publica 'un mundo desaparecido'

Dennis Lehane ha vuelto: "Ahora mismo Trump se está riendo de todos nosotros"

En su última novela prosigue las andanzas de mafioso Joe Coughlyn envuelto en una trama de corrupción y muertes en la Florida de los años cuarenta

Foto: Dennis Lehane (Toni Albir/EFE)
Dennis Lehane (Toni Albir/EFE)

Dennis Lehane ha vuelto. El creador de la saga de detectives de Boston, Patrick Kenzie y Angela Gennaro, y de las novelas 'Cualquier otro día' y 'Vivir de noche' –cuya adaptación al cine por Ben Affleck llegará próximamente a las salas- regresa con 'Ese mundo desaparecido', novela en la que continúa con el personaje del mafioso Joe Coughlyn envuelto en una trama de corrupción y muertes en la Florida de los años cuarenta.

'Ese mundo desaparecido'
'Ese mundo desaparecido'

Y también persisten sus obsesiones: el pasado como una pesadilla que nunca nos abandona y el gangsterismo y la maldad en la política. Precisamente, en esta entrevista, al tiempo que visita el festival BCnegra de Barcelona, el escritor habla largo y tendido sobre los cambios ocurridos en su país y la llegada de Donald Trump a la presidencia. Una broma de muy mal gusto, según él. “Ahora mismo Trump se está riendo de todos nosotros”, zanja.

PREGUNTA. En esta tercera novela sobre los Coughlyn -y la segunda sobre Joe Coughlyn- deja claro desde el título uno de los temas de su narrativa: el pasado que ya no existe. ¿Por qué le interesa tanto la nostalgia?

RESPUESTA. El pasado siempre está ahí. El pasado te dice quién eres y explica la mayoría de las cosas que hacemos. La novela se plantea cuestiones acerca del paso inexorable del tiempo y esa idea de que el tiempo no espera por nadie. Joe se enfrenta también con la posibilidad de que su poder está siendo eclipsado por fuerzas que él no puede ver.

P. La trama transcurre a comienzos de 1943 en Tampa, Florida, con EEUU en la II Guerra Mundial, y se centra en el contrabando de productos entre EEUU, Cuba y Jamaica. ¿Qué nos enseña aquel 1943 (o aquellos años cuarenta) de la actualidad?

R. Yo realmente no estaba pensando en paralelismos entre 1943 y la actualidad. La razón por la que elegí ese año fue porque fue aquel en el que la Inteligencia Naval de Estados Unidos estuvo en connivencia con la mafia americana. Es lo que se conoció como Operación Underworld. Muchos de los actores clave en esa operación, tanto de la parte de Inteligenica como de la mafia, aparecerían veinte años más tarde en la investigación del asesinato de John F. Kennedy. Siempre he visto muchas coincidencias entre la Operación Underworld y el asesinato de JFK, por lo que decidí colocar a Joe Coughlin en medio de todo aquello.

P. Como sucede con Shutter Island, en esta novela regresan los terrores nocturnos, las pesadillas y los fantasmas. Perdone que insista, pero en sus novelas, el pasado, desaparece, pero no llega a desaparecer. ¿Eso no tiene que ver un poco con la culpa católica (otro tema, el catolicismo, muy presente en sus novelas)? ¿Por qué esta continua obsesión?

R. Porque somos quienes fuimos. No creo que sea un concepto particularmente original, ya que es uno de los fundamentos de la novela negra. El pasado nunca se acaba, aunque pensemos que sí ha quedado atrás. Por ejemplo, durante toda su vida, Joe cree que puede dejar atrás sus malas acciones, y que puede eludir las consecuencias de una serie de actos inmorales. Pero no puede.

P. La novela es una panorámica sobre el mundo de la mafia en Florida. Sin embargo, sobre todo es una lucha por el poder entre todos esos miembros mafiosos. Cómo se crean los conflictos, las traiciones, las mentiras, las dudas… De alguna manera, como ocurre en el mundo de la política. ¿Sigue usted creyendo en la política

R. Creo en la política como un mal necesario. Algo tiene que mantener unida a la sociedad.

P. ¿Qué piensa de Donald Trump? Precisamente, un empresario que ha sido elegido presidente del Gobierno.

R. Él es un empresario fracasado que perdió el voto popular por 2,9 millones de votos. Si pierdes por 2,9 millones de votos y todavía puedes ser declarado el ganador de unas elecciones hay algo fundamentalmente podrido en nuestro proceso democrático. Trump ganó por el voto electoral, que es innecesario y antidemocrático. Y también ganó porque Vladimir Putin y el director del FBI, James Comey, influyeron indebidamente en las elecciones. Y, además, justo delante de nuestros narices, lo que es un insulto directo al pueblo estadounidense, Trump ha permitido a Comey mantener su trabajo en un acto claro de quid pro quo, y se mantiene cómodo con un gobierno extranjero que socava nuestro proceso electoral y los fundamentos de nuestra democracia.

P. ¿No tuvo nada que ver un discurso dirigido a una clase trabajadora que precisamente era eso lo que esperaba oír?

R. No, el consiguió el poder por lo que he dicho antes. Logró que 60 millones de personas le votaran porque se sentían abandonados y desencantados con la forma en la que stablishment político ha actuado en este país. Y, por eso, no les culpo. Pero ellos también votaron a un demagogo narcisista que no tiene ningún respeto por las mujeres, por los discapacitados, los veteranos de guerra, los padres de soldados fallecidos, la libertad de prensa o el derecho de todo ciudadano a votar sin miedo. Yo creo que Trump es una persona que sólo cree en sí mismo. Él no cree en los grandes valores de esta nación en la que crecí, y cuando habla de ellos, miente. Los trabajos de las fábricas no van a regresar, el trabajo de la industria minera no va a regresar, los puestos de trabajo que hace ya tiempo fueron automatizados no van a regresar. Y eso Trump lo sabe. Y también creo que no le importa. Pero, por otra parte, Trump también es el fracaso del resto de políticos, demócratas y republicados, por conseguir que los trabajadores del medio Oeste, el sur y el Oeste se sintieran abandonados. Así es como fue.

P. ¿Buscaban una especie de ‘padre’ los norteamericanos? Y se lo pregunto también porque en sus novelas, y en esta vuelve a ocurrir, la paternidad y la situación de los niños se hace muy presente…

R. No puedo hablar por todos los norteamericanos. Me encantaría que regresara la adultez a la política americana, que los políticos pusieran el país por delante de su propia agenda. Pero me temo que no va a ocurrir.

P. ¿Falló Hillary Clinton en su discurso?

R. Claramente. Ella ganó el voto popular, por lo que debería ser la presidenta. A mí nunca me gustó, aunque obviamente sería mucho mejor que el hombre que está ahora en la Casa Blanca. Ella se equivocó porque pensaba que estas elecciones iban de políticas identitarias [género, raza…] cuando siempre, siempre, siempre van de empleo. El momento en el que un político olvida que todo esto siempre va de empleo (y eso que su marido se hizo famoso por la frase ‘es la economía, estúpido’), pierde. Y eso es lo que le ocurrió.

P. ¿Echaremos a menos a Obama?

R. Sí. Fue un buen hombre y un buen presidente.

P. ¿Qué podemos esperar de Trump como presidente? Ya no sólo los estadounidenses, sino el resto del mundo.

R. Sólo Dios lo sabe, pero yo diría que ahora mismo él se está riendo de todos nosotros.

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