los nuestros III

Mario Camus, Bigas Luna, Álex de la Iglesia, trío de reyes del cine español

Los Furtivos llegan a su tercera entrega de cinco artículos dedicados cada uno de ellos a tres directores españoles fundamentales

Foto: Escena de 'El día de la bestia'.
Escena de 'El día de la bestia'.

Empeñados en aplaudir la obra de los mejores directores del cine español en los últimos cincuenta años, los Furtivos empezamos la primera de nuestras cinco entregas con, nada menos, Buñuel, Saura y Almodóvar. Luego seguimos con otros tres grandes: Berlanga, Gutiérrez Aragón y Fernando Trueba.

Seguimos barajando y hoy nos ha salido un trío de reyes: Mario Camus, Bigas Lunas y Álex de la Iglesia.

Mario Camus, milana bonita

Si a quienes hacemos cine nos preguntan por nuestros directores favoritos, la inmensa mayoría no dejaríamos de citar a Mario Camus. Por su talento indiscutible, por su constancia vital y por su enorme, inmensa profesionalidad.

Y si a los espectadores de cierta edad -los que han visto cine desde hace treinta, cuarenta años- les preguntan por la película española más memorable que han visto en su vida, casi todos dirán: 'Los santos inocentes'.

El nombre de Mario Camus (Santander, 1935) salta a la gran pantalla en 1957 para, a lo largo de una fecunda vida profesional, dejarnos la producción más versátil en la historia de nuestro cine. Y aún le dio tiempo para marcar territorio en el mundo de la televisión.

Camus empieza escribiendo 'Los Golfos' (1959) con Carlos Saura. Años después, también juntos, hacen el guión de 'Llanto por un bandido' (1964). Y siguen colaborando hasta que la censura franquista les frena en seco cuando intentan rodar 'La boda', una película que les susurra al oído un amigo de ambos: el maestro Luis Buñuel.

Camus continúa su vida profesional trabajando con Bardem, Berlanga, Borau, Patino y otros creadores salidos del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), el cursi y pomposo nombre que tuvo la Escuela Oficial de Cine entre 1947 y 1961. Nuestro célebre cántabro fue uno de los motores de lo que dio en llamarse “el nuevo cine español”.

Después de detenernos en 'Con el viento solano' (1967), sobre la magnífica novela del malogrado e inolvidable Ignacio Aldecoa, llegamos a la adaptación cinematográfica de otro novelón, 'La Colmena' (1982), del Nobel Camilo José Cela. Fue ésta una joya de película con la que cogió carrerilla para, dos años después, iluminado por los cielos, regalarnos 'Los santos inocentes' (1984). Nuestro director recurre al texto homónimo del incomparable Miguel Delibes, firma el guión junto a Antonio Larreta y Manolo Matji, y se rodea de dos monstruos en estado de gracia -Paco Rabal y Alfredo Landa-, a quienes acompañan unos espléndidos Juan Diego, Terele Pávez, Agustín González, Mary Carrillo… para crear una película que es gloria bendita. Mario Camus, que consiguió un 'Goya' por 'Sombras en una batalla' (1993) y el 'Goya de Honor' en 2011, entre otros muchos premios, difícilmente pudo sentirse más honrado después de dirigir 'Los santos inocentes', que dieron el premio a la mejor interpretación en Cannes 1984 a Rabal y a Landa, tan inmensos los dos que fue un galardón “ex aequo”. Ese Landa rastreando el suelo cual perro de presa; ese Rabal mirando al cielo en pos de su tesoro: “Milana bonita”.

Hay muchas más películas en la filmografía de Camus. También nos falta citar su obra televisiva: la galdosiana 'Fortunata y Jacinta', la arturobareana 'La forja de un rebelde', la bandolera 'Curro Jiménez', en la que tanto colaboró… Los Furtivos, querido Mario, tenemos muy presente ese increíble talento tuyo. En nombre de tus admiradores, esperamos de ti una nueva película.

Bigas Luna, los testículos del toro

No era Berlanga, no, pero el catalán Bigas Luna se parecía al maestro valenciano en su afición vital por el erotismo, por lo fetichista, por el universo femenino retratado desde una mirada muy masculina...

José Juan Bigas Luna (Barcelona, 1946 - La Riera, Tarragona, 2013) había dirigido seis películas entre 1976 y 1987. Sólo 'Bilbao' (1978), un ejercicio inquietante en torno al universo del sexo, obtuvo la aceptación del público y de su admirado maestro Marco Ferreri.

Aunque 'Las edades de Lulú' (1990), basada en la novela (sí, también erótica) de Almudena Grandes, fue un gran éxito de taquilla, quizá lo que más le suena al espectador medio de Bigas Luna es 'Jamón, Jamón' (1992). Quién no se acuerda del descomunal toro de Osborne (o más bien de los testículos del toro de Osborne). Del polvo rápido entre dos jovencísimos Javier Bardem y Penélope Cruz. Del guiño a Goya con los garrotazos, jamón en mano, entre Bardem y Jordi Mollá... Bigas es erotismo y comida. Sexo y jamón. Cuando en 1992 le dan el León de Plata en Venecia, el director hace un discurso incendiario: “Amo a las putas y amo comer. Amar y comer son cosas imprescindibles y complementarias para nosotros, los españoles, y 'Jamon, jamón' es un himno a ese gozo”. Armó la de Dios es Cristo ante un respetable foro cinematográfico internacional. El catalán siguió por sus fueros. 'Jamón, jamón' abrió paso a una trilogía que continuaría con 'Huevos de oro” y 'La teta y la luna'. El éxito le lleva a Italia, donde un contrato millonario le cubre el riñón pero le rebaja su pulso creativo. Bigas Luna vuelve a España para adaptar, ya en 2001, la espléndida novela de Manuel Vicent 'Son de Mar'.

Nuestro director se distrae con el mundo del diseño, con la fotografía, con pequeñas piezas audiovisuales, con producciones para cabaret, pero siempre ofreciendo muestras de su gran talento creativo.

Hoy, con la que está cayendo en Cataluña, resulta curiosa la pasión que Bigas sentía por los festejos en ciudades y pueblos españoles, algunos de los cuales rodaría para llevarlos al pabellón de España en la Exposición de Shanghai (2010). Hizo, por cierto, el plano más largo (seis cámaras al quite) que se haya rodado jamás del encierro de San Fermín. Aúpa Navarra.

El cineasta español fue pregonero de las fiestas del Pilar de Zaragoza y del municipio aragonés de Monegrillo, cuyo ayuntamiento le nombró hijo adoptivo. Bigas Luna siempre asumió riesgos. Lo hizo con su famosa trilogía. También con filmes como 'Angustia' (1987) o “Yo, la Juani” (2006). Y siempre consiguió conectar con el espectador, con sus sentidos, con sus deseos y, sí, decididamente, con sus apetitos.

Álex de la Iglesia, un cine bestial

Dice el tango que “veinte años no es nada”, así que Álex de la Iglesia sumó apenas dos más para convertirse, durante estas dos últimas décadas, en el más internacional de nuestros directores de cine.

Precoz, Alejandro de la Iglesia (Bilbao, 1965) tenía veintitantos años cuando rodó su primer cortometraje, 'Mirindas asesinas' (1991) para luego, de la mano de Pedro Almodóvar, estrenarse en el largometraje con 'Acción mutante' (1993).

Debió hacer estas dos obras noveles así como para calentar porque casi de inmediato, en cuanto cumplió 30 años, nos sale con 'El día de la bestia' (1995), un peliculón que, compartiendo guión con Jorge Guerricaechevarría, le dio seis premios “Goya”, entre ellos el de mejor director. ¡Pum! Fue como un tiro. Hasta hoy.

Para más inri, en “El día de la bestia”, nuestro director hace brillar a un poco conocido Santiago Segura y recupera a la gran Terele Pávez, casi olvidada desde 'Los santos inocentes'. Terele Pávez, “Goya” a la mejor actriz secundaria por 'Las brujas de Zugarramurdi', murió hace unos meses, en agosto del año pasado, 2017, después de hacer hasta seis de las mejores películas de Álex de la Iglesia).

Después de semejante triunfo, el director, nacido en Bilbao porque ya se sabe que los bilbaínos nacen donde les da la gana, siguió su andadura profesional alternando grandes producciones internacionales con obras más afines a la tradición española; obras en las que prevalece su gusto por el humor negro y el esperpento.

Tras 'Perdita Durango' (1997), nos encontramos con la taquillera 'Muertos de la risa' (1999) hasta que el director vuelve a dar campanada con 'La comunidad' (2000), que interpretan, entre otros, Carmen Maura, Paca Gabaldón, Emilio Gutiérrez Caba, y tres artistas fallecidos: la citada Terele Pávez, Maruja Asquerino y Sancho Gracia, amigo y habitual en las películas de De la Iglesia.

'La comunidad', todo un éxito, dio tres “goyas” (a Maura, a Gutiérrez Caba y al equipo de “efectos especiales”), además de consagrar a su director como el extraordinario cineasta que ya era y que ha seguido siendo hasta el día de hoy.

Álex de la Iglesia es, además, un hombre tan comprometido con la industria del cine español como posiblemente ningún otro de su generación. Elegido presidente de la Academia de Cine en 2009, mostró gran interés en reunificar nuestro mundo, abrir la Academia a la calle y en la reivindicación de los derechos de autor. Quería “defender a la gente que vive del cine".

En su carrera profesional hay que destacar películas muy notables: '800 balas', con Sancho Gracia y Eusebio Poncela; la internacional 'Los crímenes de Oxford' (Elijah Wood, Leonor Watling y el excelente actor inglés John Hurt); “Balada triste de trompeta” (León de Plata y mejor guión en la Mostra de Venecia), y la brillante 'Las brujas de Zurragamurdi' (2013), que consigue ocho-“goyas”-ocho. El cineasta sigue en racha. Ya en 2015, 'Mi gran noche', con el eterno Raphael y un largo reparto.

Y no para. El año pasado, 2017, lo empezó con una muy aceptable comedia, 'El bar', y lo acabó con la excelente 'Perfectos desconocidos', que ha superado este fin de semana los 20 millones de euros de recaudación. En ambas películas encierra a sus actores y actrices. A los primeros (Machi, Casas, Nieto, Pávez, etc.) en una taberna de Madrid, y a los segundos (Belén Rueda, Eduard Fernández, entre otros) en un piso, también de la capital.

En 'Perfectos desconocidos', Álex de la Iglesia muestra la brutal dependencia que genera el móvil en casi todos sus usuarios. La peli es una acusación en toda regla contra ese ladrón de intimidades que es el teléfono inteligente.

Pero nuestro cineasta cree en las nuevas tecnologías; defiende las modernas plataformas de la comunicación. Por eso le oyeron decir que no le importaría nada en absoluto que sus películas futuras se vieran en un móvil. Genio y figura.

Continuará...

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