"no nos rendiremos nunca"

Churchill en mayo de 1940: el instante más oscuro de la historia occidental

'El instante más oscuro' es un gran libro del historiador Anthony McCarten sobre aquellos días cruciales para la supervivencia de las sociedades abiertas que promete una gran película

Foto: Churchill sale de una reunión del gabinete británico en mayo de 1940.
Churchill sale de una reunión del gabinete británico en mayo de 1940.

Franklin D. Roosevelt comentó en una ocasión que Winston Churchill "tiene cien ideas en un solo día, cuatro son buenas, y las otras noventa y seis son sumamente peligrosas". El 20 de mayo de 1940, en plena ofensiva nazi en Europa y cuando la civilización parecía a punto de derrumbarse, el recién estrenado primer ministro inglés tuvo una de esas contadas ideas buenas, buenísimas... que no por ello dejaba de ser terriblemente peligrosa. Los alemanes ocupaban ya tras solo unos días de ofensiva Holanda y Bélgica y se desparramaban por tierras de Francia sin contención ninguna mientras las defensas galas se deshacían como un azucarillo. El 300.000 soldados del Ejército Expedicionario Británico enviados al continente se dirigían a la carrera hacia Dunkerque en una maniobra de salvamento que se antojaba imposible: el puerto estaba bloqueado por unos buques en llamas que impedían a la Armada acercarse, la Luftwaffe dominaba los cielos y, según el pronóstico aliado, tendrían suerte si lograban rescatar al 10%. Y sin su ejército, Inglaterra estaba perdida. Entonces Churchill...

Entonces Churchill tuvo la increíble idea, que quedó por cierto registrada en las actas de la reunión del consejo de ministros que se desarrollaba ese día: "El primer ministro pensó que, como medida de precaución, el Almirantazgo reuniera un gran número de barcos pequeños [civiles], listos para dirigirse a los puertos y ensenadas de la costa francesa". Escribe Anthony McCarten en su vibrante 'El instante más oscuro, Winston Churchill en 1940' (Crítica): "¿Barcos pequeños? La ocurrencia de Winston —de la que nunca, por lo que yo sé, se le ha considerado responsable (sorprendentemente, no lo ha hecho ninguna biografía ni ningún reportaje periodístico)— fue pedir a la gente, o al menos a aquellas personas que pudieran echar mano de cualquier barco de tamaño conveniente, que participara en una gran armada de embarcaciones civiles de lo más variopinto, cruzando el canal de la Mancha para rescatar al ejército británico atrapado en el continente".

'El instante más oscuro'. (Crítica)
'El instante más oscuro'. (Crítica)

'El instante más oscuro' es un gran libro sobre aquellos días cruciales para la supervivencia de Occidente y sus sociedades abiertas, que promete una buena película dirigida por Joe Wright y con Gary Oldman en el papel de Churchill, a estrenar en los cines de todo el mundo el próximo 12 de enero de 2018. Los hechos que narra con el pulso de las mejores novelas van desde la invasión nazi de Holanda el 10 de mayo de 1940 hasta el 29 del mismo mes, cuando las tropas británicas lograron culminar con un éxito inesperado lo que en realidad era una amarga derrota: el rescate de sus tropas. Días terribles en los que, por cierto, y pese a la legendaria determinación y terquedad del 'premier' inglés, las dudas le asaltaron y llegó a concebir seriamente la insoportable idea de negociar con Hitler.

Los héroes de Calais

Madrugada del 25 de mayo. Un convaleciente Churchill salta de la cama tan enfermo como colérico. Acaba de leer el desangelado mensaje que el Comité de Defensa dirigido por el general Ironside ha enviado al brigadier Nicholson conminándole a resistir en Calais, la única localidad que se interpone entre los nazis y el ejército británico que se prepara en Dunkerque para la repatriación. El propio primer ministro ha ordenado resistir, pero le subleva que se pida morir a aquellos valientes con frases como la siguiente: "Debe usted obedecer en nombre de la solidaridad aliada". "¡Esa no es manera de animar a unos hombres a combatir hasta el final!", exclamó Churchill, que acto seguido redactó un segundo comunicado dirigido a Richardson: "Los ojos del Imperio están puestos en Calais y el gobierno de S. M. confía en que tanto usted como sus valerosos regimientos llevarán a cabo una hazaña digna del nombre británico".

Los 2.000 héroes de Calais lucharon como jabatos hasta el momento mismo en que la esvástica se alzó en la torre del Hôtel de Ville. La decisión de no evacuarlos fue, según recordaba Anthony Eden en sus memorias, "una de las más dolorosas de la guerra". Churchill no habló durante la cena de aquella noche y, al terminar, exclamó: "Me siento físicamente mal". Los siguientes días no iban a ser mucho mejores, Francia caería, su propio Gabinete de Guerra sufriría una gravísima escisión entre su postura beligerante y el pacifismo de Lord Halifax, decidido partidario de la negociación con Hitler, y las pérdidas humanas inglesas crecerían exponencialmente. Pero la operación Dinamo de pequeños barcos civiles lograría el milagro en Dunkerque devolviendo al hogar a nada menos que a 330.000 soldados. Se avecinaban tiempos difíciles, pero Inglaterra se había salvado del desastre.

El 4 de junio de 1944, Churchill pudo dirigirse al fin a una Cámara de los Comunes a rebosar con tanta determinación como esperanza: "Por mucho que grandes sectores de Europa y varios estados antiguos y famosos hayan caído o puedan caer en las garras de la Gestapo y de todo el odioso aparato del régimen nazi, no vamos a flaquear ni vamos a fracasar. Seguiremos adelante hasta el final. Lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y los océanos, lucharemos cada vez con mayor confianza y fuerza por el aire; defenderemos nuestra isla a cualquier precio. Lucharemos en las playas, en los lugares de desembarco, en los campos y en las calles; lucharemos en las montañas; no nos rendiremos nunca".

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