RETRATA A LOS ee.uu REALES

Manuel Vilas viaja a la América profunda de Trump... y se encuentra con España

El escritor viaja al continente norteamericano para comprender su país y, a la vez, mira hacia España para comprender la realidad estadounidense

Foto: Manuel Vilas (Alejandro García/EFE )
Manuel Vilas (Alejandro García/EFE )

'América' (Círculo de Tiza) es el viaje de Manuel Vilas a Estados Unidos. 'América' es un libro sobre España y, a la vez, sobre Estados Unidos o puede que, al contrario: un libro sobre Estados Unidos y, a la vez, sobre España. Manuel Vilas viaja al continente norteamericano para comprender su país y, a la vez, mira hacia España para comprender la realidad estadounidense.

'América'
'América'

Desde una admiración cauta y una crítica medida, Vilas retrata el Estados Unidos real, aquel que está más allá de las grandes ciudades, tan envueltas en tópicos como poco representativas de la realidad yanqui. Vilas retrata el Midwest, allí donde Trump consiguió más votos, allí donde se forja la clase media y sus aspiraciones económicas y sociales. Los pequeños detalles, la cotidianidad o las expresiones de la cultura de masas sirven a Vilas para ofrecer el más lúcido análisis de los Estados Unidos de hoy, pero también de esa España de la que él proviene.

PREGUNTA. Si bien lo titula 'América', ¿hasta qué punto este no es un libro sobre España, sobre alguien que va a América para así poder hablar de sí mismo y del país del cual proviene?

RESPUESTA. Cuando un escritor que escribe en español observa cualquier otra manifestación cultural, política y social que no es la suya, el lugar desde donde la observa es el de sus orígenes socio-políticos, que, en mi caso, tienen el nombre de España. Yo no soy ni alemán, ni ruso ni japonés y, por tanto, cuando observo Estados Unidos lo hago con una mirada que procede de una identidad que ha sido criada, educada y vivida en España. El tema de fondo es que no han sido superadas las identidades nacionales que, desde que se crearon en el siglo XIX, han conformado un mundo moral, político, social y cultural que sigue estando vigente.

P. Incluso podría decirse que las identidades nacionales no sólo no se han perdido, sino incluso que se están reforzando.

R. Sí exactamente.

El castellano es Estados Unidos es una 'lengua susurrada': la hablan 50 millones de personas pero no tiene prestigio cultural

P. Y esto lo subraya describiendo como el trato discriminatorio, por ejemplo, en los aeropuertos, que Estados Unidos ofrece a aquellos de habla española.

R. En el libro, en efecto, observo cómo son tratados y percibidos en Norteamérica aquellos que hablamos español. Y lo observo, sobre todo, a través del uso del castellano. Como señalo en el poema final, el castellano es Estados Unidos es una “lengua susurrada”: es cierto que es una lengua que hablan 50 millones de personas y, por tanto, evidentemente es una lengua de contundencia demográfica, pero esta contundencia demográfica o biológica no está acompañada de prestigio cultural. El español no es una lengua respetada por el anglosajón, excluyendo las universidades donde los departamentos de español son importantísimos. Sin embargo, las universidades son burbujas y en la vida cotidiana del norteamericano medio la identificación de español con el inmigrante y la miseria es constante.

P. ¿La percepción del español en Estados Unidos es clasista?

R. Efectivamente. Lo que sucede es que en España esto no se percibe, si no vas a Estados Unidos y te introduces en su sociedad no acabas de ver este fenómeno. Para un español es incomprensible que su lengua sea la lengua de la miseria, pero si vive en Estados Unidos, en concreto en el Midwest, pronto se dará cuenta de que su lengua está asociada con la pobreza. Evidentemente, siempre conservará su origen español y su relación con su propia lengua, pero verá que mientras en España el español es la lengua de la cual sentirse orgulloso, en Estados Unidos es una lengua cuestionada. Como me decía el escritor argentino Sergio Cheifej, el español en Estados Unidos es una lengua equivocada.

P. Una lengua equivocada pero que, como decía, hablan más de 50 millones de personas.

R. Más allá de los hablantes, el problema de español es un problema político y España debería tener el liderazgo, apoyada por otros países de lengua española, para transformar el español en una lengua de cultura. Esta es la forma de luchar por el español y no con las alharacas de “somos 50 millones los hablantes del español”, que son auténticas estupideces, pues el chino lo hablan 300 millones de personas y nadie estudia chino. La forma de luchar por el español es transformándolo en una lengua de cultura, es decir, fomentar que haya ciencia, investigación, literatura, cine, tecnología… en español.

La grandeza del país es que siempre llega gente de fuera y la política de Trump atenta al mito ancestral de EE.UU como país receptor de inmigrantes

P. Y este trato a los hispanohablantes sucede en Estados Unidos, un país formado por inmigrantes.

R. Sí, es cierto, no ha hay que olvidar que Estados Unidos es efectivamente un país de inmigrantes y lo que está haciendo ahora mismo Trump es horroroso, más todavía si pensamos que él es hijo de inmigrantes. En Estados Unidos, todos son inmigrantes; los únicos nativos eran los indios y los exterminaron. La grandeza del país es que siempre llega gente de fuera y la política de Trump atenta al mito originario, incluso, ancestral de Estados Unidos como país receptor de inmigrantes. Y muchos norteamericanos son conscientes de ello: de hecho, la gran presencia de latinos es también debida a que los propios norteamericanos quieren que llegue gente de fuera. Estados Unidos solo se entiende desde la contradicción permanente

P. Una contradicción que se refleja en la oposición entre Nueva York o las grandes ciudades y el Midwest, origen del éxito de Trump.

R. Desde el punto de vista de los votos, el Midwest es donde Trump ha conseguido más apoyo. Lo que correspondería a la “España profunda” es el Midwest, el Estados Unidos de las grandes praderas, de las ciudades sin construcción urbanística y de solo dos calles, de la clase media y de los centros comerciales baratos: allí puedes comprar pantalones Levi’s que aquí te valen 80€ por 10 dólares; los coches son mucho más baratos que en España, como también la gasolina, puedes llenar el coche te cuesta 25 dólares y no los setenta euros de aquí. Además, las casas en el Midwest son más baratas que en España y es que la realidad del Midwest no tiene nada que ver con Nueva York, primero de todo porque Nueva York no es Estados Unidos. Y lo que se ha evidenciado claramente con Trump es la existencia de dos Estados Unidos: el de las grandes ciudades progresistas y el del interior conservador

P. ¿Es la realidad del Midwest la que explica la victoria de Trump y la que explica qué es Estados Unidos?

R. En parte sí, porque el Midwest es Estados Unidos. Sin embargo, más allá de esto, lo primero que hay que tener en cuenta para entender lo que está pasando es que Estados Unidos es un país de éxito rotundo en todo, de éxito económico, de éxito histórico…. Es la primera economía mundial, la renta per cápita son más de 50 mil dólares por cabeza, es decir, es un país muchísimo más rico que Alemania, que Inglaterra, que Francia e, indudablemente, que España. De hecho, su renta per cápita es el doble que la española. Tiene, además, las mejores universidades. El hecho de que ahora haya ganado un ser tan abominable como Trump no significa que Estados Unidos no siga siendo lo que es. Al contrario, a pesar de Trump, Estados Unidos, ironizo en el libro, es el país donde el comunismo ha dado mejor resultado porque es el país donde mejor ha vivido la clase media.

Estados Unidos, ironizo en el libro, es el país donde el comunismo ha dado mejor resultado porque es el país donde mejor ha vivido la clase media

P. Y el símbolo de este “comunismo” y de la clase media es la Coca-Cola.

R. La Coca-Cola es la exaltación de la clase media. Por mucho dinero que tengas, si pides una Coca-Colas vas a tener la misma Coca-Cola que se bebe el mendigo de la esquina.

P. Y la Coca-Cola es también un símbolo del orgullo nacional.

R. Estados Unidos es un país que se quiere a sí mismo, mientras que en España tenemos una gran desafección hacia nosotros mismos, en parte por el hecho de que venimos de una Guerra Civil y de una dictadura. Allí, además, de quererse a sí mismos lo que sucede es que se identifica el mundo con Estados Unidos, por esto, por lo que se refiere al mundo de la literatura, el índice de traducción de autores de otras lenguas es solo el 2%. Les interesa un poco la literatura hispanoamericana por cercanía geográfica, pero les interesa como exotismo, pero no como forma de alta cultura. Ellos creen que lo que pasa en Estados Unidos es lo más importante del mundo, lo creen y, además, el resto del mundo les da la razón. Esto explica que su curiosidad por Europa y por otras culturas sea muy escasa.

P. Estados Unidos es también la máxima expresión del capitalismo.

R. Sí, y nosotros no lo somos porque no podemos, que sino también querríamos serlo. El problema es que fuera del capitalismo no hay nada y está es la obsesión norteamericana desde siempre. Desde el MacCarthysmo hacia adelante, siempre Estados Unidos siempre ha insistido que no puede haber alternativa al capitalismo y, tras la caída del muro, la historia les ha dado la razón.

P. Sin embargo, en España, hay movimientos, como una de las corrientes dentro de Podemos, que sí que cree en el anticapitalismo como alternativa

R. Y yo aliento estos movimientos, porque la utopía es necesaria para poder vivir. Hay que dibujar espacios donde la alienación al capitalismo sea posible. En parte este era el sueño de la socialdemocracia europea cuando la socialdemocracia era sinónimo de control de los desmanes capitalistas y, por tanto, lo que se buscaba era la corrección económica del capitalismo. Con el modelo socialdemócrata, la izquierda había conseguido racionalizar el capitalismo, convirtiéndolo en algo útil para todos y redistribuyendo en parte la riqueza. Sin embargo, el modelo social-democrático se ha hundido: funcionó durante décadas hasta el 2008/2009, pero ahora nos volvemos a encontrar con un capitalismo sin ningún control, más allá de la utopía de los antisistemas. En España este proceso se ha visto muy claramente con la profunda crisis del PSOE, que no se debe, como está diciendo, a causa de sus líderes, ni a Sánchez ni a Díaz, sino que se debe a la crisis honda de la social-democracia. Por esto, a los de Podemos les va tan bien: la única alternativa posible es la utopía de los antisistema. Podemos representa ideas nuevas, más frescas, ideas que no han sido probadas como modo de gobierno y que, por tanto, no han fallado gobernativamente. Sin embargo, no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que si gobierna alguna vez Podemos, es difícil saber lo qué pasará en este mundo global, porque no es lo mismo gobernar un ayuntamiento que un país.

P. ¿Estados Unidos es, por tanto, un país sin utopía?

R. No, lo que sucede es que su utopía no es el anticapitalismo. Ahí la utopía es el hombre o la mujer que lo consigue. La utopía es el éxito y, consecuentemente, el éxito transformado en posesiones, en lujo y en exhibición del lujo. La utopía norteamericana es el hombre que arranca desde cero y llega a la construcción de un imperio económico. Y esta utopía se comprender porque, como creo que dijo Keynes, en el capititalismo la codicia de uno sirve al final a la comunidad. Esto es una paradoja, pero es real: un imperio económico de una persona, se expande y termina por generar innumerables puestos de trabajos, que sirven a otros para mantenerse económica y socialmente. Las alternativas a este mecanismo representadas por Podemos y por otros grupos están muy bien en teoría, las entendiendo y las veo positivamente, pero hay que ver cuánto son aplicables. De todas formas, yo no tomo partido, yo soy escritor y como tal lo que hago es reflejar lo que veo, da igual mi opinión.

P. Sin embargo, 'América' es un libro bastante político.

R. Es un libro de viajes, pero que tiene mucha política, está armado con mucha intencionalidad política. Como en toda mi literatura, en América hay un sentido político, pero no porque yo quiera dar a priori sentido político a mis libros, sino porque la realidad siempre es política. Si uno explora la realidad, uno siempre termina encontrándose con la política.

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios