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El Thyssen celebra sus 25 años convirtiendo a la baronesa en comisaria

Una exposición con 26 fotos de la historia del museo recorre la "particular visión" de Carmen Thyssen con motivo del primer cuarto de siglo de la pinacoteca nacional

Foto: La baronesa Thyssen en una foto de archivo (Efe)
La baronesa Thyssen en una foto de archivo (Efe)

Impulsora de que el barón Thyssen-Bornemisza trajera su colección a España, coleccionista, defensora de los árboles del Paseo del Prado cadenas mediante, reina del papel couché, Miss España, se intercambia Christmas con Montoro... A Carmen Thyssen solo le faltaba ser comisaria de una exposición y a partir de mañana estrena esta nueva faceta. La baronesa es la comisaria de '#Thyssen25: una crónica fotográfica', una exposición gratuita que recorre su "particular visión" de los 25 años del Museo Thyssen dentro de los actos organizados por el aniversario.

La muestra reúne 26 fotografías seleccionadas personalmente por la baronesa procedentes de su archivo personal y del museo, de la Agencia Efe y el diario ABC que recuerdan los momentos más emblemáticos de la historia de la pinacoteca. En ellas posa sonriente junto a su marido, Felipe González, los reyes (hoy eméritos) o el duque de Badajoz en la fiesta de celebración del acuerdo alcanzado con el Gobierno para que la colección del barón se quedara en España. Al lado, el barón posa con las cajas que contienen sus obras durante su traslado de Lugano a España o con Rafael Moneo y Juan Carlos I firma en el libro de visitas durante la inauguración del museo el 8 de octubre de 1992.

La baronesa se manifiesta encadenándose  contra la tala de árboles del Paseo del Prado, 6 de mayo de 2007 (Archivo ABC/ Chema Barroso)
La baronesa se manifiesta encadenándose contra la tala de árboles del Paseo del Prado, 6 de mayo de 2007 (Archivo ABC/ Chema Barroso)

Carmen Thyssen con Rouco Varela. Carmen Thyssen encadenada a un árbol. Carmen Thyssen viendo la restauración de 'La catedral de los pobres', de Joaquim Mir. Sabina observando con detalle un cuadro en la exposición de Hopper. Antonio López enseñando la de los hiperrealistas madrileños a Pedro Almodóvar. Givenchi, Naruhito, Carlota de Mónaco, los reyes Felipe VI y Letizia... Un álbum de recuerdos en forma de pequeña exposición (que se puede ver en El Balcón durante el mes de octubre) que se suma a los actos con los que se celebrará el 25 aniversario del Thyssen el fin de semana del 7 y 8 de octubre y que aunque no es el plato fuerte de los actos, sí es el más llamativo por la nueva condición de comisaria de la baronesa.

La conmemoración del primer cuarto de siglo del museo se hará sin grandes alharacas ni fuegos artificiales. A las exposiciones (actualmente se puede ver la de Sonia Delaunay) de Picasso y Toulouse-Lautrec y 'Lección de arte' de este otoño-invierno, se suma un programa de actividades para el primer fin de semana de octubre que pretende acerca el museo al público con jornadas de puertas abiertas, videoinstalaciones, danza, teatro, DJs y sacando el domingo el museo a la calle (en concreto al Paseo del Prado y al Barrio de las Letras con swing). El 30 de octubre habrá una celebración institucional y también, avanzaron Guillermo Solana y Evelio Acevedo, director artístico y director gerente respectivamente del Thyssen, conciertos de la Filarmónica y una noche "gastrotemática" con el chef Diego Guerrero.

 El rey Juan Carlos firma en el libro de visitas durante la inauguración del Thyssen, 8 de octubre de 1992 (Archivo fotográfico baronesa Thyssen-Bornemisza)
El rey Juan Carlos firma en el libro de visitas durante la inauguración del Thyssen, 8 de octubre de 1992 (Archivo fotográfico baronesa Thyssen-Bornemisza)

Pura exhibición pública porque, como reconoció Acevedo, "nuestro foco son y deben ser nuestras audiencias". "El gran problema de los museos es que nacieron en el siglo XVIII con una cultura humanística que probablemente está agonizando. Los museos sobrevivirán pero vamos a tener que contar otras historias, porque la gente ahora se identifica con ellas", agregó Solana para destacar que el Thyssen seguirá presentando su colección "desde distintos puntos de vista" en esa línea de "itinerarios temáticos" tan de moda en la actualidad.

Renovación pendiente con guiño estatal

El Museo Thyssen también estrena la celebración de su 25 aniversario convertido desde esta semana en Museo Nacional a propuesta del ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. "Es un reconocimiento a la calidad de la colección, al enriquecimiento que representa para el patrimonio cultural español y su complemento a las condiciones nacionales y por su contribución a la sociedad", aseguró Acevedo. Lo que a nadie se le escapa es que esta nueva denominación, que sirve para recalcar la condición pública de la colección Thyssen-Bornemisza, es un guiño del Gobierno en plenas negociaciones con la baronesa para prorrogar la cesión de su colección personal.

El barón Thyssen-Bornemisza durante el traslado de sus obras de Lugano a Madrid (Museo Thyssen)
El barón Thyssen-Bornemisza durante el traslado de sus obras de Lugano a Madrid (Museo Thyssen)

Esta es precisamente la principal polémica que persigue estos años a la relación de Carmen Thyssen con el Gobierno, con amenazas incluidas de llevarse sus 429 cuadros (en cesión gratuita), la mayoría de pintores europeos como Canaletto, Courbet, Renoir, Degas, Picasso o Matisse, fuera de España si no hay acuerdo. El último desencuentro se extiende desde el verano pasado hasta la actualidad. El plazo para negociar la nueva cesión, que expiraba el 31 de julio pasado, se ha extendido hasta marzo, pero el serial aún no ha se ha cerrado con un acuerdo entre la baronesa y el Ministerio de Cultura.

De hecho, en febrero Carmen Thyssen reconoció que ante su nueva falta de liquidez no descartaba vender otra obra, como ya hiciera en 2012 con la controvertida venta de 'La esclusa', de Constable, por 27 millones de euros. "No encajaba en mi colección", dijo entonces alegando su falta de liquidez. "No me avergüenza reconocerlo. Soy un ser humano", recogía 'El País' a la par que recordaba que primero se la ofreció al Estado. La baronesa firmó un acuerdo en 1999 con el Estado para ceder gratuitamente su colección personal por 11 años con prórrogas anuales, hasta 2016 que fue semestral porque el Gobierno estaba en funciones. Según este convenio, la baronesa tiene derecho a vender un 10% del valor total de su legado. El 'constable' se cifró en el 5%.

Su colección, añadió este año, "vale más de 1000 millones de euros" [aunque antes estaba cuantificada en 750 millones] y "genera unas ganancias para Madrid de entre 7 y 8 millones anuales", por lo que ni puede estar "en una situación de precariedad" ni "sin un marco legal claro y estable". A la par argumentó que "desea" que siga en España", pero exige "movilidad" para llevarla a exhibiciones "en todo el mundo" y darle "mayor visibilidad". El acuerdo, tras cuatro prórrogas, aún esta pendiente en una fecha tan señalada para el museo.

De Lugano al Paseo del Prado

1988, la colección se queda en España: El barón Thyssen-Bornemisza buscaba un emplazamiento definitivo para su colección, 775 obras que recorren la pintura del siglo XIII al XX. Los Ángeles, Suiza, Alemania, Inglaterra y España pujaron con ella. Contaban las crónicas de la época que Carmen Cervera fue el elemento definitivo para que la balanza se inclinara hacia el lado español así como la opción de estar en frente del Museo del Prado. En 1988 se firma un contrato de préstamo de las obras más importantes para una exposición en Madrid y en Pedralbes durante nueve años y medio a cambio de que el Gobierno rehabilite el Palacio de Villanueva y lo acondicionara como museo. Unas obras hechas ad hoc por Moneo.

Mediados de 1992: Las obras del barón llegan desde Lugano a Madrid.

8 de octubre de 1992: Los reyes Juan Carlos y Sofía y los barones Thyssen inauguran su reluciente museo en el Palacio de Villahermona. El menú del evento, tras dos horas visitando las salas, consistió en sopa fría de melón, puntas de espárragos verdes gratinados al roncal, pollo de perdiz estofada a la española y crema helada de chocolate con naranjas amargas.

Verano de 1993: El Estado compra la colección del barón por 350 millones de dólares.

1999: Se acuerda la cesión gratuita de la colección personal de la baronesa Thyssen al Estado por 11 años prorrogables de forma anual. El Gobierno, a cambio, compra los dos edificios adyacentes al Palacio de Villanueva para ampliar el museo. La inauguración de los nuevos espacios tuvo lugar en 2004.

Cuentas: El Thyssen encara su 25 aniversario con las cuentas del pasado año en verde tras arrastrar tres ejercicios en preocupantes números rojos. 2016 cerró con un superávit de 504.000 euros, un 119% más que en 2005 que acabó con un déficit de 2,7 millones de euros.

Visitas: En 2016 fueron un millón de personas las que pasaron por el Thyssen de Madrid, un 10% más que en 2015. El año récord del museo fue 2012 con 1,2 millones de visitantes y la exposición de Hopper como punta de lanza.

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