Movida, flamenco, nova cançó... ¿Cuál fue la edad de oro del pop español?

Durante muchos años, quizá demasiados, la expresión “edad de oro del pop español” sirvió para designar a los años ochenta. Seguramente hay muchos motivos, entre ellos

Foto: Alaska y Nacho Canut, integrantes de 'Fangoria', en 2010. (EFE)
Alaska y Nacho Canut, integrantes de 'Fangoria', en 2010. (EFE)

Durante muchos años, quizá demasiados, la expresión 'edad de oro del pop españo' sirvió para designar a los años ochenta. Seguramente hay muchos motivos, entre ellos que la mayoría de periodistas musicales influyentes tenían entre veinticinco y treinta y cinco años cuando pasó todo aquello. También existen factores objetivos, como el fin de la censura franquista, el aumento de programas musicales en televisión y la consolidación de las empresas discográficas en nuestro país. En el año 2014, varios sociólogos y musicólogos de la UNED y de la Complutense elaboraron una metalista de los mejores álbumes del pop-rock español, haciendo media de las selecciones de las cabeceras más emblemáticas (Rolling Stone, Efe Eme, Rockdelux…). Triunfó 'La canción de Juan Perro' (1987), de los prestigiosos Radio Futura, por encima incluso de clásicos como Serrat, Sabina y Camarón de la Isla. En el resto del listado, ganaron de largo los álbumes de los ochenta, en especial de La Movida. Junto con los Auserón, se colaban en el top diez Gabinete Caligari, Loquillo, Alaska & Dinarama y Nacha Pop. ¿Estamos ante una evidencia o somos víctimas del sesgo de edad de los expertos?

Diez años de oro

El resultado de aquel estudio lo disputa Adrián Vogel, ensayista pop que puede presumir de una exitosa carrera como ejecutivo discográfico, que incluye la creación de su propio sello o un puesto en CBS Nueva York, donde trabajó con Bob Dylan, Leonard Cohen y Michael Jackson, entre otros. Tirando de datos, señala que la edad dorada del pop español fue el periodo 1965-1975. No se refiere solo a sus gustos, sino al éxito internacional de nuestros artistas. “Hablamos de impacto fuera de los mercados naturales de habla hispana. Me refiero a conseguir entrar en listas de Gran Bretaña, Estados Unidos, Holanda, Alemania, Francia, Italia…”.

Por muy arreglo "moderno" que tuviese, Mozart no deja de ser el clásico de los clásicos

Aquella cosecha de artistas de lujo incluía a Los Bravos ('Black Is Black', 'Bring a Little Lovin'), Luis Eduardo Aute ('Aleluya Nº1'), Massiel ('La, La, La…'), Pop Tops ('Oh Lord, Why Lord', 'Mammy Blue'), Miguel Ríos ('Himno a la Alegría'), Aguaviva ('Poetas andaluces'), Peret ('Borriquito'), Barrabás ('Wild Safari'), Mocedades ('Eres tú') y Jeanette ('Por qué te vas'). Además Herbie Mann triunfó en Estados Unidos en 1976 con una versión de 'Hi Jack' de Barrabás. Parecen muchos, pero hubo todavía más motivos para felicitarse: “No incluyo a Waldo de los Ríos y su adaptación de la 40 de Mozart, a pesar de llegar al top cinco en singles y álbumes en Gran Bretaña, ya que considero que no es pop-rock. No solo triunfó en las islas, sino en más países europeos. Por muy arreglo "moderno" que tuviese, Mozart no deja de ser el clásico de los clásicos. Sí incluyo el “Himno de la alegría" de Miguel Ríos porque a esta le pusieron letra”, precisa.

Sobredosis de talento

Los datos que aporta Vogel se han convertido en materia de una clase sobre industria musical en el Máster en Industria Musical y Estudios Sonoros de la Universidad Carlos III. “¿Qué explico a los alumnos? Que esta época, a la que habría que añadir unos años por delante -al menos desde el 62 o el 63- es tan productiva artísticamente como en el plano comercial. A los artistas de éxito internacional hay que añadir gigantes como Serrat, Dúo Dinámico, Brincos, Juan & Junior, Lone Star, Los Sirex, Pekenikes, Rocío Dúrcal y Los Módulos. También algunos que no me gustan, pero cuyo impacto es indudable como Julio Iglesias, Raphael y Camilo Sesto, sin olvidarnos de Karina, Bruno Lomas, Nuestro Pequeño Mundo, Cecilia… Se mire como se mire, el éxito de estos artistas de la segunda mitad del segundo franquismo es tan indudable como inigualable”, recuerda.

Explosión punk

Ignacio Juliá, director histórico de la biblia rockera Ruta 66, tira por el registro personal. “Mi edad de oro del pop español arrancó el 4 de diciembre de 1977 durante el Festival punk del Poble Nou, donde algunos ansiosos jóvenes de la época nos pusimos estupendamente europeos viendo a Ramoncín, La Banda Trapera Del Río y otros grupos presuntamente punk-rock. Luego vendría la hoy tan discutida Movida y sus tentáculos periféricos en Barcelona o Vigo, una asimilación de lo que sucedía en el ámbito anglosajón, con epicentro en Londres, que vista desde el presente tiene el plus de que su asimilación de patrones foráneos primaba lo autóctono: Alaska y los Pegamoides, Loquillo y los Trogloditas, Nacha Pop, Siniestro Total, Radio Futura, Derribos Arias, El Último de la Fila, Gabinete Caligari… Muestran un carácter localista —cantaban en castellano— que se diluiría en los años noventa y su corta-y-pega del rock alternativo anglosajón”, recuerda. Algún día habrá que hacer un artículo sobre la peor década del pop español, donde la oleada de grupos indie que decidieron cantar en inglés tiene todas las papeletas para ganar ese triste honor.

Del flamenco a Raimon

La novelista y periodista Grace Morales, conocida por su trabajo en la revista Mondo Brutto, apuesta por los años previos a la explosión del pop madrileño. “Me quedo con el periodo 1976-1981, enlace entre la tradición rock y pop de los setenta, polimorfa, reivindicativa, llena de contradicciones , con el nacimiento de la Nueva Ola, desprejuiciada, muy joven y eminentemente femenina. Del rock urbano, flamenco fusión, pop melódico, folk hasta el punk 76-77, tecno, ska, heavy y rockabilly. Luego todo fue una movida”, bromea. Tiene razón en que los periodos sin un sonido claramente hegemónico pueden ser los más fértiles.

La mejor música popular de nuestra época es la nova cançó ,que se hizo en Cataluña entre 1966 y 1977

La periodista musical Patricia Godes no duda un instante en escoger. “La mejor música popular de nuestra época es la nova cançó ,que se hizo en Cataluña entre 1966 y 1977. En los años siguientes se propagaron ideologías musicales reaccionarias basadas en la existencia de seres superiores, bendecidos por Dios, que no necesitan saber hacer música para obtener la pleitesía de los epsilones, la protección del sistema, la fama, la fortuna además de un rinconcito envuelto en oropeles en el orinal más sucio de la historia”, apunta. Las canciones de Raimon, Francesc Pi de la Serra, Lluís Llach, María del Mar Bonet y Ovidi Montllor -entre otros- han envejecido como el buen vino, ganando cuerpo año tras año. También las de un tal Joan Manuel Serrat, que quizá les suene.

Mezclar pop con Lope de Vega

Cerramos con la visión de un músico. Igor Paskual es guitarra de Loquillo, autor de una sólida carrera en solitario y una de las mejores plumas de la prensa musical española. Su elección no anda lejos de la de Vogel. “Para mí, la excelencia está el arco que va desde 1964 hasta 1968. No sólo están las melodías de Los Brincos, que eran puros orfebres, sino también los doce temas de Juan y Junior dejaron para la posteridad. Eso ya es difícilmente superable. Además tenemos a Los Pekenikes, que me siguen pareciendo -junto con Los Brincos- la mejor banda española. Están Los Ángeles y Lone Star, que graban 'Mi Calle' y no le encuentro equivalente en el mundo internacional. Cuidado también con los temazos del Duo Dinámico”, afirma.

Un Lope de Vega eléctrico

En aquella época, no solo se cocía pop. “También destacaba el soul de Los Canarios, que siguen siendo intocables, o los éxitos internacionales de Miguel Ríos, Los Bravos o Pop Tops”. No solo estamos ante himnos brillantes, sino también muy locales, enraizados en nuestras tradiciones culturales. “Los Brincos dominaban la cadencia frigia y Los Cheyenes en el 65 registraron “Válgame la Macarena”, por no hablar de Los Sónor en el 62 con “El relicario”. Cuando hablo de ‘lo español’ no me refiero a ‘lo latino’. Tampoco a lo meridional en exclusiva. Recordemos la gaita con la guitarra fuzz de Los Archiduques -con Tino Casal a la voz- en “Lamento de gaitas”. O “Nit de llampecs” de Los Relámpagos. ¿Qué decir de Los Íberos adaptando un texto de Lope de Vega en 'Las tres de la noche'. El pop español, enseguida, fue español. Si te fijas, los intentos de las bandas actuales de indagar en la tradición llegan después de un periodo largo de anglofilia. Pienso en Los Planetas, Lucas 15 o esa maravilla que es 'O Isa', un tema de Triángulo de Amor Bizarro basado en una cantiga de escarnio”, señala.

Paskual remata con unas palabras de agradecimiento: “Aunque muchos de ellos fueran de familias acomodadas, su mérito es increíble. El contexto -incluso el familiar- no simpatizaba con ellos y tuvo que ser una odisea para las bandas llegar a grabar o desarrollarse profesionalmente. Y estaba el servicio militar rompiendo carreras a mansalva. Y es en 1967 cuando Bruno Lomas graba ¡el primer disco en directo en España! No somos conscientes del mérito que tuvieron estos artistas”. Bueno es recordarlo.

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