en el pavón teatro kamikaze a partir del día 12

Rambert golpea de nuevo: amor, política y arte en la generación frustrada

Provocador, incómodo y sentimental. El dramaturgo y director francés presenta en España 'Ensayo', una cruda disección de la crisis del mundo occidental que explota con una infidelidad

Foto: 'Ensayo', de Pascal Rambet
'Ensayo', de Pascal Rambet
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Apenas un parpadeo es suficiente para hacer volar todo por los aires. Dos parejas, cuatro amigos y una compañía de teatro. Una infidelidad, amor, sexo, política, cultura... Todo está en este retrato de una generación frustrada y presa del rodillo de la realidad. Pascal Rambert golpea directo a la mandíbula y el cerebro. Tras el rodillo devastador de 'La clausura del amor', el dramaturgo y director francés presenta en España 'Ensayo', en el Pavón Teatro Kamikaze a partir del 12 de septiembre, una obra incómoda, cruda y en la que las palabras vuelven a herir.

Protagonizada por Israel Elejalde, María Molina, Jesús Noguero y Fernanda Orazi, 'Ensayo' también utiliza la estructura de cuatro monólogos en los que cada personaje vomita sus fracasos, desencantos y anhelos porque en esta 'estructura' (como se autodenomina el grupo) no es el teatro lo que está en juego, es el nacimiento de una pasión. Es la vida misma. En realidad, lo que Rambert analiza es la crisis del mundo occidental poniendo a estos cuatro personajes (dos actrices, un autor y un director) frente a los interrogantes sobre la naturaleza del arte y del hombre.

Los cuatro personajes (que manteniendo el estilo de Rambert se llaman como los actores) están en una sala de ensayo de un teatro preparando una obra sobre Stalin cuando, de repente, Fernanda lanza la primera bomba: esa mirada cruzada entre su pareja y su compañera es la excusa para hacer estallar todo. Le seguirá María y su defensa hedonista (y feminista) del amor y el sexo. El análisis de Jesús eleva el tema a lo social e intelectual y el director, Isra, amplía el debate a lo generacional. Todo con puñaladas, dolor y pasión porque si algo es Rambert es un autor molesto que nos hace cuestionarnos.

"Pascal es incómodo. Ya la estructura de la obra es en sí misma incómoda al escuchar cuatro monólogos de media hora y es incómoda desde el momento en el que cada vómito está lleno de cosas nunca dichas. Es atreverse a poner palabras a lo que uno quiere ponerlas porque sabes que genera incomodidad, que vas a hacer daño y que con eso puede mostrarte como eres, algo que también es incómodo", asegura María Morales.

Para Elejalde, en 'Ensayo' están los grandes temas que siempre toca Rambert: la relación de la vida y el arte y la concepción política de la sociedad, que si estaba en 'La clausura del amor', ahora es mucho más claro. "Hay un dolor muy profundo que me emociona. Habla del fracaso de una generación, de unos que se juntaron con 20 años para cambiar el mundo y ahora, con cuarenta y pico, se dan cuenta de que no han podido cambiar y que incluso los que han cambiado han sido ellos. Eso crea una enorme frustración porque ellos conciben el arte relacionado con el sentimiento utópico de la búsqueda de una pureza que están manchando".

La obra de Rambert es un crescendo desde lo más personal y concreto hasta lo más universal. 'Ensayo' nace de una infidelidad que provoca la destrucción de un grupo, pero también habla del fracaso de unos artistas y de una sociedad. En el fondo, añade el actor, "se dan cuenta de que al igual que sus parejas han muerto, ellos también han muerto como artistas. A ellos les ha pasado el tren y la estructura estalla. No funciona, se repiten y necesitan que otros cojan el testigo. 'Ensayo' es una apelación a las nuevas generaciones y decir que no podemos quedarnos quietos. Son los que tienen que salir adelante y coger el testigo, los que tienen que decir 'nos toca".

"Jóvenes, despertaos", les espeta él desde el escenario. "Mirad el triste espectáculo de vuestros mayores. Mirad lo que os hemos dejado. Mirad el siglo flotar en charcos de sangre. Mirad los cuerpos en el suelo, mirad a los vendidos del siglo (...) Nosotros nos vendimos, todos nos vendimos sin problema", agrega. Por eso, ambos coinciden en que a pesar de todo no es una obra pesimista ni nihilista. Morales apunta a que frente al sentimiento de incoherencia que atraviesa a estos cuatro personajes hay esperanza. "Aunque han fracasado, lo han intentado y seguirán haciéndolo. La obra no tira la toalla y nos dice que la historia y el mundo está ahí y nos va a despertar. Las bofetadas de la vida son las que van a hacer que nos movamos, da igual que nos equivoquemos".

Política, feminismo y amor

'Ensayo' es un texto "muy político sin que se hable de una ideología clara, aunque son cuatro artistas de izquierdas que no en vano están preparando una obra sobre Stalin, que, como ellos, era una figura prometedora en lo ideológico y político y acabó siendo un desastre", afirma Morales. Y el discurso atraviesa sus cuatro monólogos porque aunque Fernanda abra fuego con la explosión más sentimental, la responsabilidad y la crítica social están en sus palabras. "La estrategia humana es bajar la mirada. Hacemos reuniones y bajamos la mirada ante la estupidez, la avaricia y la mediocridad", espeta. "Yo creí. Creí con todas mis fuerzas una cosa muy simple: el hombre no está condenado a vivir eternamente bajo el yugo del poderoso y uniéndose con otros hombres puede cambiar el mundo. Yo creía que podíamos cambiar el mundo (...) Si mi generación vivió el fin de las ideologías, ¿qué viene luego? ¿El fin de la utopía? No tenéis nada que rechazar porque no tenemos nada que dejaros. No os dejamos nada", arremete Jesús.

Los protagonistas de 'Ensayo', de Pascal Rambert (Vanessa Rabade)
Los protagonistas de 'Ensayo', de Pascal Rambert (Vanessa Rabade)

En María, además, se unen la parte más sentimental y de piel, la ideología y el feminismo. Su personaje reivindica el derecho a amar y al sexo de la mujer. El derecho a gozar. "Corrernos, eso es lo que reclamamos. Por eso se derrama sangre, no por el honor, no por el poder, la gloria, el dinero o las posesiones sino por la piel humana", dice sobre el escenario. "Me gusta mucho el alegato de mi personaje y esa reivindicación de lo más próximo que es tocarse, amarse y gozar como sentido vital. Creo que es un discurso muy necesario ahora porque parece que se nos olvida o que, amparados en algunas ideas, pasamos por encima de la piel, de la nuestra y de la de los demás. Y desde el punto de vista de la mujer, defiende que el amor es libre y tiene derecho a amar. Es también muy necesario decirlo porque tampoco se ven personajes femeninos con esta apertura y esta grandísima libertad, que ella no se cuestiona. Eso también es revolucionario".

Y junto a esa reclamación del gozo también está la del amor como el motor del mundo. "Con todo el tema del terrorismo me ha emocionado hablar del amor como el motor del mundo de una forma tan poderosa, como el motor real del mundo. Con todo esto he empezado a escuchar muchas apelaciones en el sentido de decir que es necesario amar y comprender, y empiezo a sentir que es más inteligente esto que el ejercicio intelectual de colocar las cosas", remata Elejalde.

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