150 aniversario de 'el capital'

El joven Marx en la Berlinale: ¡Proletarios del mundo, uníos (otra vez)!

El director haitiano Raoul Peck, nominado al Oscar por el documental 'I Am Not You Negro', presenta en Berlín su ficción sobre la vida y el pensamiento de Marx y Engels

Foto: Un fotograma de 'El joven Karl Marx'
Un fotograma de 'El joven Karl Marx'

"Ningún gran movimiento ha comenzado sin derramamiento de sangre". Frente a las ideas utópicas de Proudhon, Weitling o de La liga de los justos, para Karl Marx la revolución y la lucha obrera tenía un componente inevitable de violencia, una lucha en la que no todos los hombres son hermanos, sino que existen bandos y enemigos frente a los que hay que perder la vida, en el caso de que sea necesario, en aras de la rebelión de la clase trabajadora . El director haitiano frente a la tiranía de la propiedad y el capital. Raoul Peck -nominado al Oscar por su último documental 'I Am Not Negro'-, ha presentado en la 67 edición de la Berlinale su último largometraje de ficción, donde no sólo repasa la historia personal y el pensamiento de Marx, sino que también lo relaciona -más expresamente en los créditos finales- con la estructura económica y social hacia la que se dirige en la actualidad el mundo occidental.

El joven Marx en la Berlinale: ¡Proletarios del mundo, uníos (otra vez)!

El filme, que había levantado una gran expectación en los primeros compases del festival -este año se cumple el 150 aniversario de la publicación de 'El capital'- ha ido desinflándose poco a poco, proyección tras proyección. Y quizás esto sea debido a que en 'El joven Karl Marx', Peck haya dado prioridad a la labor didáctica frente a la esencia cinematográfica, que acaba diluida en una puesta en escena demasiado ortodoxa, televisiva y algo agarrotada.

Fotograma de la última película de Raoul Peck
Fotograma de la última película de Raoul Peck

Hasta mediados del siglo XIX, el absolutismo europeo había conseguido sobrevivir a las revoluciones burguesas y liberales. Karl Marx (August Diehl), que apenas había cumplido la treintena, se dedicaba a escribir artículos incendiarios en contra de la burguesía en el 'Reinische Zeitung', criticando no sólo a los gobiernos sino también a los pensadores liberales y socialistas -a los que tachaba de poca concreción en sus ideas y aún menos pragmatismo- y llamando a la movilización de las clases trabajadoras. Peck retrata desde el comienzo a un Marx sanguíneo, vehemente, radical en sus ideas y dispuesto a sufrir la persecución por parte de las autoridades prusianas, lo que le lleva a practicar el nomadismo por distintos países europeos y a asumir una vida llena de carencias materiales: "Necesito escribir, pero también necesito alimentar a mi familia".

"Necesito escribir, pero también necesito alimentar a mi familia", era una de las grandes preocupaciones de Marx

La película sigue el periplo de Marx y su familia primero en París, más tarde en Bruselas y finalmente en Londres, mostrando cómo el aumento de la popularidad del pensamiento marxista sirvió a la familia como llave de entrada a los círculos intelectuales -más o menos alternativos- de la época, al tiempo que les cerró las puertas de una existencia común libre de enfrentamientos con las autoridades de cada uno de los países que pisaba, a lo que había que sumar un creciente sentimiento antisemita -Marx era hijo de un judío convertido al luteranismo- en gran parte de Europa. Su amistad con Friedrich Engels (Stefan Konarske), hijo de un importante empresario textil renano afincado en Reino Unido, sería su muleta a la hora de concretar y reunir sus teorías más allá de artículos y panfletos, pero también su tabla de salvación económica y gracias al cual la familia pudo ir subsistiendo tras la imposibilidad de Marx de encontrar un trabajo estable.

Escena de 'El joven Karl Marx'
Escena de 'El joven Karl Marx'

La película intenta adentrarse en la génesis del pensamiento de Marx, la sacudida de los pilares hegelianos, sus ideas sobre la "abolición de la propiedad como derecho natural, antisocial", su insistencia en abandonar la abstracción utópica para centrarse en el materialismo, su concepción del trabajador como figura principal de la creación de riqueza de la sociedad y su crítica a la esclavización del proletariado, pero también en su día a día más familiar, en la intimidad de su casa y en el poco espacio despolitizado de su cotidianidad.

Peck, además, hace hincapié en la importancia de la figura de Jenny von Westphalen (Vicky Krieps), su mujer, quien decidió abandonar el cálido seno de una familia aristocrática prusiana para abrazar e impulsar los ideales revolucionarios junto a su marido. Porque además de su faceta de ama de casa y de ancla con las necesidades más mundanas de la realidad, Jenny aparece retratada como uno de los pilares que evitan que su marido pierda pie, además de como una intelectual en sí misma.

Sin embargo, la película de Peck no trabaja el contexto social de la época más allá de lo anecdóticoSin embargo, la película de Peck no trabaja el contexto social de la época más allá de lo anecdótico, centrándose en las tribulaciones intelectuales de los protagonistas, prefiriendo recrear los encuentros con figuras relevantes como Bakunin, Hermann Kriege o Karl Grün, sus envidias, sus desavenencias, sus críticas a la crítica de la crítica de tal o cual manifiesto y obviando el desolador paisaje y las miserias de una clase obrera inmersa en plena revolución industrial, que se intuyen de palabra pero se obvian a nivel visual.

Vicky Krieps, August Diehl y Stefan Konarske en un fotograma de la película
Vicky Krieps, August Diehl y Stefan Konarske en un fotograma de la película

'El joven Karl Marx' es, en fin, una pequeña introducción básica al pensamiento revolucionario de mitad del siglo XIX, un vistazo a los mecanismos que se concretaron en la publicación del 'Manifiesto del Partido Comunista' en 1948 y la implicación de Marx y Engels en la transformación del 'leit motiv' del movimiento obrero de "Todos los hombres somos hermanos" -utopía- a "¡Proletarios del mundo, uníos!" -materialismo-.

Y es en los créditos finales cuando más allá de algunas líneas de diálogo, Peck explicita la ligadura de la génesis del pensamiento marxista con la coyuntura socioeconómica actual y los movimientos resultantes de la última crisis a través de una sucesión de imágenes sobre las manifestaciones de Occupy Wall Street, la caída de las bolsas y la quiebra de grandes corporaciones, imágenes en las que resuena el eco apagado de "¡Proletarios del mundo, uníos!".

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