entrevista a carmen machi

"La prostituta tiene todo el derecho a hacer con su cuerpo lo que le da la gana"

La actriz presenta 'La puerta abierta', una película de personajes femeninos, de lucha, de segundas oportunidades enmarcada en el duro ambiente de la prostitución

Foto: Presentación de 'La puerta abierta' en Madrid
Presentación de 'La puerta abierta' en Madrid

'La puerta abierta' es una peliculita pequeñita con un alma grande. La ópera prima de la directora Marina Seresesky, que se ha atrevido a meter de lleno las manos en un drama duro -eso sí, con toques de humor-, como una mirilla invertida desde la que el espectador espía la vida de cuatro mujeres en un "retrato de la maternidad desde un punto de vista de lo más extremo".

"La prostituta tiene todo el derecho a hacer con su cuerpo lo que le da la gana"

Rosa (Carmen Machi) es una prostituta que cuida de Antonia (Terele Pávez), su madre inválida, y que vive en una corrala rodeada de compañeras de profesión, como Lupita (Asier Etxeandia), una prostituta transexual risueña y positiva. El polo opuesto de Rosa, a la que la amargura de convivir con una madre con la que tiene una relación totalmente disfuncional se la come por dentro. Pero también la tristeza de querer a un hombre que no la quiere, de tener un trabajo que odia y que la machaca todas las noches con el que apenas gana para pagar un piso mínimo en un edificio en el que los gritos y las disputas son el pan de cada día. Pero un hecho inesperado provoca que la pequeña Lyuba (Lucía Balas) entre en la vida de Rosa y Antonia, que aunque al principio quieren deshacerse de la niña, acaban descubriendo que cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. U otra puerta.

Un proyecto que Seresesky ha levantado desde cero sin ayuda de las instituciones ni el respaldo de las cadenas de televisión

Un proyecto que Seresesky ha levantado desde cero sin ayuda de las instituciones ni el respaldo de las cadenas de televisión y que ha nacido de las ganas y el compromiso de la directora y los actores, enamorados de la historia desde el principio. Una propuesta germinada sobre las tablas del teatro, donde Seresesky, Machi y Amparo Baró -la Antonia primigenia- trabajaban en la obra 'Agosto'. Un film que se sobrepuso a la muerte de Baró -quien recomendó a Pávez al abandonar dos días antes de empezar a rodar por el empeoramiento de su enfermedad-, que ha superado la falta de financiación, que ha conseguido llegar a la cartelera por pura cabezonería y que finalmente ha cosechado buenas críticas de la prensa especializada. Una carrera cuesta arriba que milagrosamente a llegado a puerto.

"Para ellos ha sido muy difícil llevar adelante toda la producción", admite Machi. "Pero para nosotros [los actores] ha sido fácil; nos reíamos mucho. Rodamos en una corrala en la que el espacio era muy reducido y no había separación entre el 'set' de rodaje y el lugar de convivencia de todo el equipo [donde todo el mundo deja sus cosas, come, va al baño…]. Un espacio mínimo de 60 metros cuadrados para 70 personas de equipo, durante muchas horas. Pero el hecho de que todo fuera tan concentrado favoreció la asfixia que tienen la película y los personajes".

Machi: "Es fundamental compaginar '8 apellidos...' con este tipo de películas para poder tener los pies en la tierra"

Machi, que tiene una agenda apretada de cuatro o cinco proyectos anuales, pasa de una producción millonaria como 'Ocho apellidos...' a una película independiente como 'La puerta abierta' sin que se le caigan los anillos. "Es fundamental compaginar '8 apellidos...' con este tipo de películas para poder tener los pies en la tierra", explica la actriz. Y, aunque respeta "ambos proyectos por igual", admira "muchísimo el coraje de sacar esto adelante", con todas las trabas y sin casi ayuda.

Etxeandia, por su parte, admite que muchas veces este tipo de papeles se aceptan "por amor al arte", por lo que aportan como actor y como persona, pero desde luego no por cuestiones económicas. "No debería decir esto, pero yo lo hubiese hecho gratis. Lo que pasa que tengo que comer…Piensas en lo lógico de convenio porque tampoco vas a dejar que nadie se enriquezca a tu costa, que no es el caso. Cuando te vas a Estados Unidos, te das cuenta que, ¡madre mía! Si yo aquí lo que he trabajado en España lo hubiese trabajado allí ya estaría forrado. Pero ahora llego justito para pagar mi casa, con películas que están en cartelera y en la televisión. Aunque no voy a quejarme porque hay gente que está en peores condiciones. Pero hay gente en la industria que, al final, se embolsa mucha más pasta que la gente que hace las películas. En este caso no. Es una productora pequeña y a la que le ha costado mucho sacar todo adelante".

Machi vs. Pávez

Es la primera vez que Machi y Pávez coinciden en el 'set' de rodaje. "Pero nos teníamos muchas ganas", admite Pávez. "La tenía fichada desde 'Aída' y siempre he querido trabajar con ella". Y en 'La puerta abierta' la química se nota. "Saltaban las chispas", ríe. Un dúo tragicómico que ha arrancado aplausos. Y eso que "yo llegaba de segundas, además, con el cariño y el respeto que te produce saber que Amparo estaba enferma. Y al principio me costó, porque sentía que ellos todavía estaban viendo a Amparo en el papel de Antonia".

Sin embargo, ahora Seresesky no puede ver a alguien que no sea Pávez en el papel. "Dos días antes de que empezara a rodar su parte, Amparo empeoró y nos dijo: 'Si empiezo la película te la puedo arruinar'", cuenta la directora argentina."Terele es un regalo póstumo. Yo no me imagino esto sin ella. Lo que le ha aportado es un mundo y un salvajismo… esta cosa tan animal, tan de verdad, tan loca. Le ha dado una dimensión enorme". Y es que a la actriz de 'Las brujas de Zugarramurdi' le queda como un guante "un personaje se cree una especie de Sara Montiel, con un pasado de gloria", con un humor muy negro a pesar de una vida muy 'perra'.

Seresesky: "Terele es un regalo póstumo. Yo no me imagino esto sin ella. Ha aportado un salvajismo… esta cosa tan animal, tan de verdad, tan loca"

Cuando al tercero en discordia, Etxeandia, la directora le propuso el papel de Lupita, éste no se lo pensó media vez. "Me encantaba el riesgo de hacer un personaje así. Hacer cosas tan diferentes a ti, o tan al límite. Está la poética de que es una transexual, pero lo que más me enamoró de ella fue su carácter. Y después de todo lo que ha pasado; imaginamos que ha tenido que vivir cosas terroríficas con su familia, con la sociedad, con la gente que le rodeaba, con los trabajos como el de prostituta, con las palizas que ha tenido que recibir. Todo muy sórdido. Y aun así y todo es una buena persona".

Un marco de prostitución y marginalidad

Seresesky -que en 2013 estuvo nominada al Goya a mejor cortometraje con 'La boda'- esta vez quería hablar sobre el tipo de persona "que no sabe ser feliz, amargado, de los que claudican en el primer momento", pero exploró varios contextos hasta que decidió centrarse en el de la prostitución. "Hubiese sido el mismo personaje en otra profesión, pero la prostitución te da un telón de fondo que acentúa la tristeza y la marginalidad de los personajes. Además, me parecía muy tremendo heredar esta profesión [como es el caso de Rosa y Antonia]. Investigando me he encontrado que incluso hay madres e hijas que trabajan juntas. Y es mucho más común de lo que pensamos".

Pero no quería centrarse exclusivamente en los ambientes sórdidos, sino en el aspecto más íntimo, en "lo pasa con estas mujeres cuando se bajan del tacón". "Lo que quería saber era ¿qué hacen? ¿Cómo son sus amigas? ¿Cómo festejan la Nochevieja? ¿Qué deseos piden cuando se comen las uvas? Es más, en la película nunca la vemos ejerciendo".

Machi: "No sé si legalizarlo o no, pero lo que sí sé es que estoy totalmente a favor de que se dignifique la prostitución"

Por su parte, para Machi este papel le ha proporcionado un conocimiento y una empatía con este colectivo "que antes no tenía". "Respeto profundamente la prostitución y creo que hay que eliminar las condiciones en las que están. No sé si legalizarlo o no, pero lo que sí sé es que estoy totalmente a favor de que se dignifique la prostitución. La prostituta tiene todo el derecho a hacer con su cuerpo lo que le da la gana y a ganarse la vida porque no está cometiendo ningún crimen".

Pero la directora lo tiene claro. "Ésta es una profesión que tiene mucho peligro. Por eso yo estoy a favor de legalizar y protegerlas. Estas personas están trabajando y están muy expuestas. Sé que hay mucha controversia y no sé si todas lo quieren, pero sería lo ideal que pudieran tener una vida buena y que no tuvieran miedo. Pero suele pasar que todos opinen sobre la legalización o no de la prostitución y no se pregunte a las prostitutas".

Etxeandia: "El prejuicio viene de supersticiones. Y viene de la religión. El que tenga miedo que se lo mire. Igual necesita un 'pollazo' en toda la cara"

Cartel de 'La puerta abierta'
Cartel de 'La puerta abierta'

En el caso del personaje de Etxeandia, a la exclusión del colectivo de trabajadoras del sexo hay que añadirle el de la condición de transexual. Recientemente, un informe apuntaba a que el 80% de las transexuales están abocados a la prostitución, debido mayoritariamente a los prejuicios que les imposibilitan encontrar otro tipo de trabajos y las conducen a la marginalidad. Y, para evitar estos prejuicios, la Asamblea de la Comunidad de Madrid acaba de aprobar por unanimidad una ley contra la LGTBfobia, que pretende educar a los alumnos de los colegios públicos y concertados en la tolerancia a la diversidad sexual. "Un niño que crece desde la normalidad absoluta en cuanto a eso no tiene ningún prejuicio", reflexiona el actor. "El prejuicio viene de supersticiones y cosas medievales. Y viene de la religión. Que es mitos y supersticiones. El que tenga miedo que se lo mire. Igual necesita un 'pollazo' en toda la cara".

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