inaugura su ampliación de 327 millones de euros

La Tate Modern tira la casa por la ventana

El museo londinense muestra su nuevo edificio de 20.000 metros cuadrados, diseñado por el estudio de Herzog y Meuron. "El arte cambia, nosotros cambiamos", aseguran

Foto: El nuevo edificio de la Tate (EFE)
El nuevo edificio de la Tate (EFE)

Dos policías a caballo rodean a los visitantes hasta dejarlos escoltados en el centro de un círculo imaginario. ¿Obra de arte? Sí. La 'performance' de la cubana Tania Bruguera será una de las protagonistas este viernes, cuando la nueva sede de la Tate Modern abra por primera vez sus puertas después de completar una nueva extensión que añade 20.700 metros cuadrados, un 60% más de espacio. El museo de arte moderno más visitado del mundo da otro giro de tuerca. No en vano, su nueva premisa es: “El arte cambia, nosotros cambiamos”.

La que fuera antigua central de energía de Bankside inaugura Switch House. La pirámide, encargada al estudio suizo de arquitectos de Jacques Herzog y Pierre de Meuron, ha sido construida en pleno periodo de recesión por el módico precio de 260 millones de libras (327 millones de euros). El Gobierno aportó 50 millones de libras. Los filántropos han hecho el resto. Aunque aún falta por recaudar el 10% del presupuesto.

El Gobierno aportó 50 millones de libras. Los filátropos han hecho el resto. Aunque aún falta por recaudar el 10% del presupuesto

La estructura de 65 metros cuenta con 10 plantas, la última de ellas con balconada que ofrece una impresionante perspectiva desde un ángulo de 365 grados. Se trata del nuevo edificio cultural más importante en el Reino Unido desde la apertura de la Biblioteca Británica en 1998. Sir Nicholas Serota, director del grupo Tate y uno de los hombres más poderosos del mundo del arte contemporáneo, insiste en que no se trata de “una extensión, sino de una galería completamente nueva”.

En efecto, el nuevo espacio está interconectado con el antiguo, rebautizado ahora como, Boiler House (Casa de las Calderas). Dos puentes atraviesan la interminable Sala de Turbinas, donde se ha instalado de manera semi permanente Tree, una bucólica escultura del genio Ai Weiwei. El artista ha realizado la pieza con troncos de árboles de su China natal. La madera contrasta con la mole de ladrillo y cemento que alimenta al mastodóntico edificio, donde uno pierde el control del tiempo y el espacio.

Es inimaginable intentar abarcar todo con una sola visita. La otrora central cuenta ahora con 800 obras de más de 300 artistas de más de 50 países desde Chile a la India y Rusia a Sudán y Tailandia. Obras maestras de Pablo Picasso, Mark Rothko o Henri Matisse, se mezclan ahora con las recientes adquisiciones. Como las fotografías de Lionel Wendt, de Sri Lanka; el collage de Benode Behari Mukherjee, de la India, o la escultura de Saloua Raouda Choucair, del Líbano.

Se trata del nuevo edificio cultural más importante en el Reino Unido desde la apertura de la Biblioteca Británica en 1998

Frances Morris, la nueva recién nombrada directora de Tate Modern, asegura que el público va a encontrar “más arte internacional y más arte realizado por mujeres”. “Cuando la Tate abrió en el año 2000, sólo el 17% de las piezas en exposición tenía a autores mujeres. Ahora, el 50% de las salas de exposiciones en solitario son para mujeres como Phyllida Barlow o Louise Bourgeois”, matiza. Las arañas que inundan la planta cuarta del nuevo edificio son inconfundibles.

También destaca la torre gigante de 800 radios del brasileño Cildo Meireles, una habitación llena de pelo de la india Sheela Gorda o una inmersión en la instalación cinematográfica de 8 salas del tailandés Apichatpong Weerasethakul.

La Tate Modern tira la casa por la ventana

Este último espacio llega a ser un tanto fantasmagórico. Pertenece a The Tanks (los tanques), situado en la base de la extensión. Era el área donde originalmente se encontraban los tanques de la central y que convierte hoy a la Tate en el primer museo del mundo con un espacio dedicado sólo a performance.

¿Ejemplo de alguna de ellas? Seis adultos emulan a esculturas de carne y hueso que van andando lentamente mientras emiten un susurro similar al de los monjes cuando meditan. ¿Arte?, en la Tate sí.

Hace 20 años, el municipio londinense de Southwark no era precisamente el más popular y los británicos tampoco sentían especial devoción por este tipo de expresiones. Sin embargo, desde su apertura el 12 de mayo de 2000, la Tate Modern se ha convertido en la segunda mayor atracción de Londres. Cada año, recibe una media de 5 millones de visitantes.

La Tate Modern se ha convertido en la segunda mayor atracción de Londres. Cada año, recibe una media de 5 millones de visitantes

Muchos atribuyen tal éxito a Serota, pero lo cierto es que fue Charles Saatchi quien dio primero protagonismo a Damien Hirst y Tracey Emin. Fueron los tiburones conservados en formol o la cama deshecha con manchas amarillas, condones, paquetes de cigarrillos vacíos y un par de bragas con manchas menstruales los que comenzaron a acaparar la atención de la prensa.

La exposición 'Sensation' de 1997 supuso el antes y el después. “La apertura luego de la Tate Modern fue la cereza en el pastel, pero no tuvo nada que ver con la cocción”, señala el reputado crítico de arte Waldemar Januszczak.

Pero en honor a la verdad, a Sir Serota no se le puede quitar mérito. Fue en 1988 cuando se puso al frente del grupo Tate y lo que comenzó como una galería en Millbank -la actual Tate Britain- se ha convertido bajo su batuta en un imperio de cuatro reinos con sedes también en Liverpool y St. Ives (Cornualles). Ahora, recién cumplidos los 70, consigue con esta ampliación su última conquista. 

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