey.

P.: Hablando de…

R.: Perdona que te interrumpa, es que te voy a decir una cosa: ahora mismo no visualizo un presidente de la república en este país.    

P.: En 1982 escribió un ensayo sobre el 23-F (Con la venia, yo indagué el 23-F). Me lo he estado leyendo estos días y no se vislumbra ninguna sombra sobre el comportamiento del Rey. ¿Qué ha cambiado en 30 años para que le haya dado la vuelta a la tortilla?

Urbano (Gtres)
Urbano (Gtres)
R.: El nuevo libro se centra en el impulso que le da el Rey a la Operación Armada, que consistía en derrocar a Suárez para colocar a un general al frente de un Gobierno de unidad nacional. Pero la Operación Armada termina el 11 de febrero tras la designación de Calvo-Sotelo como sustituto, propuesto por la UCD y aceptado por el Rey. El golpe posterior es una excrecencia, por así decirlo. Ahí entran Armada y Tejero, pero el Rey no tiene nada que ver, más que tripular los teléfonos la noche del 23-F. En el primer libro yo no entré en la trama civil, y aquí sí, y la trama civil se llama Operación Armada. Con la venia, yo indagué el 23-F empieza con la mitificación del Rey, convertido en el icono de la democracia, dirigiéndose a los golpistas a través de la televisión. Yo no investigué entonces la trama civil, ahora sí.  

P.: Pero el Rey queda muy tocado en el nuevo libro…

R.: ¿Tocado? Qué quieres decir?

P.: Que gran parte de su legitimidad política proviene de la noche del 23-F. Si estamos diciendo que los meses anteriores se dedicó a conspirar…

R.: No, no, eso lo estás diciendo tú, yo no estoy diciendo eso. El Rey donde está es en la Operación Armada, que, para él, era una operación de Estado, necesaria. Para él. Necesaria porque, piensa, hay un gran caos, los militares y los empresarios reclaman un gran cambio, etc.

Pilar Urbano firmando autógrafos ayer (Gtres)
Pilar Urbano firmando autógrafos ayer (Gtres)

P.: Hablemos pues de la Operación Armada. Escribe usted que el 10 de enero de 1981 el Rey se presenta en Moncloa y choca con Suárez. El Rey quería traer a Armada a Madrid y ascenderle en la JUJEM (Junta de Jefes de Estado Mayor), pero Suárez se niega. ¿Qué pasó ese día?

R.: El Rey se presentó de pronto en Moncloa, como muchas otras veces, pero no en son de paz. Nada de comentarios del tipo “¿Hay paella?” o “¿Quién pone el café en esta casa?”. Llegó en plan guerrero. Pasan dentro, toman café, y salen fuera a hablar, desfogándose fuerte, como deducen por sus gestos empleados de Moncloa. Protagonizan una discusión que en esencia era la siguiente: el Rey le pide o le exige a Suárez que traiga a Armada a Madrid. También le dice que quiere ir al País Vasco. Es decir, que el Rey se está saltando dos órdenes de Suárez, cosa que el monarca no debía hacer, se estaba saliendo de la obediencia política. La conversación está en el libro. Te resumo las palabras del Rey: “¿Qué pasa? ¿Qué yo digo EEUU y tú dices Arafat? ¿Yo digo sí a la OTAN y tú dices neutralismo? ¿Yo digo que Armada es la solución y tú dices que es el problema? No nos entendemos”.    

P.: ¿Es ese el día en el que Suárez se da cuenta de que Armada va a acabar metiéndole en un lío?

Suárez le dijo al Rey que no quería a Armada moviendo el rabo por Madrid, conspirando, porque iba a dar el golpeR.: Se viene dando cuenta hace tiempo porque tiene unos servicios de información muy buenos. Sabe que se está preparando algo contra él, y el algo es una moción de censura. En distintos momentos el Rey le va apretando, insistiendo en la venida de Armada a Madrid como la gran solución. Y Suárez le dice que no quiere a ese hombre moviendo el rabo por Madrid, conspirando, porque va a dar el golpe, va a traer el golpe, es la misma frase que le dice a Rodríguez Sahagún [entonces ministro de Defensa].  Más que olfato e intuición lo que tenía Suárez era información. Sabía lo que estaba preparando Armada, porque llevaba en marcha desde julio de 1980. Adolfo ya estaba curado de espanto.

P.: Unos días antes, el 4 de enero, el Rey y Suárez ya habían hablado de esto en Baqueira, según cuenta en el libro.

R.: Sí, el Rey le dijo entonces a Suárez que había que arreglar las cosas, que estaba todo muy mal, que los militares estaban muy nerviosos. Y es que la víspera de esa reunión, Armada le había estado calentando los cascos al Rey. ¿Por qué tenía el Rey tanta confianza en Armada? Porque lo había tenido de preceptor desde pequeño. Armada para él era un hombre muy fiable, muy respetable, muy de la familia. Cuando Armada le dice que su prestigio está por los suelos y que hay siete golpes en marcha, el Rey le cree. El miedo y el ruido de sables forma parte de la estrategia que Armada y el CESID habían puesto en marcha para impulsar la Operación Armada. Crear el cuanto peor, mejor, que hiciera deseable el golpe blando. El golpe cívico militar como antídoto contra el golpe incruento militar. El golpe constitucional: derrocar con una moción de censura al legítimo presidente poniendo en su lugar a un independiente militar sin pasar por las urnas. La delgada línea roja de la Constitución.  

P.: Dice que en la Operación Armada participó tanto el Rey como algunos partidos políticos (PSOE, Alianza Popular, UCD). ¿No fue un poco temerario? Lo digo porque acabó degenerando en un golpe y podía haber degenerado en una Junta Militar a poco que Armada…

R.: Sí, era muy peligroso, y Suárez se lo advirtió al Rey. Pero el Rey confiaba en Armada como solución para reconducir los supuestos golpes en marcha. Armada como el general independiente, liberal, entre comillas, católico, bien visto socialmente, aristócrata, bien visto por la banca y los americanos. Era la gran esperanza blanca. El monarca no vio que aquello era una temeridad. Como además Osorio, Fraga, Peces Barba, Felipe González, Guerra, todos ellos le decían al Rey que aquello era perfectamente constitucional y que Suárez era un caos en aquel momento… El Rey no buscaba el tejerazo, sino un golpe blando, un golpe de timón, un Gobierno de consenso nacional con Felipe González de vicepresidente. Y con la mayoría de los políticos mojando, incluidos los de Alianza Popular y la UCD. En el Gobierno de salvación nacional de Armada estaban todos.  

P.: También escribe sobre la tensísima conversación entre Suárez y el Rey el 24-F. ¿Tenía motivos Suárez para estar cabreado con el Rey?

R.: Tenía todos los motivos y todas las sospechas. Los dos se echan en cara haber provocado el golpe. Hay una ruptura total. 

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