entrevista con asier etxeandía

"Espero que no gane Esperanza Aguirre, pero este país es así, seguirán los que nos roban"

El actor termina este fin de semana casi tres años de exitosa gira con 'El intérprete', en septiembre estrena tres películas y prepara su debut como director de teatro para el próximo otoño

Foto: El actor Asier Etxeandía en una imagen de archivo (Efe)
El actor Asier Etxeandía en una imagen de archivo (Efe)

Buenas y malas noticias, señores. Hay un crack en el teatro que convierte algo más de dos horas de espectáculo en una fiesta, un concierto, una catarsis y una (prodigiosa) bacanal, pero sólo les queda hasta julio para disfrutar de estos casi tres años de exitosa gira. Es el actor. El cantante. El intérprete.

Asier Etxeandía está despidiéndose (hasta el sábado en el Teatro Compac Gran Vía de Madrid, después visitará Málaga, La Palma y cerrará en Donosti en julio) de uno de los espectáculos más personales y que más proyección le ha dado. Un show autobiográfico que rinde homenaje a ese niño aislado y friki de nueve años que quería ser actor a través de los grandes temas que interpretaba en la soledad de su cuarto en Bilbao. Madonna, Jannis Joplin, los Rolling Stones, David Bowie, Gardel, La Lupe... Todo cabe en este relicario de temazos y de despliegue de talento, en este homenaje a su madre -"se le caerían las bragas de gusto si pudiera verme", dice entre risas- y, sobre todo, a los sueños. Esos que hoy está cumpliendo con creces.

Pero el buen momento de Etxeandía no acaba aquí. Está rodando la próxima temporada de la serie de televisión Velvet, el 11 de septiembre estrena ma ma, de Julio Médem junto a Penélope Cruz y Luis Tosar; y también entre septiembre y octubre llegarán La puerta abierta, de María Seresesky junto a Carmen Machi y Terele Pávez, y La novia, la adaptación de Bodas de Sangre, de Lorca, de Paula Martín con Inma Cuesta y Alex García. Tres filmes de los habla con absoluta devoción y que confiesa que le han tocado profundamente. Y hay más: una película de El intérprete, más cine y dirigir teatro. Por eso, la buena noticia es que esto sólo es el principio.

P: Termina una larga gira en la que El intérprete ha ido creciendo en repercusión, buenas críticas y reconocimineto. ¿Has conseguido el final soñado para ese niño que cantaba mirando a la pared porque el eco que producía se asemejaba al sonido de un micrófono?

R: Es algo muy mágico y especial. Lo más importante de la obra es que sucede un acto mágico. ¿Qué es la realidad? ¿El niño con nueve años que está soñando tan fuerte ese sueño que estamos viendo o esto es que hoy estoy interpretando a este niño? Hay un momento en el que se mezcla el pasado y el futuro y se demuestra que los sueños son realidad. Yo me llevo preparando toda mi infancia para este momento. Desde que tengo uso de razón he querido ser artista y eso era lo que me salvaba porque no tenía una infancia feliz. No encajaba en el colegio, no tenía amigos, se reían de mí, me pegaban... Ahora necesitaba con 40 años darle este regalo al niño que sufrió todo esto.

P: ¿Qué hay de ese niño hoy?

R: Todo. Todavía sigo siendo ese niño y cuanto más me acerco a él, más maduro y más honesto me siento. Le debo todo y le admiro profundamente. Mucho más de lo que me admiro yo ahora mismo. Yo ahora estoy en un lugar de acción, más o menos ya tengo mi trabajo, mi seguridad y mis amigos. Ese niño no tenía nada de eso y siguió vehemente con su ilusión. Por eso le admiro profundamente.

P: El mensaje es hablar de la importanica de mirar a la infancia y a nuestros sueños para encontrarnos y reencontrarlos.

R: Es que nos quitan los sueños. A medida que vamos haciéndonos mayores nos ponemos demasiado diplomáticos, nos entra la vergüenza, la corrección... cuando la carcajada y la locura siempre son signos de inteligencia emocional. Se nos olvida disfrutar y que todo es posible. Conseguir los sueños no es una utopía, hay que trabajar duro. Lo que pasa es que, por el camino, creemos que son imposibles y ni siquiera los trabajamos. Nos dejamos llevar por una marea y vamos quejándonos en vez de ir a por lo que queremos.

P: Forma parte de ese ritmo frenético que nos impone una sociedad tan capitalista.

R: Sí, y les viene muy bien a unos cuantos. Yo creo que la base de la comunidad está en el valor de cada individuo creado para la comunidad y los artistas son necesarios como lo son el agricultor, el ingeniero, el médico o el zapatero. Forman parte de la comunidad.

P: Es un teatro catártico en el fondo...

R: Yo no entiendo el teatro de otra manera. Para mí el teatro tiene que ser así. Debe sacudir algo interno en el que observa. Está para eso, aunque para que ocurra el que observa también tiene que ser activo y querer que se le cambie algo por dentro. Hay mucha gente que va al teatro como si estuviera encendiendo el mando de la televisión. Y no. El teatro es un acto ritual muy importante en el que uno juega y el otro decide creer. De otro modo, te quedas en tu casa y haces zapping. El teatro tiene un sentido para la comunidad y sino no hagamos nada. Ni teatro ni arte, porque el arte es para esto.

P. La gira ha sido todo un éxito gracias al boca-oreja. ¿Cómo se consigue hacer más de dos años de bolos hoy en día?

R: Es muy complicado hacer teatro hoy y con este 21% más. El IVA ha sido una grandísima ruina porque incluso ni las compañías que hemos tenido la suerte de llenar teatros y hacer una gira extensa -algo hoy imposible y nosotros somos consciente de la suerte que tenemos- podemos decir: "¡Qué momentazo! ¡Nos hemos forrado!" No. Eso es imposible en el teatro. Da para mantener la obra y los sueldos, un sueldito no creas, y ya. Hay un ninguneo brutal a la cultura y lo peor de todo vendrá que de aquí a unos años. 

'Hay mucha gente que va al teatro como si estuviera encendiendo el mando de la televisión. Y no. El teatro es un acto ritual muy importante en el que uno juega y el otro decide creer'P: ...porque los efectos del IVA no se pasan con bajarlo.

R: Claro, seremos más borregos. Ya ha hecho su efecto. Está en el hecho de que la gente no sepa ir al teatro y que confunda el teatro con ocio. El teatro es cultura. Eso se olvida a los de arriba y al pueblo llano. La cultura es el ADN. La cultura no es hacerte más listo, es entender mejor las cosas y sentir empatía por el de enfrente. La cultura te abre la mente y te coloca en un lugar de no prejuicios, de necesidad de saber más, de ser más cívico, de no dejarte engañar, de ser más feliz. Tiene que ver con conocer y el conocimiento, da alegría.

P: ¿Qué esperas de las próximas citas electorales?

R: Espero que no gane Esperanza Aguirre, pero al final ganará porque es lo que pasa con este país: que van a volver a ganar los que nos están robando. Y me da mucho miedo y me da mucha pena, pero va a ocurrir. Al final el pueblo en este caso no es una víctima, es un cómplice.

P: ¿No te produce cierto optimismo los nuevos aires políticos?

R: Sin duda es una esperanza. Yo tengo muy claro a quién voy a votar, pero creo que sigue existiendo una mayoría borrega con unos intereses únicos y sin perspectiva, que sólo mira al capitalismo cuando hay muchas más cosas para que una comunidad sobreviva.

Imagen de 'ma ma', la película de Julio Medem que se estrena el 11 de septiembre
Imagen de 'ma ma', la película de Julio Medem que se estrena el 11 de septiembre

P: ¿Qué opinas de la reforma de la Ley del Cine? Además de necesaria, ¿canta la cercanía a las elecciones?

R: Claro, igual que están arreglando todas las rotondas de Madrid curiosamente unos días antes de votar. Este paso está muy bien, pero deberían ser más y darse cuenta del valor que tiene el cine.

P: Volviendo a tu trabajo, estás en uno de tus mejores momentos. Velvet en la televisión, tres películas por estrenar en otoño, ¿qué es lo próximo que nos tiene preparado Asier Etxeandía?

R: En Factoría Madre Constriktor, que es la productora de El intérprete, nos pondremos a grabar un disco en condiciones de El intérprete y queremos hacer el filme. Además, hay varios proyectos de cine y también quiero dirigir teatro. Sólo puedo decirte que va a ser algo muy grande, muy hermoso y que estoy flipando con los grandes cabezas de cartel que voy a tener la suerte de dirigir. Será en la misma línea de catarsis y diversión que El intérprete. Espero que sea para el otoño que viene. 

P: Hablas de dirigir con la misma devoción que de actuar. ¿Qué te pone de la dirección?

R: A mí me fascina trabajar con actores, la investigación de personajes, de las escenas... El juego. Este es un juego muy serio. Con El intérprete he aprendido mucho y conozco las herramientas teatrales para que ocurra algo. Y ahora me apetece mucho trabajar con actores y que me enseñen, porque no me imagino siendo un director dirigista sino que quiero ser como los ojos que desde fuera que recoge el talento y lo ordenan. Me apetece mucho jugar a eso y estar fuera dándole el protagonismo a los otros.

Imagen promocional de la película 'La puerta abierta', de Marina Seresesky
Imagen promocional de la película 'La puerta abierta', de Marina Seresesky

P: ¿Te llegas a creer que el sueño del Asier de nueve años se ha cumplido con creces?

R: Es flipante, la verdad. ¿A qué debería estar forrado? Pues no. Imposible. (Risas)

P: Y la fama que lleva aparejada, ¿te gusta o te molesta?

R: Me gusta el reconocimiento, pero no me gusta la fama en absoluto. En este país, el famoso está forrado y el artista, ninguneado. Yo tengo un oficio y un trabajo en el que sudo la camiseta y dejo mi vida, que es ser artista y ser actor. Otra cosa es ser famoso. Yo no soy famoso. Yo soy actor. A veces porque sales en una serie de televisión te tratan como a un comentarista de Sálvame, con todos mis respetos, pero es que no es lo mismo. Yo estoy haciendo un personaje. No estoy vendiendo mi vida. Y si hago algo con mi vida, lo hago desde un lugar artístico como es El intérprete. No tiene nada que ver. Yo no necesito ser famoso. Yo necesito cambiar cosas mías y tuyas. Ese es mi trabajo. Y eso la gente en este país no lo sabe diferenciar.

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